«Creer que una persona con buen control de tronco necesita menos atención en su sedestación es uno de los mayores mitos de nuestra profesión. Su autonomía a largo plazo depende de milímetros de ajuste y de nuestra inquebrantable visión ocupacional.»

¡Hola amig@s, soy Pedro, El Terapeuta Electrónico! Hoy vamos a sentarnos a reflexionar con calma, a profundizar y a destapar uno de los perfiles más fascinantes, pero a la vez más traicioneros, a los que nos enfrentamos en nuestra práctica diaria. A lo largo de mi trayectoria, he evaluado a cientos de personas que acuden a la consulta buscando asesoramiento sobre movilidad. Muchos de ellos encajan en un perfil muy específico que la literatura especializada define como el usuario que está sentado sin ayuda de las manos.

¿Quiénes son estas personas? Se trata de usuarios que presentan una alteración de la movilidad que exige el uso de un dispositivo sobre ruedas, pero que conservan un buen control intrínseco del tronco. Cuando los evaluamos en la camilla o sentados sobre una superficie firme y sin apoyo posterior, nos demuestran tener una actividad muscular intacta y suficiente en la zona central de su cuerpo como para levantar fácilmente ambos brazos por encima de la cabeza y mantener, de forma simultánea y sin esfuerzo aparente, una postura erguida. Son personas dinámicas; cambian frecuentemente su postura al sentarse, se alejan libremente de su centro de gravedad para alcanzar objetos y regresan a la línea media con relativa facilidad y fluidez.

Al verlos tan activos y funcionales, el instinto inicial, e incluso la inercia del sistema sanitario, nos empuja a pensar: «tienen buen equilibrio y fuerza, cualquier silla de ruedas estándar o básica será suficiente». Es un pensamiento común, ya que, efectivamente, necesitan mucho menos soporte externo en el tronco si los comparamos con usuarios que presentan deficiencias neuromotoras más extensas. Poseer la fuerza y el control del tronco intactos indica la capacidad inherente de lograr y mantener una postura sentada alineada, lo cual es coherente con la población sin alteraciones físicas. Esto supone, sin lugar a duda, una ventaja monumental para su movilidad independiente, su salud general, la ejecución de sus habilidades funcionales diarias y, por supuesto, su autoimagen y participación comunitaria.

Sin embargo, bajo esta apariencia de fortaleza se esconde una realidad implacable. Si nosotros, como terapeutas ocupacionales, fallamos en proporcionar la base adecuada para su sedestación, si pasamos por alto los ajustes finos y las necesidades de protección tisular, su anatomía y su función terminarán colapsando. El dolor de hombros, las lesiones en la piel y la pérdida de participación social no tardarán en aparecer. Este artículo es un llamado a la acción para empoderarnos, para entender que el usuario activo exige de nosotros un nivel de excelencia y precisión técnica absoluto.

1. La Alineación Postural: La Plataforma de la Ocupación Diaria

Para comprender en profundidad qué ocurre cuando un usuario se sienta en una silla de ruedas durante largas jornadas, primero debemos observar detenidamente qué hace el cuerpo humano cuando está de pie. En la posición bípeda, la alineación postural normal y fisiológica requiere de unas curvaturas espinales adecuadas y específicas para mantenerse erguido luchando contra la fuerza de la gravedad. Hablamos de alcanzar una postura erecta ideal, donde, en una vista lateral, la oreja se alinea verticalmente sobre el hombro, el hombro sobre la cadera, y esta, a su vez, sobre la rodilla y el tobillo. Esta alineación perfecta y biomecánicamente eficiente exige la menor cantidad de trabajo y gasto muscular para mantenerse.

Las curvas espinales normales, que actúan como un resorte absorbente de impactos, ocurren principalmente en el plano sagital. Estas incluyen la extensión de la columna lumbar apoyada sobre una pelvis en posición neutra, una ligera y flexible flexión de la columna torácica (cifosis fisiológica), y la extensión de la columna cervical, todo ello culminando con la cabeza sostenida en una posición equilibrada que permite dirigir la mirada hacia adelante para interactuar con el entorno.

Nota personal: Es fundamental recordar que la postura ideal, ya sea en bipedestación o en sedestación, se logra y se mantiene con muchísimo menos esfuerzo cuando el centro de gravedad del cuerpo cae exactamente sobre la base de sustentación. Ya desde mediados del siglo pasado, los estudios determinaron que la posición óptima y la salud a largo plazo de la columna lumbar se fomentan y protegen cuando la postura sentada se asemeja lo máximo posible a la postura normal de pie. Investigaciones recientes y cualitativas con diversos profesionales de la salud y la rehabilitación siguen confirmando este consenso universal.

Para una persona sin alteraciones de movilidad, esta postura lumbar ideal se logra al estar de pie con los pies separados aproximadamente a la anchura de los hombros, manteniendo una alineación neutra de todo el miembro inferior en el plano sagital. En esta posición, la pelvis asume su posición neutra, lo que facilita y propicia las curvas naturales ascendentes. Pero, ¿qué ocurre cuando pasamos a la silla de ruedas?

Para el usuario que está sentado sin ayuda de las manos y que utiliza una silla de ruedas como su medio principal de locomoción, la base de sustentación cambia drásticamente; pasa a ser la superficie del asiento y el cojín. En este nuevo entorno, las curvas espinales normales deben ser facilitadas y sostenidas por la orientación, la forma y la altura del respaldo de la silla. Un respaldo ideal para esta población tan activa incluye un contorno suave, casi imperceptible pero firme, diseñado para sostener la zona posterior de la pelvis impidiendo que bascule, y que coincida exactamente con la forma de la extensión lumbar normal de esa persona en particular.

Este respaldo debe colocarse a una altura meticulosamente calculada: lo suficientemente alto como para proporcionar un sólido soporte pélvico y lumbar, pero lo suficientemente bajo e imperceptible como para permitir que la curvatura torácica normal fluya libremente por encima del borde superior del respaldo. Si el respaldo es demasiado alto, impediremos la rotación completa del tronco, limitaremos el alcance funcional y encadenaremos la función de las extremidades superiores, mermando su autonomía.

El Colapso, la Fatiga y el Dolor: Las Consecuencias de Desafiar a la Gravedad

Cualquier desviación de esta postura erecta requiere, intrínsecamente, un gasto de energía muchísimo mayor para intentar mantenerse erguido. El cuerpo humano se agota luchando contra una mala base. Además, esta desalineación es la autopista directa hacia el dolor musculoesquelético crónico, especialmente en las extremidades superiores, que en estos usuarios actúan como sus «nuevas piernas».

