Una reflexión sobre coaching, bienestar, pseudociencia, identidad profesional y los límites que no deberíamos difuminar bajo una estética amable y un lenguaje transformador.
Soy Pedro, el Terapeuta Electrónico, y hoy os traigo una reflexión sobre un melón que quizá llevamos demasiado tiempo evitando abrir: la llegada del coaching, las corrientes holísticas y los discursos de bienestar a la Terapia Ocupacional.
Cada vez resulta más frecuente encontrar a terapeutas ocupacionales —y también a profesionales de la fisioterapia, enfermería, logopedia, nutrición, educación social o integración social— que añaden a su presentación palabras como coach, holística, integrativa, emocional, consciente, transformacional o especialista en bienestar.
Algunas simplemente utilizan nuevas palabras para describir intervenciones perfectamente razonables. Escuchan, ayudan a establecer objetivos, acompañan procesos de cambio, trabajan hábitos, analizan barreras y facilitan que una persona encuentre sus propias soluciones.
Nada especialmente sospechoso.
Otras, sin embargo, empiezan a hablar de desbloqueos, sanación, heridas emocionales, energía, vibraciones, sistema nervioso, trauma, propósito vital, creencias limitantes o transformación profunda. Y lo hacen mezclando conceptos procedentes de la Terapia Ocupacional, la psicología, la neurociencia divulgativa, la espiritualidad y el desarrollo personal, sin dejar demasiado claro dónde termina una disciplina y empieza la siguiente.
«No voy a tratar solamente tus síntomas. Voy a acompañarte de manera integral para que conectes con tu verdadera esencia y sanes desde la raíz».
Reconozco que este fenómeno me genera preocupación. No porque crea que las terapeutas ocupacionales debamos ignorar las emociones, el contexto social, la espiritualidad, los valores personales o la experiencia subjetiva. Tampoco porque piense que toda intervención denominada coaching sea pseudocientífica.
Me preocupa porque la Terapia Ocupacional ya es una profesión integral. Porque tenemos un cuerpo de conocimientos propio. Porque somos una profesión sanitaria titulada y regulada. Y porque, en un momento en el que todavía necesitamos explicar constantemente qué hacemos, algunas profesionales parecen encontrar más identidad en una certificación privada de coaching que en años de formación y razonamiento ocupacional.
Esta no es una crítica contra las personas ni contra cualquier uso del coaching. Es una crítica a la sustitución del razonamiento profesional por un mercado de bienestar ambiguo, difícil de evaluar y muy fácil de comercializar.
Lo holístico no es el problema
La Terapia Ocupacional es holística en el sentido original y razonable del término.
No entendemos a una persona como una rodilla, una mano, una puntuación cognitiva, un diagnóstico psiquiátrico o una lista de actividades básicas de la vida diaria. Intentamos comprender cómo interactúan su salud, sus capacidades, sus ocupaciones, sus relaciones, sus entornos, su historia, sus valores y sus oportunidades de participación.
La regulación española de la profesión exige comprender sus fundamentos conceptuales, realizar evaluaciones sistemáticas, establecer objetivos centrados en la persona y utilizar la ocupación como herramienta terapéutica. También demanda una práctica basada en principios éticos, responsabilidad profesional, autonomía de las personas y conocimientos científicos.
Por tanto, no necesitamos renunciar a una visión integral para defender la ciencia.
- La ciencia no obliga a fragmentar a las personas.
- Medir resultados no implica ignorar historias, preferencias o contextos.
- Una evaluación estandarizada nunca explica por completo una vida.
- Podemos trabajar sobre el cuerpo, el entorno, los hábitos, las relaciones y el sentido de las ocupaciones.
Todo eso cabe dentro de una Terapia Ocupacional científica. El problema aparece cuando la palabra holístico deja de significar «considerar a la persona en su contexto» y empieza a utilizarse como una autorización para afirmar cualquier cosa.
Cuando se habla de energía, frecuencias, memorias celulares, bloqueos, vibraciones, alineamientos o desprogramaciones como si fueran mecanismos clínicos demostrados, ya no estamos defendiendo una visión amplia de la persona. Estamos formulando afirmaciones que necesitan pruebas.
Ser holística no significa aceptar explicaciones imposibles de comprobar.
