De cadenas a rutinas: Pinel, Tuke y el nacimiento del Tratamiento Moral

La Terapia Ocupacional, aunque formalmente fundada en 1917, tiene sus raíces profundas en el Tratamiento Moral, un movimiento revolucionario en la atención a las enfermedades mentales surgido entre los siglos XVIII y XIX. Este enfoque innovador se distinguió claramente de las prácticas brutales y deshumanizadoras que caracterizaban a los tratamientos previos, ofreciendo una nueva perspectiva basada en la dignidad humana, el trato compasivo y el poder terapéutico de la ocupación significativa.

A finales del siglo XVIII, Europa era testigo de condiciones extremadamente precarias en hospitales y asilos. Las enfermedades mentales se consideraban manifestaciones de demonios internos, castigos divinos o estados incurables que ameritaban el aislamiento social. Los individuos con trastornos mentales eran tratados más como prisioneros que como pacientes: encadenados, aislados y sometidos a prácticas inhumanas. En este oscuro contexto emergieron líderes humanitarios que cambiaron radicalmente el paradigma del tratamiento de la salud mental, entre ellos destacan notablemente Philippe Pinel en Francia y William Tuke en Inglaterra.

Philippe Pinel (1745-1826), médico francés considerado uno de los padres de la psiquiatría moderna, es ampliamente reconocido por su acción valiente y simbólica en la famosa liberación de los pacientes encadenados del Hospital Bicêtre de París en 1793. Pinel desafió las ideas prevalentes y arriesgó su reputación para introducir un tratamiento que reconocía la humanidad esencial de los pacientes con trastornos mentales. El acto de quitar las cadenas no fue solo físico, sino también profundamente simbólico, representando un cambio radical hacia el trato humano y digno de las personas afectadas por trastornos mentales.

Las ideas de Pinel se fundamentaron en la creencia de que la enfermedad mental tenía causas naturales y podría tratarse a través de métodos humanos y científicos. En lugar de violencia o aislamiento, Pinel introdujo un sistema basado en rutinas estructuradas, ejercicio físico moderado, actividades laborales y recreativas, enfatizando la importancia de restaurar un orden moral y físico en la vida de los pacientes. Creía firmemente que al recuperar rutinas cotidianas y significativas, los pacientes podrían también recuperar la salud mental y emocional.

En Inglaterra, William Tuke (1732-1822), comerciante y filántropo cuáquero, complementó y amplió estas ideas con la fundación del York Retreat en 1796. La experiencia personal de Tuke con la muerte de un miembro de su comunidad cuáquera en un asilo público debido a malos tratos impulsó su deseo de crear un entorno terapéutico radicalmente diferente. El York Retreat ofrecía un ambiente doméstico y acogedor, enfocado en la tranquilidad, el respeto y la dignidad, sin las prácticas crueles de los asilos tradicionales. Este espacio pionero fue crucial en el desarrollo del Tratamiento Moral en el mundo anglosajón.

Tuke promovió el concepto revolucionario de que las personas con enfermedades mentales no solo merecían respeto, sino que podían beneficiarse enormemente del trabajo estructurado, actividades productivas y relaciones interpersonales positivas. Este modelo terapéutico introdujo el uso extensivo de la ocupación como método central de tratamiento, estableciendo rutinas diarias que incluían jardinería, agricultura, artesanía y otras actividades significativas. El énfasis en la ocupación era doblemente efectivo: ayudaba a recuperar habilidades prácticas y mejoraba la autoestima y el sentido de pertenencia de los pacientes.

La filosofía del Tratamiento Moral se sustentaba en varios principios clave que siguen resonando en la Terapia Ocupacional contemporánea. Primero, se reconocía que la ocupación tenía un valor terapéutico intrínseco al brindar estructura, sentido y propósito a la vida de los pacientes. Segundo, se promovía la integración social y comunitaria, destacando que la recuperación mental estaba estrechamente vinculada con las relaciones humanas saludables. Y tercero, se enfatizaba un tratamiento humanitario que priorizaba la dignidad y el respeto por el individuo.

El trabajo de Pinel y Tuke se difundió rápidamente por Europa y Norteamérica durante el siglo XIX, estableciendo una base firme sobre la cual se construiría la futura profesión de la Terapia Ocupacional. En Estados Unidos, figuras como Benjamin Rush adoptaron y promovieron activamente estas ideas, facilitando su incorporación en la práctica médica y social. Sin embargo, el avance de la industrialización y cambios socioeconómicos posteriores a la Guerra Civil Americana hicieron que el Tratamiento Moral perdiera gradualmente su lugar prominente hacia finales del siglo XIX.

No obstante, su legado perduró en las prácticas emergentes que condujeron a la creación formal de la Terapia Ocupacional en 1917. Los principios fundamentales del Tratamiento Moral, especialmente la importancia de las rutinas significativas, el respeto hacia la dignidad humana y el uso terapéutico de la actividad ocupacional, se integraron plenamente en la nueva profesión, definiendo su enfoque y alcance terapéutico.

Hoy, más de dos siglos después, la visión pionera de Pinel y Tuke sigue siendo relevante y esencial en la práctica clínica contemporánea. La Terapia Ocupacional continúa utilizando el poder transformador de la ocupación significativa para facilitar la recuperación, mejorar la calidad de vida y restaurar la autonomía y dignidad a individuos con diversas condiciones físicas y mentales.