Por ejemplo, la adopción de una postura con la cabeza adelantada se asocia directamente con la aparición de dolor crónico de hombro. Dado que esta postura de adelantamiento cervical requiere y provoca un aumento inherente de la cifosis de la columna torácica, la alineación completa de la cintura escapular y la función de las extremidades superiores se ven profundamente comprometidas. Esto ocurre porque la articulación de la cabeza humeral con la fosa glenoidea de la escápula se desalinea por completo, obligando a toda la musculatura del manguito rotador y del hombro en general a trabajar desde una posición y una longitud que no son en absoluto óptimas. Es como intentar usar una grúa sobre un terreno inclinado y fangoso; el colapso estructural está garantizado.

Como terapeutas ocupacionales, debemos ser los mayores defensores de esta premisa innegociable: la interacción obligatoria, íntima y directa entre la columna vertebral y la cintura escapular hace imperativo que reconozcamos la postura espinal como la plataforma base para cualquier función de la extremidad superior. Las curvas espinales normales pueden verse rápidamente comprometidas si el equipo falla, desarrollando la común y devastadora postura en «C» (muy típica, por ejemplo, en personas con lesiones medulares de larga evolución sin un buen seguimiento). En esta postura, presenciamos una inclinación pélvica posterior (retroversión), la lordosis lumbar natural se aplana o se invierte por completo, y la cifosis torácica aumenta exageradamente. Cuando esta cadena de eventos se consolida, aparecen consecuencias negativas sistémicas para la salud, como la compresión de los órganos internos y la disminución significativa del volumen pulmonar, lo que deteriora la función respiratoria y la capacidad de hablar en voz alta o reír sin fatigarse.

2. La Evaluación Ocupacional Integral: Nuestro Mayor Valor Clínico

La simple observación visual de que un usuario tiene control de tronco en la sala de espera no anula, en ningún universo paralelo, la necesidad ni el inmenso valor de realizar una evaluación integral, pormenorizada y exhaustiva de su sedestación y movilidad. Es un error de apreciación gravísimo saltarse los pasos fundamentales del protocolo solo porque la persona parece «fuerte» o «muy apañada». Absolutamente todos los componentes de la evaluación descritos en nuestra práctica profesional son relevantes y necesarios para garantizar el éxito a largo plazo.

Fases Innegociables de la Evaluación Integral

  • La entrevista inicial, centrada en sus ocupaciones, roles, rutinas y contextos de desempeño.
  • Comprender a fondo el estado actual de movilidad de la persona, tanto en interiores como en la comunidad.
  • Evaluación minuciosa del equilibrio en posición sentada al borde de la camilla.
  • Evaluación anatómica exhaustiva en decúbito supino para determinar rangos articulares, flexibilidades y asimetrías reales sin la carga de la gravedad.
  • Inspección visual directa de la piel y evaluación exhaustiva del historial y riesgo de lesiones por presión.
  • Evaluación dinámica de la movilidad y capacidad de propulsión.
  • Prueba empírica de posibles soluciones, cojines y respaldos en la clínica.
  • Recomendación formal y argumentada de los productos y configuraciones exactas.
  • Entrenamiento continuo para el usuario sobre el manejo de su nuevo equipo y habilidades en silla de ruedas.
  • Seguimiento periódico para evaluar la adaptación y los resultados reales en su vida diaria.

Cuando trabajamos con el usuario que está sentado sin ayuda de las manos, la evaluación de su equilibrio sentado en la camilla nos brinda información clara, palpable e inmediata sobre su nivel real de control de tronco. No obstante, una vez que hemos confirmado este control, nuestro enfoque ocupacional debe dirigirse con agudeza a descubrir la presentación postural en dinámico, la integridad y fragilidad de su piel, sus habilidades funcionales precisas, sus actividades cotidianas y, sobre todo, sus objetivos vital a corto y largo plazo.

Para indagar más allá de lo evidente, en mi práctica clínica siempre utilizo estas preguntas clave durante la entrevista inicial:

  • ¿Se pone de pie en algún momento del día y da pasos? En caso afirmativo, ¿hasta dónde camina, con qué apoyos y cuánta fatiga le supone?
  • ¿Tiene alguna preocupación actual sobre dolor, hormigueo o fatiga en sus brazos, hombros o manos? (Esto nos dará pistas sobre el estrés de la propulsión).
  • ¿Puede sentir plenamente su superficie de asiento? ¿Diferencia el frío, el calor, la presión o el dolor en sus glúteos y muslos posteriores?
  • ¿Puede eliminar la presión de su superficie de asiento por sí mismo de forma efectiva? ¿Con qué frecuencia lo hace durante su jornada laboral o de ocio?
  • ¿Ha tenido algún desafío, rojez persistente o historial de lesiones por presión en alguna parte de su cuerpo en el pasado?

3. La Interfaz de Sedestación: Dominando nuestro Arsenal Técnico

Ya sea que tras la evaluación determinemos que el dispositivo de movilidad más idóneo es una silla de ruedas motorizada o una silla manual ultraligera construida a medida, debemos tener claro que el cojín, el respaldo y los accesorios seleccionados son los componentes vitales que garantizarán el éxito o el fracaso absoluto de la intervención. El cojín del asiento y el respaldo de la silla proporcionan la interfaz directa e íntima entre el individuo y la máquina; por ello, a la combinación armónica de ambos elementos se le denomina «interfaz de sedestación». Cuando esta interfaz se selecciona con criterio ocupacional y se configura adecuadamente a nivel milimétrico, la capacidad del individuo para funcionar, trabajar, jugar y vivir desde su silla de ruedas se optimiza exponencialmente de forma segura.

Los objetivos fundamentales, irrenunciables y paralelos para esta interfaz son cuatro:

  1. Proporcionar el soporte postural exacto y necesario para garantizar la estabilidad proximal de la pelvis, siendo esta la base del movimiento distal.
  2. Promover una protección integral, continua y fiable de la piel y los tejidos profundos frente a la isquemia y la fricción.
  3. Proporcionar una comodidad real y sostenible a lo largo de largas jornadas de 12 o 14 horas de uso ininterrumpido.
  4. Fomentar y catapultar una función óptima en el día a día para que la discapacidad no sea un freno a la participación.