Tampoco todo coaching es pseudociencia
El coaching no constituye una única intervención homogénea. Bajo esa palabra se agrupan prácticas muy diferentes: desde conversaciones estructuradas para establecer objetivos hasta programas comerciales que prometen transformar la vida, sanar traumas o descubrir el propósito personal.
Dentro de la Terapia Ocupacional existen modelos de coaching definidos, investigados y vinculados al desempeño ocupacional.
Una revisión de alcance publicada en 2024 analizó investigaciones sobre el uso del coaching por terapeutas ocupacionales. Encontró que su utilización había crecido y que se aplicaba con personas de distintas edades, discapacidades y condiciones crónicas, especialmente con familias de niñas y niños con dificultades del desarrollo.
Entre sus componentes más habituales aparecían el establecimiento colaborativo de objetivos, la resolución conjunta de problemas y la planificación de acciones dirigidas por la propia persona.
Uno de los modelos más conocidos es el Occupational Performance Coaching. Se trata de un enfoque colaborativo que busca mejorar el desempeño ocupacional ayudando a las personas o familias a analizar situaciones, generar estrategias y ponerlas en práctica.
No promete sanar desde la raíz ni desbloquear una esencia escondida: trata de favorecer cambios observables en ocupaciones reales.
Coaching integrado en Terapia Ocupacional
Objetivos ocupacionales, metodología definida, colaboración, razonamiento profesional, seguimiento y evaluación de resultados.
Coaching como producto de bienestar
Promesas generales, lenguaje emocional ambiguo, resultados difíciles de medir y límites profesionales poco claros.
La evidencia disponible sobre modelos concretos es prometedora en determinados contextos, pero todavía presenta limitaciones. Hay heterogeneidad entre intervenciones, poblaciones, formación de las profesionales, medidas de resultado y diseños de investigación.
Por eso sería injusto afirmar que una terapeuta ocupacional que utiliza coaching está practicando pseudociencia.
Una herramienta no se convierte en pseudociencia por llamarse coaching. Tampoco se convierte en científica simplemente porque una terapeuta ocupacional la aplique.
Las preguntas relevantes son otras:
- ¿En qué consiste exactamente la intervención?
- ¿Qué problema pretende abordar?
- ¿Qué formación posee quien la aplica?
- ¿Qué resultados espera obtener?
- ¿Cómo comprobará si se han producido?
- ¿Qué límites reconoce?
- ¿Qué hará si aparecen necesidades que exceden sus competencias?
Cuando una profesión se transforma en una marca de bienestar
La Terapia Ocupacional cuenta con un objeto de estudio, una historia, unos modelos, unos procesos de evaluación y una responsabilidad profesional.
No somos únicamente personas empáticas que acompañan procesos. Analizamos la relación entre personas, ocupaciones y entornos. Identificamos barreras y facilitadores. Valoramos capacidades, demandas de actividad, hábitos, rutinas, roles, contextos y oportunidades de participación.
Diseñamos intervenciones, adaptamos tareas y espacios, recomendamos productos de apoyo, entrenamos estrategias y evaluamos resultados.
Cuando una terapeuta ocupacional se presenta principalmente como coach de bienestar, terapeuta holística o acompañante de procesos, puede estar utilizando una estrategia comercial legítima. Pero también corre el riesgo de hacer invisible aquello que diferencia nuestra profesión.
Esto resulta especialmente importante en España. Todavía hay personas que confunden la Terapia Ocupacional con animación, entretenimiento, fisioterapia, manualidades o acompañamiento. Todavía debemos justificar nuestra presencia en numerosos servicios. Todavía existen ratios insuficientes y ámbitos en los que nuestra incorporación es anecdótica.
Nos ha costado décadas ser reconocidas como profesión sanitaria para acabar presentándonos mediante una etiqueta que puede utilizar cualquier persona, con independencia de su titulación.
En ese contexto, abandonar el lenguaje de la ocupación para adoptar el lenguaje genérico de la transformación personal no parece una evolución inocua.
Una certificación privada no crea una profesión sanitaria
La formación continuada es indispensable. El grado no proporciona todos los conocimientos que necesitaremos durante nuestra vida profesional.