Explorar estos orígenes filosóficos e históricos nos permite apreciar profundamente los valores fundamentales sobre los que se sostiene la Terapia Ocupacional moderna, reafirmando la relevancia constante del respeto humano y la dignidad como ejes centrales en cualquier intervención terapéutica.

Entre guerras y artesanías: La gestación de la Terapia Ocupacional

La terapia ocupacional (TO) tiene sus raíces en un conjunto diverso de prácticas históricas y sociales, surgidas principalmente en Europa y Norteamérica entre los siglos XVIII y XX. Su nacimiento oficial como profesión ocurre en Estados Unidos en 1917, aunque sus orígenes filosóficos y prácticos se remontan al movimiento conocido como «Tratamiento Moral», que tuvo lugar en Europa a finales del siglo XVIII y principios del XIX.

El Tratamiento Moral y sus Influencias El Tratamiento Moral surge en un contexto histórico en que la enfermedad mental se consideraba una posesión demoníaca o un castigo divino. La transformación liderada por Philippe Pinel en Francia y William Tuke en Inglaterra marcó un cambio fundamental en la atención a personas con trastornos mentales, eliminando las cadenas físicas y apostando por métodos humanitarios basados en el trabajo, la rutina y el orden moral como terapias efectivas. Este tratamiento partía de la idea de que la ocupación estructurada y significativa podría restaurar la salud mental y moral del paciente.

La influencia de este movimiento llegó a Estados Unidos, donde se institucionalizó en las prácticas médicas psiquiátricas y sociales. A mediados del siglo XIX, sin embargo, el Tratamiento Moral comenzó a declinar debido a cambios sociales y económicos tras la Guerra Civil norteamericana.

Nacimiento Oficial de la Terapia Ocupacional en EE.UU. En 1917, en Clifton Springs, Nueva York, se funda oficialmente «The National Society for the Promotion of Occupational Therapy» (Sociedad Nacional para la Promoción de la Terapia Ocupacional). Los pioneros, incluyendo a George Edward Barton, William Rush Dunton Jr., Eleanor Clarke Slagle, Susan Cox Johnson, Thomas Bissell Kidner e Isabel G. Newton, representaban una amalgama de influencias culturales y filosóficas, entre las cuales destacaban:

  • Movimiento de Artes y Oficios: Este movimiento reaccionó contra la industrialización excesiva, enfatizando la dignidad del trabajo manual y su potencial terapéutico, proponiendo que la ocupación artesanal promovía no solo la salud física sino también mental.
  • Movimiento Settlement House: Con un enfoque social, estas casas comunitarias promovieron programas educativos y ocupacionales para integrar a inmigrantes y personas vulnerables, contribuyendo al desarrollo de métodos educativos y terapéuticos ocupacionales.
  • Filosofía pragmática de John Dewey: Introdujo el concepto de «aprender haciendo», enfatizando la importancia de la experiencia práctica como medio para adquirir habilidades útiles para la vida diaria y profesional.

Impacto de las Guerras Mundiales Ambas Guerras Mundiales tuvieron una influencia determinante en la evolución de la TO, especialmente en la Primera Guerra Mundial, cuando la disciplina tomó un rol activo en la rehabilitación de soldados heridos. Este contexto exigió a la terapia ocupacional adaptarse rápidamente a las necesidades de rehabilitación física y vocacional, estableciendo bases para la terapia ocupacional moderna, incluyendo el diseño de prótesis y ayudas técnicas para la independencia funcional.

La Terapia Ocupacional en España En España, la terapia ocupacional se establece formalmente más tarde, en la década de 1960, inicialmente vinculada a la rehabilitación física y psiquiátrica, y tomando gradualmente más fuerza con influencias internacionales, especialmente norteamericanas y británicas. Desde entonces, la TO ha ido consolidándose progresivamente, expandiendo sus ámbitos hacia la geriatría, pediatría, discapacidad intelectual, salud mental comunitaria, entre otros.

Concepto Original y Evolución Posterior La conceptualización original de la terapia ocupacional no fue homogénea, sino que incorporó múltiples perspectivas sobre el valor y uso terapéutico de la ocupación, incluyendo la recuperación funcional, la educación en hábitos saludables y el desarrollo de destrezas específicas. Con el paso del tiempo y debido a influencias del modelo médico dominante después de la Segunda Guerra Mundial, la TO experimentó una transformación hacia enfoques más científicos y específicos orientados a la recuperación y mejora funcional, técnica y biomecánica.

En resumen, la terapia ocupacional, desde sus orígenes históricos hasta hoy, se ha constituido como una profesión que entiende la ocupación humana no solo como actividad terapéutica, sino como medio para la restauración y mantenimiento de la autonomía y dignidad humana, adaptándose continuamente a los cambios sociales y científicos.