Cojines: La Ciencia de los Materiales, la Forma y la Biomecánica Tisular

La selección del cojín debe ser una obra de artesanía clínica altamente individualizada. Las opciones que nos ofrece el mercado abarcan desde cojines diseñados principalmente para el confort o un leve posicionamiento, hasta aquellos centrados agresivamente en la protección de la piel ante un riesgo extremo. También contamos con opciones fabricadas a medida mediante moldes o escáneres para satisfacer requisitos morfológicos que los productos estándar, por muy buenos que sean, no pueden cubrir. Es imperativo recordar que cualquier usuario que está sentado sin ayuda de las manos pero que presenta una sensibilidad alterada, reducida o ausente requerirá, sin ningún tipo de excusas, un cojín con características avanzadas de protección de la piel. Para lograr esto, manejamos dos enfoques biomecánicos principales:

  • Distribución de presión (Inmersión y Envolvimiento): Este enfoque requiere que los materiales de construcción y la forma de la funda del cojín tengan la capacidad de deformarse suavemente bajo la carga del peso corporal. Esto permite que las prominencias óseas se hundan y que el material envuelva la anatomía, logrando que las presiones se dispersen ampliamente por toda el área de la superficie de asiento. A mayor superficie de contacto, menor será el pico de presión en un punto concreto (como el isquion).
  • Descarga Radical (Off-loading): Este es un enfoque completamente diferente y a menudo necesario ante úlceras recalcitrantes. Requiere un material muy firme y una forma tallada de manera muy específica que no ceda ni cambie bajo la carga del cuerpo. El objetivo es lograr una redirección intencionada de las fuerzas de asiento, alejándolas por completo (dejando en el aire) las prominencias óseas de altísimo riesgo, y trasladando ese peso hacia zonas ricas en tejido blando tolerante, como los trocánteres mayores o la cara posterior de los fémures.

Para construir y afianzar nuestro arsenal técnico, los terapeutas debemos conocer el comportamiento de los materiales. Los cojines clínicos se construyen utilizando diversas combinaciones: espuma de celda abierta, espuma firme de celda cerrada, espumas viscoelásticas (con memoria de forma), geles de elastómero (estructuras en panal de abeja), fluidos viscosos, aire (en diferentes perfiles de celdas) y termoplásticos de matriz flexible. La interacción entre el material y la forma del usuario es lo que genera el resultado. Por ejemplo, un cojín de celdas de aire de alto perfil está diseñado para permitir que el cuerpo se sumerja profundamente en él, conformándose como un guante a la anatomía asimétrica y distribuyendo la presión de manera superlativa, pero a costa de sacrificar cierta estabilidad pélvica. En cambio, un cojín de base firme de espuma cerrada con profundos contornos anatómicos está diseñado para conservar su forma bajo carga, obligando al cuerpo a adaptarse y proporcionando un férreo e inamovible soporte postural para las transferencias, combinándose a menudo con un pequeño inserto de fluido o aire solo en la zona de riesgo isquiático (cojines híbridos).

Cojín de sedestación con tecnología avanzada

Respaldos: Sosteniendo la Estructura Central de la Persona

La selección, configuración y angulación del respaldo requiere exactamente el mismo nivel de rigor y pensamiento crítico que la prescripción de los cojines. Las categorías generales de la industria incluyen: respaldos blandos de tejido (las tapicerías que vienen por defecto en la silla), respaldos planos, respaldos rígidos contorneados y sistemas totalmente moldeados a medida.

En el caso del usuario que está sentado sin ayuda de las manos, es tremendamente común encontrar sillas de ruedas manuales, incluso de gamas medias, que vienen de serie con respaldos blandos de tejido básicos (una tela tensada entre dos tubos). Tienen ciertas ventajas aparentes: son de muy bajo mantenimiento, no suponen un coste añadido, son fáciles de conseguir y son extremadamente ligeros, lo que facilita teóricamente el transporte y plegado de la silla. Sin embargo, su mayor desventaja es letal, silenciosa y fatal para la postura a medio plazo: la tela, por muy resistente que parezca, cede y se estira con el uso diario, el calor y el peso. Como la tensión en estos modelos básicos no se puede ajustar, el usuario acaba hundido en una tela dada de sí (efecto hamaca invertida), resultando en una cifosis torácica obligada y un soporte postural profundamente comprometido que desencadenará dolor de espalda y hombros.

Una mejora técnica básica, pero muy efectiva si no podemos aspirar a un respaldo rígido, es utilizar respaldos blandos de tejido de nailon de alta resistencia o mallas transpirables con un sistema de correas de tensión ajustable en la parte posterior (ocultas bajo una solapa). Esta serie de múltiples correas horizontales permite al terapeuta realizar un ajuste fino e individualizado de la tensión a diferentes alturas para proporcionar un soporte posicional que imite la anatomía: más tensión en la zona lumbar baja para fomentar la lordosis, y menos tensión en la zona torácica para alojar la cifosis natural. Además, el mantenimiento y retensado periódico de estas correas por parte del usuario contrarresta el inevitable estiramiento del material a lo largo del tiempo, prolongando la vida útil de la postura.

No obstante, los respaldos rígidos contorneados, anclados a los tubos de la silla mediante herrajes, son casi siempre la opción magnífica y definitiva para estos perfiles activos. Muchos de estos respaldos son extraordinariamente livianos, construidos con carcasas de fibra de carbono, aluminio de grado aeronáutico o plásticos compuestos de alta resistencia. Dado que los respaldos rígidos tienen intrínsecamente una forma firme y estable, son inmensamente apropiados para individuos con buena flexibilidad que pueden lograr y mantener la simetría del tronco, ofreciéndoles un «muro de contención» sólido contra el cual hacer palanca durante la propulsión intensa de la silla. Al fijar la pelvis y la zona lumbar baja de forma rígida, la energía de los brazos se transmite eficientemente a las ruedas en lugar de perderse hundiendo el cuerpo en una tela floja.

4. Integración Magistral: Los 8 Puntos de Control Biomecánico

La verdadera magia de la Terapia Ocupacional en ortopedia no ocurre al elegir un producto de una lista, sino en la integración armónica de todos ellos. La interacción entre el cojín y el respaldo requiere que ambos componentes se entiendan como un único sistema. El respaldo debe seleccionarse y orientarse en un ángulo tal que exista una transición perfecta entre la parte posterior del cojín y el borde inferior de la carcasa del respaldo, sosteniendo al individuo en la posición anatómica deseada sin huecos que inviten al deslizamiento. Una orientación comprometida del respaldo (por ejemplo, demasiado reclinado hacia atrás) anulará por completo las cualidades de inmersión y contención del cojín, propiciando que la pelvis se deslice hacia adelante en busca de estabilidad.