Podemos formarnos en entrevista motivacional, integración sensorial, sedestación, salud mental, cuidados paliativos, terapia de mano, atención temprana, sexualidad, accesibilidad, tecnología de apoyo o técnicas de coaching.
El problema no está en seguir aprendiendo. Está en confundir una formación complementaria con una habilitación ilimitada.
En España, la Terapia Ocupacional es una profesión sanitaria titulada y regulada. Su ejercicio parte de una titulación universitaria habilitante y de unas competencias oficiales.
Una certificación expedida por una escuela privada de coaching acredita, como máximo, que la persona ha completado el programa y los criterios establecidos por esa organización.
| Una certificación privada puede acreditar | No acredita automáticamente |
|---|---|
| La realización de un programa formativo. | Una especialidad sanitaria reconocida oficialmente. |
| El cumplimiento de criterios internos de una escuela. | Competencia para evaluar o tratar cualquier problema clínico. |
| Aprendizaje de determinadas herramientas. | Eficacia y seguridad de todas las técnicas incluidas. |
| Pertenencia a una asociación o comunidad profesional. | Equivalencia con una titulación universitaria habilitante. |
Esto debería parecer evidente, pero el marketing formativo acostumbra a difuminar estas diferencias.
Se construyen itinerarios con niveles, acreditaciones, insignias, comunidades, membresías y certificaciones que pueden transmitir una sensación de progresión profesional. El problema surge cuando esa estructura interna se presenta ante el público como si poseyera el mismo reconocimiento que una titulación sanitaria oficial.
Que una escuela certifique a alguien como «coach holística especializada en trauma» no demuestra que posea competencias sanitarias para evaluar o tratar un trauma.
Cuando “acompañar” empieza a parecerse demasiado a tratar
Una de las zonas más delicadas aparece cuando el coaching se aproxima al territorio de la salud mental.
Es normal que una terapeuta ocupacional trabaje con emociones. Las emociones influyen en la motivación, el desempeño, la organización de las rutinas, las relaciones, el descanso, la participación social y la identidad ocupacional.
En salud mental, además, nuestra práctica aborda directamente la repercusión de los trastornos y del malestar psicológico en la vida cotidiana.
Pero trabajar con las consecuencias ocupacionales de la ansiedad no es exactamente lo mismo que anunciar que tratamos la ansiedad.
Ayudar a recuperar rutinas después de un acontecimiento traumático no equivale a presentarnos como especialistas en sanar traumas. Facilitar una actividad significativa durante un duelo no concede automáticamente competencia para realizar psicoterapia del duelo.
En España, la Psicología General Sanitaria es una profesión sanitaria regulada que requiere una formación habilitante concreta.
Esto no significa que las psicólogas sean las únicas profesionales que puedan hablar de emociones, escuchar el sufrimiento o intervenir en salud mental. Las competencias sociosanitarias se relacionan, colaboran y a veces se solapan.
Pero un solapamiento no elimina los límites.
Cambiar la palabra «tratamiento» por «acompañamiento» no modifica necesariamente la naturaleza de la intervención.
Tampoco basta con añadir un aviso indicando que el servicio no sustituye a la atención psicológica si, a continuación, se promete liberar traumas, regular trastornos emocionales o sanar heridas de infancia.
La descripción completa del servicio importa más que la letra pequeña.
El sistema nervioso como nueva palabra mágica
En los últimos años se ha extendido un vocabulario que combina neurociencia, trauma y bienestar.
Se afirma que determinadas actividades permiten «regular el sistema nervioso», «salir del modo supervivencia», «liberar trauma almacenado», «completar respuestas corporales» o «devolver seguridad al cuerpo».
Parte de este lenguaje puede referirse a fenómenos reales: activación fisiológica, estrés, aprendizaje, respuestas autonómicas, interocepción, regulación emocional o influencia del contexto sobre el comportamiento.
Pero términos científicamente legítimos pueden utilizarse para construir afirmaciones que van mucho más allá de la evidencia.
Mencionar el nervio vago, el cortisol, la amígdala o el sistema nervioso autónomo no convierte automáticamente una intervención en neurocientífica.
Deberíamos desconfiar cuando:
- Todos los problemas se explican mediante un único mecanismo.