Linfedema y Lipedema: La Clave de la Terapia Ocupacional

Marzo es un mes que nos invita a reflexionar sobre las enfermedades poco conocidas, pero que afectan significativamente a quienes las padecen. Entre estas afecciones, destacan el linfedema y el lipedema. Ambos trastornos, aunque diferentes en su origen y manifestación, plantean desafíos tanto físicos como emocionales y sociales. En este contexto, la terapia ocupacional se erige como un aliado clave para proporcionar soluciones prácticas, personalizadas y humanizadas.

En esta entrada, exploraremos en detalle el impacto del linfedema y el lipedema, el enfoque de la terapia ocupacional en su tratamiento y cómo la comunidad puede contribuir a la concienciación y apoyo.

Comprendiendo el linfedema y el lipedema
El linfedema es una afección que se produce por el mal funcionamiento del sistema linfático, el cual desempeña un papel esencial en el drenaje de líquidos y la eliminación de toxinas. Cuando este sistema falla, el líquido linfático se acumula en los tejidos, causando hinchazón (frecuentemente en extremidades), dolor y rigidez. Puede ser primario, cuando tiene un origen genético, o secundario, como resultado de intervenciones quirúrgicas, radioterapia o infecciones. Muchas personas con linfedema también enfrentan un riesgo elevado de infecciones recurrentes y restricciones en su movilidad, lo que afecta su vida cotidiana.

El lipedema, por su parte, es un trastorno crónico que afecta al tejido graso, especialmente en las extremidades inferiores. Esta acumulación desproporcionada de grasa se caracteriza por ser dolorosa al tacto y a menudo está acompañada de sensibilidad e inflamación. A diferencia del linfedema, el lipedema tiene una fuerte predisposición genética y afecta predominantemente a mujeres. Debido a su asociación frecuente con obesidad, el lipedema puede ser malinterpretado, lo que retrasa un diagnóstico correcto y un tratamiento adecuado.

El rol de la terapia ocupacional: Un enfoque centrado en la persona
La terapia ocupacional tiene como objetivo permitir que las personas alcancen su máximo nivel de autonomía y bienestar, optimizando sus capacidades para realizar actividades significativas. En el caso del linfedema y el lipedema, los terapeutas ocupacionales adoptan un enfoque integral que abarca el manejo físico, el apoyo emocional y la adaptación del entorno.

  1. Evaluación personalizada y diseño de intervenciones
    El primer paso en la intervención desde la terapia ocupacional es una evaluación detallada de las necesidades específicas del paciente. Esto incluye una revisión de sus actividades diarias, capacidades físicas, estado emocional y entorno. Basándose en esta evaluación, se diseña un plan individualizado que puede incluir:
    • Ejercicios terapéuticos para mejorar el rango de movimiento y la fuerza muscular.
    • Estrategias para reducir la hinchazón, como técnicas de elevación de extremidades o movimientos suaves que estimulen el flujo linfático.
    • Recomendaciones para el uso correcto de prendas de compresión, esenciales para el control del edema.
  2. Adaptación de actividades diarias
    Ambas afecciones pueden limitar significativamente la capacidad de las personas para realizar actividades cotidianas, como vestirse, cocinar o trabajar. La terapia ocupacional se centra en identificar las barreras que dificultan estas tareas y buscar soluciones prácticas:
    • Modificaciones en el hogar, como la instalación de mobiliario ergonómico o herramientas de asistencia.
    • Entrenamiento en técnicas de conservación de energía para evitar el agotamiento durante las tareas diarias.
    • Introducción de herramientas específicas, como calzadores de medias de compresión o utensilios adaptados, que faciliten la independencia.
  3. Apoyo emocional y psicosocial
    La carga emocional de vivir con linfedema o lipedema puede ser abrumadora. El estigma, el dolor crónico y la percepción de un cuerpo «diferente» son desafíos comunes que enfrentan las personas con estas afecciones. Aquí es donde la terapia ocupacional aborda no solo el aspecto físico, sino también el emocional:
    • Técnicas de manejo del estrés, como mindfulness o relajación progresiva.
    • Participación en grupos de apoyo, donde los pacientes puedan compartir experiencias y aprender de otros en situaciones similares.
    • Actividades significativas que permitan a los pacientes recuperar su confianza y autoestima.
  4. Educación y empoderamiento
    La educación es un componente crucial del tratamiento. Los terapeutas ocupacionales trabajan con los pacientes para que comprendan su condición, aprendan a manejarla y puedan tomar decisiones informadas sobre su cuidado. Esto incluye:
    • Formación sobre el cuidado de la piel para prevenir infecciones.
    • Información sobre hábitos de vida saludables, como mantener una dieta equilibrada y realizar ejercicios de bajo impacto.
    • Apoyo para navegar por el sistema sanitario y acceder a recursos y tratamientos especializados.

La importancia de la comunidad y la concienciación
Marzo es una oportunidad para unir fuerzas y dar visibilidad al linfedema y al lipedema. Desde la terapia ocupacional, se puede colaborar con asociaciones locales, organizar charlas y talleres, y promover campañas de educación para sensibilizar a la población. La colaboración interdisciplinaria también juega un papel esencial, permitiendo que médicos, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales trabajen juntos para brindar un cuidado integral.