Asimismo, debemos evaluar las medidas con visión individual. Por ejemplo, una usuaria adulta puede requerir un respaldo que sea significativamente más estrecho que su cojín de asiento debido a la forma natural femenina y la distribución de su peso corporal en caderas y muslos. Si, por inercia, proporcionamos un respaldo de 42 cm de ancho simplemente porque el asiento es de 42 cm, pero el tronco de la usuaria mide 36 cm, es casi seguro que desarrollará una asimetría postural al reclinarse y buscar apoyo lateral en uno de los lados debido a la falta de un soporte de tronco ceñido. El equipo debe adaptarse a la persona, no al revés.

Para evitar de forma proactiva que el usuario desarrolle una tendencia progresiva hacia una posición pélvica posterior (retroversión), debemos visualizar y aplicar estratégicamente ocho puntos de control en lugares muy específicos de su anatomía, cargando firmemente los tejidos que son tolerantes a la presión y dejando libres aquellas prominencias óseas frágiles:

  • En el cojín del asiento (2 puntos por lado, total 4): Los muslos posteriores, descansando sobre una superficie firme justo por delante de las tuberosidades isquiáticas; y las crestas ilíacas posteriores o la zona glútea carnosa.
  • En el respaldo de la silla (2 puntos por lado, total 4): Las crestas ilíacas superiores posteriores, para apoyar y bloquear la pelvis en una posición neutra desde arriba; y la columna lumbar y torácica baja, para facilitar la extensión y permitir que las curvas torácicas normales fuyan libremente por encima del respaldo.

En cuanto al mundo de los accesorios y posicionadores, el usuario que está sentado sin ayuda de las manos típicamente no requerirá (y de hecho, rechazaría) el uso de profundos contornos laterales de tronco, restrictivos arneses de pecho en forma de mariposa o aparatosos soportes cefálicos. Sin embargo, hay un elemento que a menudo infravaloramos: el cinturón de posicionamiento pélvico. Usado no como una restricción, sino anclado estratégicamente en un ángulo de 45 o 60 grados sobre los fémures proximales, actúa como el cinturón de seguridad de un coche deportivo. Proporciona una intervención de seguridad y estabilidad brillante, especialmente cuando el usuario atraviesa terrenos urbanos irregulares, baja bordillos o realiza habilidades avanzadas de manejo de silla en dos ruedas, permitiendo que su tronco superior quede totalmente libre de tensión mientras la pelvis permanece anclada al asiento.

Esquema biomecánico de puntos de control postural

5. Tecnología al Servicio de la Piel y el Aprendizaje: Mapeo de Presiones

Dado que estos usuarios suelen ser personas extremadamente activas, inmersas en el mercado laboral y muy independientes en sus rutinas cotidianas, a veces los profesionales minimizamos inconscientemente el riesgo de daño tisular. Pensamos: «se mueven mucho, no se van a escarear». Sin embargo, las frías estadísticas dictan que las lesiones por presión siguen siendo la complicación médica secundaria más frecuente en las lesiones de la médula espinal y la causa de rehospitalización y pérdida de empleo más común. Cuando contamos con la tecnología en nuestros centros, el sistema de mapeo de presión de la interfaz (las famosas mantas de sensores conectadas a un ordenador) se erige como una herramienta tremendamente eficaz, no solo para la evaluación técnica, sino para la intervención educativa del terapeuta ocupacional.

El mapeo nos proporciona en tiempo real información topográfica valiosísima sobre la distribución de las presiones en toda la superficie de asiento. Nos identifica, con picos de colores rojos y naranjas, las prominencias óseas (isquiones, sacro, trocánteres) sometidas a una carga focalizada de presión de moderada a excesiva. Esta información es oro puro y guía nuestros ajustes de tensión del respaldo, la inclinación de la silla o la elección del cojín definitivo.

Pero su verdadero poder reside en su uso como retroalimentación visual (biofeedback) para el entrenamiento del paciente. A medida que el usuario pasa de su postura de empuje habitual a realizar una técnica de alivio de presión (como inclinarse hacia adelante sobre sus rodillas o elevarse sobre los aros), la pantalla muestra de forma instántanea cómo esos picos de presión rojos desaparecen y la manta vuelve a un estado azul de seguridad. Basándonos en esto, el terapeuta y el usuario pueden confirmar objetivamente que su técnica de alivio es efectiva, o bien ajustar los tiempos y posturas si descubrimos que no están descargando la zona isquiática tanto como pensaban. Por supuesto, esta tecnología maravillosa jamás sustituye la inspección visual directa y constante de la piel, que sigue siendo el estándar de oro en prevención.

6. Bases de Movilidad: Del Scooter Básico a la Ingeniería Ultraligera

La elección final de la base de movilidad dependerá de una integración exquisita, empática y realista de todos los datos recopilados durante nuestra evaluación ocupacional, conjugándolos con el entorno del usuario, sus barreras arquitectónicas en el domicilio y sus medios de transporte. Analicemos las grandes opciones con mirada clínica:

Scooters de Movilidad

Los scooters son una opción de mercado muy popular y apropiada para usuarios que requieren un dispositivo de movilidad de forma más bien intermitente (por ejemplo, solo para ir a la compra o dar paseos largos), que pueden realizar transferencias estando de pie de forma independiente, que pueden dar al menos algunos pasos en interiores y que, crucialmente, no requieren de un soporte postural complejo ni presentan riesgo de alteraciones en la integridad de la piel. Consisten en una base sólida y pesada sostenida por tres o cuatro ruedas, un manillar central manejado con las manos y un asiento genérico forrado sobre un poste central. Aunque algunos modelos permiten girar o elevar el asiento para facilitar el levantarse, los scooters suelen tener un radio de giro enorme y prohibitivo, lo que dificulta o imposibilita enormemente su maniobrabilidad en interiores de viviendas estándar, baños públicos o ascensores pequeños.