- Se utilizan metáforas como si fueran hechos anatómicos.
- No se diferencia entre hipótesis, modelos teóricos y evidencia consolidada.
- La misma técnica promete mejorar ansiedad, dolor, trauma, fatiga, digestión, sueño y relaciones.
- No se describen contraindicaciones ni posibles efectos adversos.
- La ausencia de mejoría se atribuye a que la persona todavía no está preparada.
- La explicación se formula de manera que nunca pueda ponerse a prueba o refutarse.
Una intervención no necesita comprender perfectamente todos sus mecanismos para resultar útil. Pero cuanto más extraordinaria sea la promesa, mayor debería ser la evidencia exigida.
Pseudoterapia no significa “terapia que no me gusta”
El Ministerio de Sanidad describe las pseudoterapias como sustancias, productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria que carecen de soporte en el conocimiento científico y de evidencia suficiente que avale su eficacia y seguridad.
Esta definición requiere prudencia. La ausencia de ensayos no demuestra automáticamente que una intervención sea inútil.
Puede significar que no se ha investigado suficientemente, que la intervención está mal definida, que los estudios disponibles son pequeños o que los resultados son inciertos.
Sin embargo, la incertidumbre también impone límites.
Comunicación responsable
«Todavía no sabemos si funciona, para quién puede funcionar ni qué riesgos presenta».
Promesa desproporcionada
«Esta herramienta transforma vidas y permite sanar desde la raíz».
La falta de evidencia no autoriza a vender certezas. Obliga a reconocer incertidumbre.
El testimonio no es una prueba de eficacia
Muchos proyectos de bienestar nacen de una experiencia personal: «Esta técnica me cambió la vida y ahora quiero ayudar a otras personas».
La experiencia puede ser sincera. La mejoría puede ser real. Pero el testimonio no permite determinar por sí solo qué produjo el cambio.
Una persona puede mejorar por la evolución natural de su problema, por cambios simultáneos, por sentirse escuchada, por las expectativas generadas, por el apoyo social, por una intervención sanitaria paralela o por factores que nunca llegaron a identificarse.
También solemos conocer los casos positivos y no a quienes abandonaron, empeoraron o no obtuvieron resultados.
El testimonio puede servir para narrar una experiencia. No basta para demostrar eficacia, establecer causalidad, determinar seguridad o justificar una práctica sanitaria.
Esta diferencia se vuelve especialmente importante cuando quien promociona el servicio posee una titulación sanitaria.
La confianza que genera el título de terapeuta ocupacional puede transferirse a prácticas que no forman parte de la formación oficial ni cuentan con una evidencia comparable.
La ciudadanía no tiene por qué saber qué contenidos pertenecen al grado y cuáles proceden de un curso privado. La responsabilidad de distinguirlos es nuestra.
La pseudociencia también puede hablar el lenguaje de la empatía
A menudo se presenta una falsa oposición:
- La medicina es fría; lo holístico es humano.
- La ciencia reduce a las personas; las terapias integrativas las escuchan.
- La evidencia impone protocolos; la intuición se adapta a cada individuo.
- Lo natural cuida; lo sanitario medicaliza.
Esta confrontación resulta profundamente engañosa.
La mala atención puede ser científica en sus procedimientos y deshumanizada en su aplicación. Una intervención sin evidencia puede ofrecer tiempo, escucha, validación y una relación muy cálida.
Ambas cosas pueden suceder.
Que una persona se sienta atendida no demuestra que la explicación recibida sea correcta. Y que una intervención se apoye en investigación no garantiza que la profesional trate bien a quien tiene delante.
No deberíamos elegir entre ciencia y humanidad. Necesitamos ambas.
La escucha, la alianza terapéutica, el respeto por las preferencias, la validación y el establecimiento colaborativo de objetivos forman parte de una buena práctica profesional.
No pertenecen exclusivamente al coaching. Tampoco deberían utilizarse como envoltorio para introducir afirmaciones no demostradas.
El riesgo de convertir problemas sociales en bloqueos personales
Hay otro aspecto del coaching comercial que choca especialmente con la Terapia Ocupacional: su tendencia a individualizar problemas estructurales.
Cuando una persona no consigue avanzar, se habla de:
- Creencias limitantes.