Conclusión: Transformar desafíos en oportunidades
La terapia ocupacional ofrece un enfoque holístico y comprometido que puede marcar una gran diferencia en la vida de las personas con linfedema y lipedema. A través de estrategias personalizadas, apoyo emocional y educación, no solo se abordan los síntomas físicos, sino también las barreras emocionales y sociales que estas afecciones conllevan. Marzo nos recuerda que, con las herramientas adecuadas, la empatía y el trabajo en equipo, es posible superar los desafíos y construir un futuro esperanzador.

Si tú o alguien que conoces enfrenta estas condiciones, recuerda que no están solos. Existen profesionales, comunidades y recursos dispuestos a acompañarles en cada paso del camino.

Fuentes recomendadas:

FOMO vs. Bienestar: Lecciones desde la perspectiva ocupacional

Introducción 
En un mundo cada vez más conectado y digitalizado, el término «FOMO» o «Fear of Missing Out» se ha convertido en un concepto ampliamente reconocido. Este fenómeno, que puede traducirse como «miedo a perderse algo», describe una sensación persistente de ansiedad o inquietud derivada de la percepción de estar excluido de experiencias sociales, actividades significativas o eventos importantes. Aunque el FOMO es a menudo asociado con el uso de redes sociales, su impacto puede ir mucho más allá, influyendo en la salud mental y emocional de las personas. 

La terapia ocupacional, como disciplina centrada en la promoción de la participación significativa en la vida diaria, ofrece herramientas y perspectivas únicas para abordar el FOMO. A través de la intervención ocupacional, se pueden implementar estrategias que no solo reduzcan el impacto negativo de este fenómeno, sino que también empoderen a las personas para participar plenamente en sus ocupaciones diarias y mantener un equilibrio saludable. 

Contexto y definición del FOMO 

En un mundo cada vez más conectado y digitalizado, el término «FOMO» o «Fear of Missing Out» se ha convertido en un concepto ampliamente reconocido. Este fenómeno, que puede traducirse como «miedo a perderse algo», describe una sensación persistente de ansiedad o inquietud derivada de la percepción de estar excluido de experiencias sociales, actividades significativas o eventos importantes. Aunque el FOMO es a menudo asociado con el uso de redes sociales, su impacto puede ir mucho más allá, influyendo en la salud mental y emocional de las personas. 

La terapia ocupacional, como disciplina centrada en la promoción de la participación significativa en la vida diaria, ofrece herramientas y perspectivas únicas para abordar el FOMO. A través de la intervención ocupacional, se pueden implementar estrategias que no solo reduzcan el impacto negativo de este fenómeno, sino que también empoderen a las personas para participar plenamente en sus ocupaciones diarias y mantener un equilibrio saludable. 


Contexto y definición del FOMO 

El FOMO fue acuñado originalmente como un término psicológico para describir la sensación de angustia experimentada al percibir que otros están disfrutando actividades deseables de las cuales uno está ausente. Investigaciones han mostrado que el FOMO está relacionado con el uso excesivo de redes sociales, dado que estas plataformas permiten observar constantemente las vidas de otros, realzando un sentido de comparación y exclusión. 

Desde un punto de vista psicológico, el FOMO puede estar asociado con baja autoestima, insatisfacción personal, ansiedad e incluso depresión. Las constantes notificaciones y la visualización de momentos «perfectos» en línea exacerban la sensación de que otros están viviendo experiencias más significativas o emocionantes. 


Impacto del FOMO en la ocupación 

En la terapia ocupacional, las ocupaciones son actividades cotidianas significativas que dan sentido y estructura a la vida. El FOMO puede tener efectos directos en las ocupaciones de una persona, alterando rutinas, prioridades y perspectivas. 

Por ejemplo: 

– Desequilibrio ocupacional: Las personas con FOMO pueden dedicar más tiempo a actividades digitales (como revisar redes sociales) en detrimento de otras ocupaciones esenciales, como el autocuidado o el sueño. 

– Desconexión emocional: Las preocupaciones constantes sobre el «qué están haciendo los demás» pueden dificultar la atención plena y la satisfacción en actividades propias. 

– Impacto en la productividad: La atención dividida y la ansiedad pueden reducir la capacidad para participar eficazmente en el trabajo o el estudio. 


Rol de la terapia ocupacional en el abordaje del FOMO 

La terapia ocupacional se enfoca en la promoción de la salud y el bienestar a través de la participación ocupacional significativa. Frente al FOMO, esta disciplina tiene un papel crucial en: 

1. Evaluación integral del impacto: Comprender cómo el FOMO afecta las ocupaciones y el bienestar de una persona. Esto implica analizar las rutinas, intereses, metas y áreas de insatisfacción. 

2. Intervenciones centradas en la ocupación: Diseñar estrategias que fomenten la participación activa en ocupaciones gratificantes, ayudando a las personas a redescubrir lo que es significativo para ellas. 

3. Fomento del equilibrio ocupacional: Ayudar a las personas a equilibrar sus actividades diarias, estableciendo límites en el uso de tecnología y promoviendo actividades presenciales que fortalezcan las conexiones sociales reales. 

4. Terapia basada en mindfulness: Integrar prácticas de atención plena para cultivar la conciencia y aceptación del momento presente, reduciendo la preocupación por lo que sucede en otros lugares. 