Sillas de Ruedas Eléctricas Configurables

Son la indicación principal cuando el usuario requiere mucha mayor maniobrabilidad en interiores (giran sobre su propio eje) y/o un mayor soporte postural o protección de la piel, pero debido a dolor de hombros, fatiga crónica o la distancia de sus desplazamientos comunitarios, no puede manejar una silla manual con la eficacia necesaria para mantener su estilo de vida. El mercado ofrece múltiples opciones con controles de conducción ajustables y posiciones de las ruedas motrices que incluyen tracción trasera, tracción delantera y tracción central (siendo esta última la reina de los interiores). La opción de incluir elevación eléctrica del asiento ha demostrado ser abrumadoramente ventajosa y potenciadora de la autonomía para alcanzar objetos en estantes altos, cocinar con seguridad y realizar transferencias niveladas. La mayor ventaja para el usuario que está sentado sin ayuda de las manos es la opción de configurar el asiento de la silla eléctrica con módulos de rehabilitación, desechando el «asiento de capitán» acolchado y permitiendo instalar cojines antiescaras clínicos, respaldos de carbono y ajustes posturales finos que protegen su cuerpo durante las largas jornadas.

Sillas Manuales Ultraligeras: La Joya de la Corona de la Autonomía

Para aquellos usuarios activos que presentan una parálisis permanente de las extremidades inferiores, o una pérdida de extremidades que genera una alteración de la marcha definitiva, la silla de ruedas manual ultraligera, construida con aleaciones de aluminio aeroespacial o titanio y totalmente personalizada a sus medidas corporales, es sencillamente la única opción clínica razonable, defendible y aceptable para un uso diario intenso e ininterrumpido. Hablamos de la extensión de su propio cuerpo.

Las sillas ultraligeras, contrariamente al mito popular de que son «frágiles», son las más duraderas del mercado, utilizando materiales de altísima calidad y tolerancias milimétricas en sus chasis rígidos. Una durabilidad superior significa que son muchísimo más rentables a medio y largo plazo para las administraciones y las familias, a pesar de un precio de adquisición inicial más elevado. No cogen holguras, la energía de propulsión no se dispersa y son infinitamente más fiables para el usuario activo que se enfrenta a aceras en mal estado y bordillos diarios. Además, son las únicas que permiten al usuario un manejo independiente para meterlas dentro del coche sin destrozarse la espalda, gracias a pesos de chasis que pueden rondar los 4 o 5 kilos tras quitar las ruedas traseras con el botón de extracción rápida.

Silla ultraligera con ajustes de camber y eje

La característica instrumental y diferenciadora de las sillas ultraligeras es la asombrosa capacidad de ajuste de la rueda trasera en múltiples planos del espacio. Y aquí es donde la biomecánica se funde con el desempeño ocupacional para prevenir lesiones:

  • Ajuste Horizontal del Centro de Gravedad: El eje de la rueda trasera se puede ajustar hacia adelante, acercándolo al centro de gravedad del propio usuario. Cuanto más adelantada esté la rueda, más peso recaerá sobre las ruedas traseras grandes y menos sobre las ruedas pequeñas delanteras (ruedecillas). Esto ha demostrado científicamente disminuir drásticamente la resistencia a la rodadura de la silla, mejorar enormemente la mecánica de empuje de los brazos, aumentar la eficiencia energética de la propulsión (llegar más lejos con menos esfuerzo) y, por consiguiente, reducir vitalmente el riesgo de lesiones crónicas en los manguitos rotadores y las muñecas. El límite de este adelanto será el punto donde la silla se vuelva demasiado inestable hacia atrás (tendencia a volcar), lo cual se entrena o se protege con ruedas antivuelco.
  • Ajuste Vertical (Altura de asiento respecto a la rueda): Una vez optimizada la postura del usuario, la rueda trasera debe colocarse a una altura tal que se minimice la distancia entre el hombro del paciente y el centro del eje de la rueda. La evidencia indica que el ángulo de flexión del codo (con la mano agarrando el punto más alto del aro de empuje) debe estar comprendido entre los 100 y los 120 grados. Clínicamente, y como regla general visual muy útil en consulta, este ángulo de flexión óptimo suele correlacionarse con el momento en que, con el brazo colgando relajado, la punta del dedo medio del usuario se sitúa exactamente en el centro del eje de la rueda trasera. Si la silla está muy alta, el usuario tendrá que encoger los hombros en cada brazada, destrozándose los trapecios.
  • El Camber (Inclinación en el Plano Frontal): El camber es el ajuste específico de la angulación de las ruedas traseras; en lugar de estar perfectamente verticales, la parte superior de las ruedas se acerca a las caderas del usuario y la parte inferior se aleja. Agregar grados de camber (comúnmente 2, 4 o 6 grados en sillas de diario) acerca la parte superior de la rueda al usuario haciéndola biomecánicamente mucho más fácil de alcanzar y empujar sin abrir los codos en abducción. Mejora la orientación de la mano, protege las muñecas y dota a la silla de una estabilidad lateral y una capacidad de giro espectacular. La contrapartida ineludible es que el camber aumenta directamente el ancho total de la silla a nivel del suelo, lo que puede suponer un impacto crítico en la accesibilidad de la persona para pasar por las puertas estrechas de su vivienda o ascensor. Todo es un compromiso que debemos evaluar con el usuario.

Chasis Ajustables vs. Chasis Soldados a Medida: Decisiones Clínicas Críticas

A la hora de prescribir, a menudo nos debatimos entre solicitar sillas con herrajes ajustables y sillas de chasis soldado a medida. La decisión debe basarse en el momento vital del usuario. Una persona joven con una lesión medular reciente (por ejemplo, ocurrida hace 6 meses) necesitará imperativamente una silla ultraligera con un marco ajustable (placas que permiten mover el eje, respaldos que cambian de ángulo). Esto le permitirá a su terapeuta ir realizando cambios sutiles hacia una configuración más agresiva y eficiente a medida que sus habilidades funcionales, su equilibrio, su control de tronco y su confianza evolucionan mes a mes. Lo mismo ocurre en la prescripción pediátrica, donde la capacidad de ajuste es vital para acompañar el crecimiento óseo.