- Autosabotaje.
- Mentalidad de escasez.
- Falta de propósito.
- Resistencia al cambio.
- Desconexión con su esencia.
- Incapacidad para salir de la zona de confort.
Estas explicaciones pueden contener una parte de verdad en determinadas situaciones. Las creencias, expectativas y estrategias de afrontamiento influyen en nuestras decisiones.
Pero no todos los problemas nacen dentro de la persona.
Una mujer que ha abandonado su empleo para cuidar a un familiar no necesita necesariamente conectar con su propósito. Quizá necesita apoyos formales, corresponsabilidad y recursos económicos.
Una persona con discapacidad que no accede a un empleo no siempre debe trabajar su autoconfianza. Puede estar encontrándose con discriminación, falta de accesibilidad y procesos de selección excluyentes.
Una familia que no cumple un programa domiciliario no necesariamente carece de compromiso. Puede estar agotada, tener horarios incompatibles, dificultades económicas o instrucciones imposibles de integrar en su rutina.
Una persona que vive en una vivienda inaccesible no resolverá su participación visualizando una vida sin límites.
Nuestro trabajo no consiste únicamente en modificar personas. También analizamos y transformamos tareas, productos, espacios, servicios, apoyos y estructuras sociales.
Cuando reducimos una injusticia ocupacional a una mentalidad inadecuada, corremos el riesgo de culpabilizar a quien necesita recursos.
El mensaje termina siendo perverso: «Si no has mejorado, quizá no has trabajado suficiente en ti».
Riesgos que van más allá de perder el dinero
Las prácticas pseudocientíficas no son problemáticas únicamente porque una persona pueda gastar dinero sin obtener resultados.
También pueden provocar:
- Retraso en una evaluación adecuada.
- Sustitución de tratamientos eficaces.
- Falsas expectativas.
- Aumento de la culpa.
- Dependencia emocional de quien dirige el proceso.
- Abandono de apoyos sociales o sanitarios.
- Exposición de información íntima en contextos sin garantías suficientes.
- Confusión sobre quién posee responsabilidad clínica.
- Cronificación del problema.
- Deterioro de la confianza en los servicios sanitarios.
Cuando una intervención no dispone de límites claros, cualquier resultado puede reinterpretarse a su favor.
| Resultado | Interpretación que protege siempre a la técnica |
|---|---|
| La persona mejora. | La técnica funciona. |
| La persona no mejora. | Necesita más sesiones. |
| La persona empeora. | Está atravesando una crisis de sanación. |
| La persona cuestiona el método. | Presenta resistencias. |
| La persona abandona. | No estaba preparada para el proceso. |
Un sistema en el que ningún resultado puede considerarse un fracaso es un sistema imposible de evaluar.
Una mirada a otras profesiones sociosanitarias
Aunque esta reflexión nace desde la Terapia Ocupacional, el fenómeno no nos pertenece en exclusiva.
| Ámbito | Riesgos que pueden aparecer |
|---|---|
| Fisioterapia | Técnicas pasivas, explicaciones biomecánicas simplificadas o discursos sobre liberar emociones almacenadas en tejidos. |
| Nutrición | Mezcla de alimentación, detoxificación, equilibrio hormonal, inflamación inespecífica y transformación emocional. |
| Enfermería | Incorporación de terapias energéticas sin diferenciar suficientemente cuidado, confort y tratamiento. |
| Logopedia, educación y atención social | Formaciones que prometen abordar trauma, apego, neurodesarrollo o regulación emocional sin delimitación clara de competencias. |
No se trata de señalar qué profesión invade a cuál. Los problemas humanos no están organizados en compartimentos universitarios perfectos. La colaboración interdisciplinar necesita zonas compartidas.
Pero trabajar en equipo no significa que todas las profesionales puedan hacer cualquier cosa.
La interdisciplinariedad requiere conocer la propia aportación, reconocer los límites y saber cuándo solicitar la intervención de otra disciplina. La indefinición no es interdisciplinariedad.
El Código Deontológico ya nos ofrece una brújula
El Código Deontológico de Terapia Ocupacional en España establece que la profesional debe poseer los conocimientos, capacidades y actitudes necesarios, mantener su competencia, describir el propósito de la profesión y evitar actuaciones que reduzcan la confianza de la ciudadanía en sus servicios.