Estrategias específicas de intervención 

Los terapeutas ocupacionales pueden implementar una variedad de estrategias para abordar el FOMO, tales como: 

Educación y concienciación: Proveer información sobre el impacto del FOMO y ayudar a las personas a identificar cómo este fenómeno influye en su bienestar. 

Desarrollo de habilidades digitales saludables: Enseñar a gestionar el uso de las redes sociales y establecer límites para evitar el exceso de exposición a contenido potencialmente desencadenante. 

Reconexión con valores personales: Facilitar ejercicios que ayuden a las personas a explorar lo que verdaderamente valoran y desean, enfocándose en actividades alineadas con sus metas. 

Promoción de experiencias offline: Fomentar la participación en actividades grupales, hobbies y eventos en el mundo real que fortalezcan las relaciones interpersonales y proporcionen satisfacción inmediata. 


Resultados esperados y beneficios 

La intervención desde la terapia ocupacional puede tener numerosos beneficios para las personas que experimentan FOMO, tales como: 
– Mejora de la autoestima y la autopercepción. 
– Reducción de la ansiedad y el estrés. 
– Aumento del compromiso y disfrute en actividades significativas. 
– Mejora en la calidad de las relaciones interpersonales. 


Conclusión 

En conclusión, el FOMO es un fenómeno que puede tener un impacto profundo en la salud mental y ocupacional de las personas. Sin embargo, con el enfoque holístico y personalizado que ofrece la terapia ocupacional, es posible abordar este desafío de manera eficaz, ayudando a las personas a recuperar el control sobre sus vidas y encontrar satisfacción en sus propias experiencias. 

La clave radica en redirigir la atención del «temor de perderse algo» hacia la gratitud y el aprecio por las ocupaciones presentes, logrando así un equilibrio que promueva el bienestar y la felicidad.

De historias y ocupaciones: el legado del puente romano en Talavera.

El alma de Talavera y su puente: un nexo que trasciende generaciones

El día 23 de marzo quedará marcado en la memoria de los talaveranos como el día en que el puente de Santa Catalina, o el puente romano, dejó de existir como lo conocíamos. Su colapso no es solo el desplome de una infraestructura; es el eco de un adiós colectivo a un símbolo que nos unía a través del tiempo. Desde sus sólidas piedras, guardó las historias y ocupaciones de quienes nacimos y crecimos en esta ciudad bañada por el Tajo.

El puente era más que una vía de paso; era un testigo silencioso del palpitar diario de Talavera. Fue cruzado por generaciones de talaveranos en sus rutinas diarias, sueños y momentos decisivos. Las familias paseaban al atardecer con el puente como fondo, las procesiones lo cruzaban con devoción, y los mercados resonaban en sus cercanías. Este lugar, impregnado de historia, era un lugar de encuentro entre nuestra identidad como pueblo y nuestra conexión con el entorno.

Además de su papel para los ciudadanos, el puente romano adquirió una dimensión especial para los terapeutas ocupacionales de toda España que estudiaron en Talavera. Ser sede de una de las primeras escuelas de esta profesión no fue casualidad: la ciudad ofrecía un entorno propicio, cargado de contexto cultural e historia, que resonaba con los valores que buscamos como profesionales. Cruzar el puente era casi un rito de paso, un gesto cotidiano que simbolizaba el vínculo entre nuestras raíces humanas y los principios que estudiábamos: la importancia del entorno en el desempeño humano.

Sin embargo, este evento trasciende el ámbito profesional. Para quienes han caminado, vivido y estudiado por Talavera, el sentimiento talaverano es algo que se lleva muy dentro, incluso lejos de la ciudad. La pérdida del puente de Santa Catalina nos duele porque era un trozo del alma de Talavera, un recordatorio de todo lo que somos y lo que compartimos, tanto quienes hemos emigrado como quienes permanecen.

Hoy, el río Tajo corre con una fuerza distinta, llevándose consigo un fragmento de nuestra historia, pero dejándonos también la tarea de recordar y reconstruir. Porque aunque el puente haya caído, el espíritu de Talavera persiste en cada uno de sus hijos, quienes, como tú y como yo, mantenemos viva la esencia de nuestro hogar dondequiera que estemos.

Talavera no es solo un lugar, es un sentimiento, y su historia sigue escribiéndose en cada uno de nosotros.

El entorno como catalizador del desempeño ocupacional

Los entornos y los contextos ocupacionales moldean las vivencias y acciones de las personas. El puente romano no solo era una infraestructura útil, era un espacio que albergaba recuerdos y conexiones. Para quienes cruzaban de la Ronda del Cañillo a los Sifones, cada paso traía consigo un diálogo con el pasado, con los ritmos diarios de la ciudad y con las interacciones humanas que definen nuestro sentido de pertenencia. Es en estos espacios significativos donde se desarrollan las ocupaciones humanas: desde el paseo relajado hasta el cruce apresurado camino al trabajo o estudio.

Un entorno como el puente romano fomentaba el compromiso ocupacional. Su presencia no era solo una parte del paisaje, sino un elemento activo en las trayectorias ocupacionales de los talaveranos. Representaba accesibilidad, conexión y oportunidad, pilares fundamentales del desempeño ocupacional.