Por el contrario, un usuario adulto con una lesión de muchos años de evolución, que ya ha optimizado al máximo sus habilidades funcionales, que transfiere a su coche a diario y que conoce su cuerpo a la perfección, expresará requisitos muy específicos y personales. Sabe a qué altura quiere las rodillas y cuánto respaldo necesita. Para ellos, los marcos de tubo soldado y configurados a medida (donde el eje trasero está soldado directamente al tubo y el respaldo es un arco fijo) son la opción superior y definitiva. Maximizan la transmisión de energía al eliminar cualquier pieza móvil o herraje que pueda aflojarse, y reducen el peso de la silla al mínimo absoluto. Sin embargo, requieren de un clínico muy experimentado y un proceso de toma de medidas exhaustivo y sin margen de error, ya que lo que se suelda en fábrica, no se puede cambiar después en la clínica.

7. El Deporte y el Ocio como Motor de Vida: Sillas Deportivas

No podemos hablar de usuarios activos sin mencionar la vital importancia del deporte y la recreación adaptada. La participación en actividades físicas es un pilar de la salud mental y física. Las opciones de tecnología adaptada para el ocio son inmensas, desde handbikes (bicicletas de mano) para el ciclismo, hasta sillas híper-especializadas para baloncesto, tenis, pádel, rugby o esgrima en silla de ruedas.

Es crucial que los terapeutas ocupacionales entendamos que la silla de ruedas deportiva de un atleta es una herramienta diseñada con parámetros radicalmente distintos a su silla de uso diario. En deportes de pista como el baloncesto o el tenis, las sillas emplean un camber elevadísimo (de 15 a 20 grados) para lograr giros instantáneos y una estabilidad a prueba de choques o inclinaciones bruscas del tronco. Los respaldos suelen ser extremadamente bajos y rígidos, y los sistemas de sujeción (cinchas pélvicas, de muslos, o «click-straps») son agresivos, ya que la silla debe responder como una extensión rígida de la pelvis del atleta ante aceleraciones explosivas. El cojín, por su parte, prioriza muchas veces la estabilidad absoluta y la transmisión de fuerza por encima de la protección de la piel máxima de inmersión, dado que el uso es intenso pero acotado en el tiempo del partido (y asumiendo que no se realizarán alivios de presión durante el juego).

Asesorar a un usuario en su equipamiento deportivo requiere conocer las reglas de clasificación de su deporte específico, las exigencias biomecánicas de los movimientos técnicos que debe realizar y, por supuesto, adaptar la tecnología para que no provoque lesiones por sobreuso o empeore su postura base.

8. Desde la Teoría a las Vidas Reales: Casos Clínicos

Para anclar todo este extenso conocimiento técnico en la realidad de nuestra profesión, vamos a analizar cuatro escenarios clínicos basados en usuarios y contextos que nos encontramos habitualmente en España.

El Caso de Laura: El Despertar de la Movilidad Activa

Perfil Ocupacional: Laura, 35 años, residente en Madrid. Sufrió una lesión medular incompleta a nivel T11 hace apenas diez meses a consecuencia de un accidente de tráfico. Es contable y madre de una niña de tres años. Antes de su lesión llevaba una vida frenética. Actualmente se encuentra en la fase de asimilación de su nueva realidad, reincorporándose a sus roles y aprendiendo a sortear su ciudad.

Evaluación: En la camilla, Laura presenta un excelente control de tronco intrínseco. Conserva toda la fuerza en su zona abdominal superior y lumbar. Mantiene la sensibilidad táctil preservada, pero la sensibilidad profunda al dolor está alterada en la zona isquiática. Es muy asustadiza con la idea de volcar hacia atrás. Sus hombros no presentan dolor actualmente.

Intervención Técnica: Al ser una usuaria «nueva» pero con un inmenso potencial funcional y exigencias de vida comunitaria, prescribimos una silla manual ultraligera de chasis rígido, pero con placa de eje ajustable. Necesitamos que pueda modificar su centro de gravedad. Inicialmente, configuramos el eje trasero en una posición conservadora (ruedas un poco más atrás) para darle sensación de seguridad, pero con el plan terapéutico de ir adelantando el eje mes a mes a medida que perfecciona su técnica de propulsión y aprende a manejar el equilibrio en dos ruedas para subir bordillos. Le adaptamos un respaldo rígido de fibra de carbono a baja altura que sostiene firmemente su zona lumbar permitiéndole rotar el tronco para alcanzar a su hija, y un cojín híbrido que protege sus isquiones sin quitarle la base firme necesaria para transferirse múltiples veces al día a su coche adaptado.

El Caso de Carlos: La Precisión y la Experiencia

Perfil Ocupacional: Carlos, de 42 años, vive en Valencia. Tiene una lesión medular completa a nivel L1 secundaria a una enfermedad de la infancia. Es un usuario veterano; lleva más de 30 años en silla de ruedas, tiene unos brazos extremadamente musculados y es totalmente independiente. Sin embargo, acude porque ha notado molestias en su hombro derecho y, lo más preocupante, hace dos años sufrió una úlcera isquiática derecha grave (ya cerrada y cicatrizada tras cirugía) que lo mantuvo encamado meses.

Evaluación: Carlos sabe lo que quiere. Conoce al milímetro cómo funciona una silla. La evaluación de su piel muestra cicatrices y tejidos muy frágiles en el isquion derecho. Su postura sentada revela una leve oblicuidad pélvica a la derecha (secundaria a la pérdida de tejido por la cirugía pasada) y una tendencia a hundirse en la silla si el respaldo cede.

Intervención Técnica: Para Carlos, el peso y la eficiencia lo son todo. Prescribimos una silla ultraligera de titanio con chasis soldado a medida. Sin piezas móviles. El fabricante suelda el eje trasero adelantado exactamente a la medida donde su dedo medio coincide con el centro de la rueda, logrando el ángulo de 110 grados en el codo y mitigando el estrés de su hombro derecho. El camber es de 4 grados para máxima agilidad en su negocio sin comprometer el paso por su puerta. La clave de la intervención recae en la protección: fabricamos un cojín a medida de descarga radical (off-loading) tallado en espuma dura de poro cerrado. Este cojín hace que su isquion derecho cicatrizado quede suspendido en el aire, trasladando todo su peso a los trocánteres y fémures. Añadimos un cinturón pélvico a 45 grados para asegurar que la pelvis de Carlos permanezca inamovible anclada a la silla.

El Caso de Manuel: La Tecnología al Servicio del Entorno Rural

Perfil Ocupacional: Manuel, de 58 años, es ingeniero agrónomo en una gran finca en la provincia de Toledo. Complicaciones derivadas de una diabetes severa terminaron en una amputación bilateral por encima de la rodilla. Conserva el control total de su tronco y fuerza en brazos, pero sus prótesis le resultan agotadoras para su jornada laboral de 8 horas, por lo que depende de la movilidad sobre ruedas. Sus hombros muestran signos de desgaste severo y artritis debido a años de empujar una silla manual sobre la tierra y el barro de su entorno laboral rural.