No hace falta elaborar una policía de palabras prohibidas.
No necesitamos decidir que toda persona que utilice holístico, integrativo o coach está actuando de manera incorrecta.
Podemos plantear preguntas más útiles:
- ¿Puede explicar con claridad qué hace?
- ¿La intervención mantiene una relación reconocible con las ocupaciones y la participación?
- ¿Cuenta con formación suficiente para los problemas que aborda?
- ¿Diferencia una certificación privada de una titulación sanitaria?
- ¿Reconoce el nivel de evidencia disponible?
- ¿Informa sobre riesgos, alternativas y limitaciones?
- ¿Utiliza medidas de resultado razonables?
- ¿Evita promesas desproporcionadas?
- ¿Trabaja dentro de sus competencias?
- ¿Deriva cuando aparece una necesidad que no puede atender?
- ¿Su publicidad resulta comprensible para alguien que desconoce las diferencias entre Terapia Ocupacional, psicoterapia y coaching?
Estas preguntas no pretenden limitar la innovación. Pretenden impedir que la innovación se convierta en una palabra que nos permita dejar de rendir cuentas.
Un semáforo para analizar la práctica profesional
Verde: señales de práctica responsable
- Objetivos ocupacionales concretos.
- Método descrito de manera comprensible.
- Formación vinculada a la población atendida.
- Resultados que pueden evaluarse.
- Información transparente sobre incertidumbre.
- Coordinación con otros servicios.
- Capacidad para reconocer límites y derivar.
- Ausencia de promesas de curación.
- Respeto por la autonomía de la persona.
Ámbar: señales que requieren atención
- Uso constante de palabras como integral, transformador, regulador o consciente sin definirlas.
- Objetivos extremadamente generales.
- Dependencia casi exclusiva de testimonios.
- Confusión entre coaching, psicoterapia y Terapia Ocupacional.
- Ausencia de evaluación.
- Formaciones cuya duración, contenidos o criterios no se explican.
- Uso selectivo de estudios para respaldar un paquete completo de prácticas.
Rojo: señales claramente preocupantes
- Promesas de sanar enfermedades o traumas.
- Diagnósticos encubiertos.
- Energías y frecuencias presentadas como mecanismos clínicos.
- Recomendaciones de abandonar tratamientos.
- Afirmaciones extraordinarias sin evidencia proporcional.
- Culpabilización cuando no se obtienen resultados.
- Discursos conspirativos contra la atención sanitaria.
- Uso del título profesional para legitimar prácticas ajenas a las propias competencias.
Esta crítica no pretende expulsar a quienes utilizan coaching
Quiero dejarlo claro.
Esta crítica no pretende expulsar de la Terapia Ocupacional a quienes utilizan coaching.
Una terapeuta ocupacional puede formarse en un modelo estructurado, integrarlo en su razonamiento profesional y utilizarlo para favorecer objetivos ocupacionales.
Puede descubrir que las preguntas adecuadas permiten que una familia genere estrategias más sostenibles que las recomendaciones unidireccionales.
Puede emplear técnicas de coaching para favorecer autonomía, participación y toma de decisiones. Puede investigar sus resultados y modificar la intervención cuando no funciona.
Eso no debilita la profesión. Puede enriquecerla.
Incorporar una herramienta
El coaching se integra dentro del razonamiento profesional y se orienta a objetivos ocupacionales evaluables.
Sustituir la identidad
La Terapia Ocupacional se convierte en un sello de autoridad para vender un producto genérico de bienestar.
La diferencia está entre reconocer los límites de la evidencia y prometer transformaciones. Entre acompañar a una persona y atribuirnos competencias que no poseemos.
La Terapia Ocupacional no necesita convertirse en otra cosa para resultar humana
Quizá una parte del éxito de estos discursos revela carencias reales. Personas que se sienten reducidas a un diagnóstico. Consultas demasiado breves. Profesionales agotadas. Intervenciones centradas en déficits. Protocolos que no encajan en la vida cotidiana. Servicios que apenas preguntan qué importa a la persona.
Necesitamos escuchar esa crítica.