Historia y contexto como pilares de identidad

Para quienes estudiaron, vivieron y crecieron en Talavera, el puente romano es más que piedra y estructura. Es un símbolo de la continuidad, del arraigo cultural y del diálogo entre generaciones. Cada persona que cruzó el puente no solo lo hacía físicamente; también, en cada paso, hilaba su propia historia con las de otros que compartieron el mismo acto.

Desde la perspectiva de la terapia ocupacional, los espacios como el puente romano de Santa Catalina permiten desarrollar ocupaciones que construyen identidad y sentido. Cruzarlo de un lado al otro integraba la rutina con la historia, reforzando una conexión entre el lugar y el individuo. Esa conexión, ahora interrumpida, provoca una ruptura simbólica y emocional para quienes lo tenían como un ícono de su vida cotidiana.

La pérdida y el impacto en la comunidad.

La desaparición de este entorno representa una pérdida tanto ocupacional como emocional. Implica una interrupción en los patrones ocupacionales de quienes lo usaban, pero también afecta los recuerdos y la narrativa colectiva de Talavera. Este evento refuerza la importancia de los entornos en la salud y bienestar humanos, destacando la necesidad de preservar y cuidar los espacios que sirven de vínculo entre las personas y su historia.

En definitiva, para quienes sienten el peso de esta pérdida, el puente romano era más que un simple lugar: era una pieza central de sus ocupaciones, sus historias y su identidad. La caída de este símbolo recuerda la importancia de los entornos que definen quiénes somos y cómo vivimos, llevándonos a reflexionar sobre la relación íntima que tenemos con los contextos que nos rodean.

Rutinas ocupacionales vs. rutinas capitalistas

¡Estoy de vuelta! 🌟

Después de 8 años de pausa, he decidido retomar El Terapeuta Electrónico. Ha sido un viaje lleno de aprendizajes, motivaciones personales y profesionales, y, sobre todo, de reflexiones profundas sobre lo que significa 16 años dedicados a esta maravillosa profesión: la Terapia Ocupacional.

El video que me inspiro a volver, es de mis queridos Sastre y Maldonado. A veces, las palabras adecuadas en el momento justo tienen el poder de sacudirnos y de recordarnos por qué hacemos lo que hacemos.

Mi intención con este blog sigue siendo la misma: reflexionar sobre la experiencia, conectar con otros profesionales y contribuir a este increíble campo que tanto amo.

La terapia ocupacional, como disciplina, tiene un enfoque central en promover el bienestar humano mediante la participación significativa en actividades ocupacionales. Este principio se basa en la idea de que las actividades cotidianas no solo satisfacen necesidades básicas, sino que también otorgan identidad, propósito y un sentido de pertenencia al individuo

Sin embargo, en el contexto de una sociedad moldeada por el capitalismo, las rutinas ocupacionales frecuentemente se ven influenciadas por las demandas del mercado, la producción y el consumo. Esto genera una ambivalencia notable entre el propósito inherente de las actividades ocupacionales y la presión de alinearse con los valores de eficiencia y productividad propios del capitalismo.

Rutinas ocupacionales vs. rutinas capitalistas Por un lado, las rutinas ocupacionales son entendidas como aquellas que permiten el desarrollo personal, la conexión con otros y el disfrute de la vida. Incluyen actividades como practicar deportes, disfrutar de hobbies, cocinar con creatividad y dedicar tiempo a la familia. Por otro lado, las rutinas impulsadas por el capitalismo tienden a priorizar metas como la acumulación de capital, el cumplimiento de plazos laborales y el consumo constante. Muchas veces, estas rutinas convierten el trabajo y el ocio en medios para mantener el sistema económico, relegando el bienestar emocional y físico a un segundo plano.

Impacto en la terapia ocupacional La ambivalencia entre estas dos perspectivas presenta desafíos para los terapeutas ocupacionales. En muchos casos, las personas que buscan terapia pueden estar atrapadas en un ciclo de rutinas capitalistas que las alejan de actividades significativas. Por ejemplo, un individuo que dedica largas horas al trabajo puede experimentar estrés crónico y desconexión emocional, afectando su calidad de vida.

Los terapeutas ocupacionales deben equilibrar la realidad de vivir en un sistema económico capitalista con la necesidad de promover prácticas ocupacionales que empoderen y enriquezcan la vida del individuo. Esto puede incluir fomentar actividades que prioricen el crecimiento personal o redescubrir placeres simples como la jardinería, la meditación o el arte.

Una mirada crítica al sistema La terapia ocupacional también puede actuar como un espacio crítico desde donde cuestionar las normas sociales impuestas. Promueve conversaciones sobre cómo las demandas económicas moldean nuestras elecciones de vida y cómo estas pueden ser modificadas para abrazar un modelo más equilibrado, que priorice tanto la economía como el bienestar humano.

En conclusión, la terapia ocupacional tiene un papel crucial en mediar la ambivalencia entre rutinas ocupacionales y capitalistas. Su meta no es solo ayudar a las personas a funcionar dentro del sistema existente, sino también animarlas a redefinir sus rutinas de manera que reflejen sus valores personales y fomenten un bienestar integral. ¿Qué opinas sobre esta intersección entre economía y bienestar humano?