Evaluación: El control central de Manuel es perfecto, pero el desgaste articular de sus hombros nos prohíbe mantener una silla manual de propulsión convencional como base de su actividad principal. Además, sus muñones cortos, combinados con su necesidad de supervisar maquinaria elevada y cultivos, generan una demanda ergonómica inmensa.

Intervención Técnica: Intervenimos con una silla de ruedas eléctrica con tracción en las cuatro ruedas (AWD) y ruedas macizas todoterreno. La potencia de la silla sustituye a sus maltrechos hombros para devorar el terreno irregular de la finca. Pero el componente vital que cambia su desempeño es la incorporación de una columna de elevación eléctrica de asiento de más de 30 cm. Esto le permite acercarse a la maquinaria, elevar su cuerpo manteniéndose sentado y alcanzar mandos o válvulas que antes eran inaccesibles, sin poner en riesgo su equilibrio asomándose.

El Caso de Elena: Rendimiento en la Pista

Perfil Ocupacional: Elena, 29 años, reside en Sevilla. Es abogada, pero su pasión es el tenis en silla de ruedas, donde compite a nivel nacional. Presenta una paraplejia nivel L3. Utiliza su silla ultraligera de fibra de carbono para la calle sin problemas, pero acude a nosotros porque siente que su silla de tenis, comprada de segunda mano, la frena, la desestabiliza en los saques y le provoca dolor en la zona lumbar.

Evaluación: Elena goza de una musculatura abdominal profunda casi completa, lo que le permite rotar con violencia el tronco para el golpeo del drive. Al observar su silla de deporte de segunda mano, vemos que el asiento le queda largo, tirando de ella a retroversión, y el respaldo es de tela y le queda por los omóplatos, frenando su rotación escapular.

Intervención Técnica: Realizamos mediciones biomecánicas exclusivas para la pista. Prescribimos un marco de tenis a medida, acortando la profundidad del asiento casi 5 centímetros respecto a su silla de diario para que sus rodillas se encajen firmemente contra la cinta tensora delantera. Ajustamos el camber a 20 grados. Esto hace que la base de la silla sea amplísima, proporcionando una estabilidad lateral brutal que le permite inclinarse y estirar el brazo para devolver dejadas imposibles sin miedo a volcar lateralmente. Sustituimos el respaldo de tela por una discreta pero robusta carcasa de aluminio ultrabajo y le instalamos cinchas de anclaje rápido («ratchet straps») sobre los muslos y la pelvis.

9. La Filosofía de la Terapia Ocupacional: Mucho Más que Ángulos y Herrajes

Llegados a la culminación de este extenso análisis, como profesionales debemos detenernos y preguntarnos con profunda honestidad: ¿Por qué la Terapia Ocupacional debe ser el motor indiscutible e irremplazable en este proceso de sedestación avanzada? La respuesta es tan sencilla como profunda: Porque nosotros no nos limitamos jamás a prescribir un dispositivo de aluminio y plástico basándonos únicamente en ángulos articulares aislados o mediciones goniométricas asépticas. Nosotros vemos, sentimos y evaluamos a la persona en la vasta totalidad de su ser, inmersa en su comunidad, anhelando fervientemente participar, contribuir y disfrutar de sus ocupaciones significativas.

Un usuario que está sentado sin ayuda de las manos, ese perfil engañosamente fuerte del que hemos hablado, confía ciegamente en su estabilidad central y en el equipo que la sostiene para poder liberar y utilizar sus extremidades superiores en el mundo. Esas manos no solo empujan implacables unos aros de titanio cuesta arriba bajo la lluvia; esas manos acunan a un recién nacido, firman contratos, preparan la cena de Navidad, acarician, levantan una copa para brindar y teclean frenéticamente en un ordenador buscando su independencia económica. Esas manos son su voz y su vehículo de acción. Si nuestro arsenal técnico, nuestra prescripción o nuestra evaluación falla y la postura colapsa, esa persona perderá la función sublime de sus manos. Se verá dolorosamente obligada a utilizarlas, no para crear o interactuar, sino para agarrarse a las ruedas, estabilizarse y evitar caerse hacia adelante. La ocupación muere en el instante en que el cuerpo se siente inseguro contra la gravedad.

Nuestra intervención clínica no termina cuando el equipo llega de la fábrica. Empieza ahí. Nuestra intervención va dirigida implacablemente a salvaguardar, restaurar y catapultar el desempeño ocupacional de ese ser humano. Al alinear su pelvis con un respaldo ajustado al milímetro, al proteger su piel con un cojín de tecnología de fluidos y al configurar el camber exacto y el adelanto de las ruedas para que no se destroce los manguitos rotadores, no estamos simplemente «ajustando una silla». Estamos garantizando que ese usuario despierte cada mañana con la energía intacta, el rango de movimiento libre y la audacia para salir a la calle, trabajar, relacionarse, enamorarse y vivir sin las cadenas del dolor o el miedo a una úlcera que lo encierre en su habitación.

La silla de ruedas jamás es un fin en sí misma; es la herramienta transformadora y empoderadora más grande que existe para la autonomía cuando el cuerpo falla. Y es exclusivamente nuestro razonamiento ocupacional, nuestra visión holística de la persona en su contexto, lo que tiene la magia y la ciencia de convertir unos fríos tubos de metal, unas telas de nailon y unas ruedas en un poderoso puente inquebrantable hacia la participación comunitaria, la identidad y la vida diaria con mayúsculas.

Conclusión: Reivindicando Nuestra Responsabilidad

Nunca debemos subestimar a un paciente en la clínica, ni rebajar nuestro esfuerzo intelectual y técnico, solo porque puede mantenerse erguido por sí solo en el borde de una camilla sin caerse a los pocos segundos. El usuario que está sentado sin ayuda de las manos confía todo su desempeño en su capacidad de dominar el tronco para interactuar y transformar el mundo que le rodea, pero ese tronco vigoroso está perpetuamente a merced de la física y de las decisiones técnicas del equipo que nosotros, como terapeutas, le prescribamos.

