«Todo el mundo habla de la recuperación, y no saben lo que se les viene encima. El cancerbero de la voluntad mayor atrapado para siempre en su vitrina» (Egon Soda, «La recuperación» Dadnos precipicios, 2017)
Para empezar a hablar de la recuperación cabe destacar que este término es la traducción de una palabra anglosajona, “recovery” que tiene muchos y diversos significados en español, por lo que la apropiación de dicho termino por muchos referentes sociosanitarios, no está ligado al matiz real del término inglés.
Este término se acentúa en la intervención sobre el proceso, más que en el resultado final. A mí, como terapeuta ocupacional, me gusta usar el concepto “autonomía con menor apoyo de terceros” es decir, no tengo la “receta” para que la persona con la que trabajo este “sana” en el concepto que la sociedad biomédica entiende como “sanar”. Quiero que esa persona sea plena, feliz y lo mas autónoma posible con todos sus hándicaps, curables o no.
Y es ahí, en el término “curar” donde hay que poner el énfasis, en la distinción que hace la corriente recuperadora. No busca curar situaciones “incurables”, quiere hacer de la vida, un proceso de pleno derecho y con la mayor autonomía/independencia posible.
Haciendo hincapié del nuevo en la literatura anglosajona, cabe diferenciar, después de todo esto, conceptos ambiguos en su traducción al castellano como son “recovery”, “full recovery” o “cure”.
Dentro de las posibles acepciones básicas de este concepto podemos encontrar lo siguiente:
- No es un concepto operativo, no es una medición de “si” o “no”. Si no un proceso.
- Y este proceso es personal y subjetivo, el compromiso activo de la persona, da significado a proyecto de vida y a la intervención significativa de los terapeutas ocupacional.
En este sentido, las mediciones a las que tan acostumbrados estamos los Terapeutas Ocupacionales y las diferentes rama de las profesiones socio-sanitarias. ¿Tenemos en cuenta la subjetividad de la persona?, ¿Estar curado implica estar recuperado?, ¿Si un fármaco me ayuda a X síntomas, y me genera 2 o 3 más menos “llamativos”, estoy curado o estable?, ¿Quién elige esos criterios?, ¿Sois vosotros Terapeutas Ocupacionales que buscáis la curación?, ¿O buscáis la recuperación?
La recuperación se torna pues en un elemento liberador de cadenas biomédicas que, con experiencias positivas en muchos campos de actuación, en otros como la enfermedad mental, tiene el margen de trabajo muy estrecho como demuestran evidencias del “International Pilot Study of v” de la OMS, donde estiman el pronóstico de evolución de la esquizofrenia más valorable en países en vías de desarrollo en contraposición a los países industrializados, lo que arroja como valor la influencia el contexto social y económico sobre el curso y pronóstico de la enfermedad.
Por lo tanto, los terapeutas ocupacionales, estamos validados en trabajar sobre dimensiones que se han valorado dentro de evoluciones favorables de enfermedades como la esquizofrenia. Estas dimensiones, inseparables, son la clínica, neuropsicológica, la funcional y la experiencial.