Pero la respuesta no debería ser abandonar el rigor. Debería ser ejercer una Terapia Ocupacional mejor:
- Más centrada en ocupaciones reales.
- Más atenta a los contextos.
- Más comprensible para la ciudadanía.
- Más capaz de medir sin deshumanizar.
- Más consciente de las desigualdades.
- Más colaborativa.
- Más honesta sobre aquello que sabemos y aquello que todavía ignoramos.
- Más segura de su propia identidad.
No necesitamos añadir holística para recordar que una persona es más que un cuerpo.
No necesitamos añadir coach para escuchar y establecer objetivos conjuntamente.
No necesitamos hablar de energía para reconocer que los entornos y las relaciones afectan al bienestar.
No necesitamos prometer sanación para acompañar el sufrimiento.
Y no necesitamos convertirnos en una marca de desarrollo personal para demostrar que nuestro trabajo puede transformar vidas.
La Terapia Ocupacional ya era integral antes de que lo integral se convirtiera en un producto.
El reto no consiste en cerrar la profesión a nuevas herramientas. Consiste en saber cuáles enriquecen nuestro razonamiento y cuáles lo sustituyen por un discurso atractivo, imposible de evaluar y fácil de comercializar.
Porque la ciencia sin humanidad puede convertirse en una práctica pobre. Pero la humanidad sin rigor también puede causar daño.
Y una profesión sanitaria necesita responsabilizarse de ambas cosas.
Bibliografía y fuentes consultadas
Esta reflexión combina legislación española, documentos deontológicos, publicaciones científicas sobre coaching en Terapia Ocupacional y materiales institucionales sobre pseudoterapias. La inclusión de una fuente no implica que sus autoras o instituciones respalden todas las opiniones expresadas en esta entrada.
- Ministerio de Ciencia e Innovación. Orden CIN/729/2009, de 18 de marzo, por la que se establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habilitan para el ejercicio de la profesión de terapeuta ocupacional. Consultar en el Boletín Oficial del Estado .
- Jefatura del Estado. Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias. Consultar en el Boletín Oficial del Estado .
- Consejo General de Colegios de Terapeutas Ocupacionales. Código Deontológico de Terapia Ocupacional. Consultar el documento completo .
- Graham, F., Kessler, D., Nott, M., Bernie, C., Kanagasabai, P. y Barthow, C. A. (2024). Revisión de alcance sobre el uso del coaching en Terapia Ocupacional, sus métodos, poblaciones y resultados. Consultar en PubMed .
- Kessler, D. y Graham, F. (2015). The use of coaching in occupational therapy: An integrative review. Australian Occupational Therapy Journal, 62(3), 160-176. Consultar mediante DOI .
- Kessler, D., Egan, M., Dubouloz, C., McEwen, S. y Graham, F. (2017). Occupational Performance Coaching for stroke survivors: A pilot randomized controlled trial. American Journal of Occupational Therapy, 71(3). Consultar mediante DOI .
- Seruya, F. M., Feit, E., Tirado, A., Ottomanelli, D. y Celio, M. (2022). Caregiver coaching in early intervention: A scoping review. American Journal of Occupational Therapy, 76(4). Consultar mediante DOI .
- Miller-Kuhaneck, H. y Watling, R. (2018). Parental or Teacher Education and Coaching to Support Function and Participation of Children and Youth With Sensory Processing and Sensory Integration Challenges. American Journal of Occupational Therapy. Consultar en PubMed .
- Ministerio de Sanidad y Ministerio de Ciencia. Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias. Consultar el plan .
- Ministerio de Sanidad. Información institucional y campañas de divulgación frente a las pseudoterapias y pseudociencias. Consultar la iniciativa #CoNprueba .
- Ministerio de Sanidad. Informes de evaluación desarrollados dentro del Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias. Consultar la información institucional .
- Boletín Oficial del Estado. Regulación de la formación habilitante para el ejercicio de la Psicología General Sanitaria. Consultar en el Boletín Oficial del Estado .
La existencia de investigación sobre determinados modelos de coaching no permite validar automáticamente cualquier servicio, curso o práctica comercial que utilice esa palabra. La evidencia debe analizarse para una intervención concreta, una población determinada, unos objetivos definidos y unas profesionales con formación suficiente.