Si el respaldo de tela cede, su columna se colapsará. Si el cojín de posicionamiento no frena el silencioso y destructivo deslizamiento anterior, acabará con los hombros rotos por el sobreesfuerzo de corregir constantemente su postura o terminará en el quirófano por una herida isquiática. La sedestación avanzada no es cuestión de suerte, ni de comprar siempre el modelo más caro del mercado comercial. Es pura y dura biomecánica, conocimiento milimétrico de los materiales, y un razonamiento clínico y ocupacional absolutamente inquebrantable. Reivindiquemos nuestro papel como arquitectos del desempeño, porque en nuestras prescripciones va implícita la libertad de quienes confían en nosotros.

La Tribu del Terapeuta: Hagamos Comunidad

Deseo de corazón que este extenso y pormenorizado análisis sirva para empoderaros en vuestra labor clínica. Nunca deis por sentado que un perfil activo es un perfil «fácil»; su dinamismo exige nuestra mayor destreza. ¿Alguna vez te has enfrentado al reto mayúsculo de prescribir y configurar una silla ultraligera a medida? ¿Qué ajuste o toma de medidas te resultó más complejo o intimidante al principio? ¿Cómo solucionaste ese caso en el que la silla no le servía para su entorno laboral? Bájate a la sección de comentarios y compártelo conmigo y con toda la red. ¡El debate clínico constante, honesto y riguroso nos enriquece, nos hace mejores profesionales y salva vidas!

Se despide, El Terapeuta Electrónico, actualización completada. Seguimos rodando juntos.

Bibliografía Recomendada

  • Betz, Kendra. (2025). Postural Support and Pressure Management Considerations for Hands-Free Sitters. En Lange, M. L., & Minkel, J. L., Seating and Wheeled Mobility: A Clinical Resource Guide. Documento de referencia fundamental, origen teórico de este ensayo, crucial para comprender la biomecánica, la evaluación y el arsenal técnico aplicado exhaustivamente a usuarios con control de tronco preservado.
  • Worobey, L.A., Bernstein, J., Ott, J., et al. (2023). RESNA position on the application of ultralight manual wheelchairs. Assistive Technologies. Directrices mundiales basadas en la evidencia que respaldan de forma innegable el uso y la configuración específica y a medida de sillas manuales ultraligeras para preservar la salud de las extremidades superiores en usuarios activos.
  • Hastings, J. D., Fanucchi, E. R., & Burns, S. P. (2003). Wheelchair configuration and postural alignment in persons with spinal cord injury. Archives of Physical Medicine Rehabilitation. Un clásico imprescindible que fundamenta la conexión directa, indisoluble y mecánica entre la alineación de la pelvis en el asiento, la curvatura de la columna espinal y el rango de movimiento funcional de la articulación del hombro en personas con lesión medular.
  • Crane, B., Wininger, M., & Call, E. (2016). Orthotic-style off-loading wheelchair seat cushion reduces interface pressure under ischial tuberosities and sacrococcygeal regions. Archives Physical Medicine Rehabilitation. La ciencia empírica y los mapas de presiones exactos que respaldan la eficacia y la necesidad de usar cojines firmes tallados con descargas radicales (off-loading) para curar y prevenir úlceras de alto grado cuando los fluidos o el aire no son una opción de protección viable a largo plazo.

Glosario de Terminología Técnica

Camber:
Ajuste crucial en el plano frontal que define e incrementa la inclinación de la parte superior de las ruedas traseras de una silla de ruedas hacia el cuerpo del usuario, alejando la parte inferior. Modifica el ancho de vía de la silla a nivel del suelo. Mejora espectacularmente la accesibilidad biomecánica de las manos al aro de empuje sin forzar la abducción de hombros y aumenta radicalmente la estabilidad lateral contra vuelcos y giros a gran velocidad, siendo imprescindible en el deporte adaptado, aunque incrementa la anchura total limitando el paso por pasillos o puertas estrechas.
Descarga Radical (Off-loading):
Estrategia biomecánica extrema y de altísima precisión que utiliza y esculpe materiales firmes y de alta densidad con formas y contornos muy específicos (ortóticos) diseñados a medida, con la meta fundamental de eliminar por completo y sin concesiones la carga de presión en zonas óseas de altísimo riesgo vital de úlceración (como los isquiones), dejando esa área suspendida en el aire y trasladando dicha inmensa carga del peso corporal a zonas ricas en grasa y músculo tolerantes y robustas, como los trocánteres mayores o los fémures distales.
Inmersión y Envolvimiento:
Propiedad y capacidad dual de un material clínico de sedestación (principalmente el aire en cámaras o fluidos muy viscosos) que permite, por un lado, que las prominencias óseas del usuario penetren y se hundan de forma profunda en la estructura base (inmersión), y por otro, que el propio material desplace su volumen abrazando tridimensionalmente toda la anatomía irregular de la superficie glútea y femoral del cuerpo (envolvimiento), maximizando masivamente el área total de contacto para dispersar y reducir exponencialmente los peligrosos picos de presión isquémica máxima y el cizallamiento y fricción que destruyen la piel a largo plazo.
Interfaz de Sedestación:
El conjunto sinérgico y funcional formado por el diseño, el material, los ajustes y la interacción dinámica existente entre el cojín de base del asiento y el respaldo posterior. Ambos actúan de forma coordinada, simbiótica y mutuamente dependiente para proporcionar el soporte mecánico directo y principal de la postura entre la compleja e irregular anatomía viva y móvil del usuario y el duro y rígido chasis de aluminio, titanio o fibra de carbono de su respectiva y elegida base de movilidad motorizada o manual, protegiendo sus tejidos en la dinámica y en la estática diaria.
Postura Erecta (Plumb Line):
Alineación fisiológica y esquelética perfecta e ideal en contra y en lucha constante contra de la fuerza de la gravedad, definida clásicamente en una plomada sagital, donde se preservan de manera inalterada, libre y simétrica las tres curvas espinales naturales características de la evolución humana: lordosis cervical ligera, leve flexión y cifosis de toda la columna torácica, y la extensión y potente lordosis lumbar. Es la alineación clave que, por su naturaleza anatómica, requiere del mínimo esfuerzo metabólico y muscular estático de estabilización para mantenerse firme durante el día, optimizando la mirada horizontal, el volumen y eficiencia de los pulmones para la función respiratoria continua y proporcionando de base, la máxima capacidad libre, potente y asilada de movimiento funcional de todas las articulaciones de las extremidades superiores.

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