¿Abanicar o no abanicar?, ¿Esa es la cuestión? #SiesTerapiaOcupacional

Ofenderse es gratuito y últimamente las redes sociales dan para ofenderse y a veces, en ocasiones, también para defenderse.

Hace unos días un señor que pocos o nadie conocía, un tal Jesús Sánchez Martos, que resulta que es consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, en mitad de un rifi rafe en el Pleno de la CAM, soltó “Es una terapia ocupacional muy importante para los niños, haciéndolo como lo hacíamos cuando éramos pequeños, dobla, dobla, dobla y tienes el abanico” refiriéndose a las peticiones de grupos de la oposición sobre la climatización y el estado de las aulas en mitad de una ola de calor.

Hasta aquí podemos valorar que un consejero del PP, con la credibilidad y prepotencia del grupo Popular en los últimos tiempos, se ha pasado de frenada y ha menospreciado la profesión que, en teoría debe conocer, como máximo representante de la sanidad en Madrid, y asi mismo, ha menospreciado una situación de vulnerabilidad y de riesgo en una población como la infanto-juvenil en una situación de peligro como son las olas de calor.

Ahora como reflexión interna, con invitación a unirse a ella, propongo lo siguiente.

¿Cómo nos mostramos los terapeutas ocupacionales ante grupos multidisciplinares y por ende, ante agentes públicos y políticos? Cabe destacar que la colegiación de nuestro colectivo no es obligatoria, frente a otros afines que tienen la misma obligatoria. A parte del “pequeño” mundo del colegio/colegiados y de las asociaciones/socios ¿Dónde están los demás?, ¿Hay control sobre la practica?, ¿Hay control sobre la justificación de la misma? Los “teóricos” e “investigadores” que muestran científicamente el valor de nuestra profesión son pocos y mal valorados ya que se les machaca sistemáticamente aludiendo a su falta de práctica. Asi mismo, el ser “teórico” o “investigador” siempre da “cosica” por el elevado esfuerzo e inversión de tiempo que conlleva.

Mi problema real no es que un señor que en teoría debe de saber que es la Terapia Ocupacional no lo sepa, sino que habrá visto ese señor, más o menos formado, de los Terapeutas Ocupacionales para llegar a esa visión “simplista”.

¿Todo vale?

¿Cuántas ofertas de empleo hay “para divertir” o “entretener”? Si no hay una colegiación obligatoria y colegios en todas las comunidades, la presión para denunciar este tipo de prácticas es ínfimo. A parte, en este sentido, ¿Cuántas ofertas encubiertas hay? Intervenir sobre AVDs y acabamos haciendo funciones de auxiliares. Y para justificar estos empleos siempre  habrá alguien que diga eso de “si no lo coges tú, lo cojera otro”.

Yo no me considero un adalid de la Terapia Ocupacional, dicho sea, sé que en mi práctica diaria cometeré aciertos y errores de los cuales aprendo, pero asi mismo, he podido ver muchas ofertas mal planteadas sobre la terapia ocupacional y otras tantas muy sonadas de casos de…. “Te contrato porque me lo exigen pero tú haces lo que yo te digo”, y se hace… la famosa culpa en este caso para mi esta tanto en quien exige como en quien deja hacer, aunque en la parte del contratado, puedo entender el miedo y las necesidades económicas, no exculpa la “responsabilidad” parcial en ese sentido. Si estas en esa situación, háblalo con tus colegas, con otros terapeutas ocupacionales o con la gente de la asociación/colegio de tu comunidad.

¿Cuántas ofertas de empleo hay a jornada completa e indefinida de Terapeuta Ocupacional? Aquí os dejo contestar o pasar por el grupo de Empleo para Terapeutas Ocupacionales.

¿Somos vendedores de marketing o promotores de salud y procesos de recuperación? Muchas veces perdemos esfuerzos conjuntos en denunciar ciertas acciones, cuya presión debería ser ejercida desde nuestras prepúberes entidades colegiales y asociativas, prepúberes pero operativas para lo limitadas que están por desconocimiento, cobertura o número de afiliados. Aun con esa crítica puntual, ¿no se podrían aunar esos esfuerzos en iniciativas pro-terapia ocupacional?, ¿Tenemos un nivel de participación y acción real, más allá e un retwitteo o “compartir” en Facebook?, ¿Qué llamada a la acción necesitamos para ponernos todos a una?

¿Acciones de guerrilla o acciones de difusión? Esta es una pregunta que un buen amigo me ha generado, al criticar en un círculo cerrado de terapeutas ocupacionales esta “llamada a la acción”. Esta persona me comentaba lo bien que parece este tipo de acciones de “guerrilla” para dar a conocer la profesión, aunque hemos tenido nuestros más y nuestros menos, he acabado aceptando como buena opción dicho concepto, pero aun asi, se me queda corto. La perdida de fuerzas que tenemos como profesión a la hora de “bombear” estas acciones que se pueden “entender” desde cierto prisma, no compensan el infimo calado que tienen otras planteadas desde colegios y asociaciones donde por lo general la participación aun presente, no es total.

En este sentido, pese a plantear una crítica global y lo más comedida posible a un consejero desinformado y a un sector muy “fan” de la terapia ocupacional, me gustaría respaldar en este sentido, la esencia y acciones de colegios profesionales y asociaciones de terapia ocupacional, los cuales nos representan a todos y cada uno de los terapeutas ocupacionales que, tristemente no tienen el volumen y la representatividad real del total de los profesionales de esta labor que, aun siendo preciosa, a veces tiene unos tonos negros que, pese a haber sido muy follonero-fan de la misma, de un tiempo a esta parte (supongo que por la realidad del día a día) me han dejado de gustar por la imagen que nos hace dar hacia el “común” de profesiones que trabajamos en estos sectores.

Como empecé la entrada comento que ofenderse es gratuito, en este sentido adoro mi profesión, aunque siempre soy un escéptico de la misma porque creo que lo mejor está por llegar, si vas a comentar o criticar que sea de manera constructiva y en pro de la Terapia Ocupacional.

Si eres político, en este sentido, te invito a buscar la asociación madrileña de Terapeutas Ocupacionales y pasar un rato con ellos, sino eres del centro, te invito a mirar el directorio de la web y buscar la asociación/colegio de tu comunidad y pasar un rato con ellos.

Si te ha gustado, comparte, sino, espero verte pronto por aquí.

“It’s a long way to the top if you wanna be TO” (si…. Spanglish para cerrar)

La recuperación (Vol 1)

«Todo el mundo habla de la recuperación, y no saben lo que se les viene encima. El cancerbero de la voluntad mayor atrapado para siempre en su vitrina» (Egon Soda, «La recuperación» Dadnos precipicios, 2017)

Para empezar a hablar de la recuperación cabe destacar que este término es la traducción de una palabra anglosajona, “recovery” que tiene muchos y diversos significados en español, por lo que la apropiación de dicho termino por muchos referentes sociosanitarios, no está ligado al matiz real del término inglés.

Este término se acentúa en la intervención sobre el proceso, más que en el resultado final. A mí, como terapeuta ocupacional, me gusta usar el concepto “autonomía con menor apoyo de terceros” es decir, no tengo la “receta” para que la persona con la que trabajo este “sana” en el concepto que la sociedad biomédica entiende como “sanar”. Quiero que esa persona sea plena, feliz y lo mas autónoma posible con todos sus hándicaps, curables o no.

Y es ahí, en el término “curar” donde hay que poner el énfasis, en la distinción que hace la corriente recuperadora. No busca curar situaciones “incurables”, quiere hacer de la vida, un proceso de pleno derecho y con la mayor autonomía/independencia posible.

Haciendo hincapié del nuevo en la literatura anglosajona, cabe diferenciar, después de todo esto, conceptos ambiguos en su traducción al castellano como son “recovery”, “full recovery” o “cure”.

Dentro de las posibles acepciones básicas de este concepto podemos encontrar lo siguiente:

  • No es un concepto operativo, no es una medición de “si” o “no”. Si no un proceso.
  • Y este proceso es personal y subjetivo, el compromiso activo de la persona, da significado a proyecto de vida y a la intervención significativa de los terapeutas ocupacional.

En este sentido, las mediciones a las que tan acostumbrados estamos los Terapeutas Ocupacionales y las diferentes rama de las profesiones socio-sanitarias. ¿Tenemos en cuenta la subjetividad de la persona?, ¿Estar curado implica estar recuperado?, ¿Si un fármaco me ayuda a X síntomas, y me genera 2 o 3 más menos “llamativos”, estoy curado o estable?, ¿Quién elige esos criterios?, ¿Sois vosotros Terapeutas Ocupacionales que buscáis la curación?, ¿O buscáis la recuperación?

La recuperación se torna pues en un elemento liberador de cadenas biomédicas que, con experiencias positivas en muchos campos de actuación, en otros como la enfermedad mental, tiene el margen de trabajo muy estrecho como demuestran evidencias del “International Pilot Study of v” de la OMS, donde estiman el pronóstico de evolución de la esquizofrenia más valorable en países en vías de desarrollo en contraposición a los países industrializados, lo que arroja como valor la influencia el contexto social y económico sobre el curso y pronóstico de la enfermedad.

Por lo tanto, los terapeutas ocupacionales, estamos validados en trabajar sobre dimensiones que se han valorado dentro de evoluciones favorables de enfermedades como la esquizofrenia. Estas dimensiones, inseparables, son la clínica, neuropsicológica, la funcional y la experiencial.

Nos ha dejado Vicente Rubio

A muchos no os sonara su nombre, a otros os traerá buenas experiencias ligadas. A mí me trae el recuerdo del valor y de la lucha, uno de los muchos (o pocos) ejemplos de que otra salud mental y otros procesos son necesarios.

El pasado día 21, fallecía Vicente Rubio, activista por los derechos, inclusión laboral y social de las personas con trastorno mental grave.

Perteneciente a  “UNO FILMS” producciones audiovisuales, tenía en su haber documentales y cortos como “Solo”, “Integrados” e “Imaginarium” que le dieron un papel de derecho en el activismo pro salud mental en España.

Tuve la suerte de coincidir y trabajar con él un ratito el pasado mes de Diciembre, me asombro su capacidad y la potencia que irradiaba. Jamás pensé que ese “nos vemos pronto” se nos quedaría corto.

Que la tierra te sea leve, amigo.