Espiritualidad sin religión: lo que el papa Francisco nos enseñó a los que acompañamos el dolor.

Hoy, 21 de abril, ha muerto el Papa Francisco. Y aunque no creo en Dios, sí creo que él ha sido lo mejor que le ha pasado a la Iglesia en este siglo. Desde una posición laica, profesional, técnica y profundamente humana, quiero aprovechar este acontecimiento para pensar en cómo su figura y su mensaje pueden ayudarnos a mirar con otros ojos la discapacidad, la pobreza, las luchas del sur y, sobre todo, el lugar que ocupa la espiritualidad en la práctica cotidiana de la Terapia Ocupacional.

Francisco no fue solo el líder de una institución milenaria. Fue un testimonio viviente de que la espiritualidad no necesita dogmas, sino presencia. No necesita uniformidad, sino escucha. No necesita imponerse, sino ofrecer refugio. Su papado ha sido una invitación a volver a mirar el mundo desde los márgenes, desde los cuerpos heridos, desde lo que muchas veces en nuestra profesión llamamos «participación limitada» o «restricción en el desempeño ocupacional».

En estas líneas quiero explorar el entrelazamiento entre su legado y nuestro quehacer profesional. Y lo hago desde un lugar que también está en los bordes: el de quien no cree en Dios, pero cree en el valor de lo espiritual cuando se trata de vivir con dignidad.

La espiritualidad en Terapia Ocupacional

En el Marco de Trabajo de la AOTA (American Occupational Therapy Association), la espiritualidad se considera un «factor del cliente» fundamental. No es una ocupación en sí misma, pero influye transversalmente en todas las demás. La espiritualidad, definida como «una forma profundamente personal de experimentar el significado, el propósito y la conexión con uno mismo, los demás, la naturaleza y/o lo trascendente», es clave para entender cómo y por qué una persona realiza determinadas actividades.

Como terapeutas ocupacionales, no nos corresponde adoctrinar ni guiar la fe de nuestros pacientes. Pero sí nos corresponde reconocer cuándo una ocupación tiene un valor simbólico, espiritual o existencial. Para algunas personas, rezar o meditar es una actividad significativa. Para otras, cuidar de un nieto, cocinar un plato heredado o visitar una tumba tiene una dimensión trascendente. En todos esos casos, el abordaje terapéutico debe contemplar y respetar esa vivencia.

La espiritualidad es, en definitiva, una dimensión humana que atraviesa todas las edades, culturas y condiciones. En contextos de discapacidad, enfermedad, duelo o crisis vital, puede convertirse en una fuente de fuerza, de sentido o, al menos, de consuelo.

Francisco y la dignidad de los cuerpos vulnerables

Una de las claves del pontificado de Francisco ha sido su defensa incondicional de la dignidad humana, especialmente en los cuerpos vulnerables. Él habló reiteradamente de «la cultura del descarte»: una forma de organización social que descarta a quienes no producen, no consumen, no se ajustan al modelo de eficiencia. La cultura del descarte es, desde una mirada ocupacional, la negación de la participación significativa.

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Los gestos de Francisco han sido tan potentes como sus discursos. Lavó los pies a personas sin hogar, a presos, a personas con discapacidad. Besó las llagas de enfermos. Permitió que se acercaran a él personas que, tradicionalmente, no eran visibilizadas por la Iglesia. En una ocasión, abrazó a un hombre con neurofibromatosis en la Plaza de San Pedro, y aquella imagen recorrió el mundo como ejemplo de humanización del dolor.

Desde la Terapia Ocupacional, trabajamos cada día con cuerpos vulnerables. Adaptamos, acompañamos, damos herramientas para que esa vulnerabilidad no se traduzca en exclusión. En ese sentido, el mensaje de Francisco nos interpela. Nos recuerda que no basta con asistir técnicamente: hay que estar, hay que mirar, hay que acoger.

La mirada al sur y la justicia ocupacional

Francisco llegó al Vaticano desde Buenos Aires. Fue el primer papa latinoamericano. Y eso se notó desde el primer día. Su acento, su mirada, sus prioridades eran otras. No hablaba desde los pasillos dorados del poder, sino desde las villas miseria, desde los hospitales sin recursos, desde las parroquias de barrio.

Su papado puso en el centro la «mirada al sur»: una forma de entender el mundo desde los que menos tienen, desde los que están fuera del relato dominante. Habló de justicia social, de trabajo digno, de acceso a la salud, de migraciones, de crisis climática. Todos esos temas son también temas de la Terapia Ocupacional.

El concepto de «justicia ocupacional» surge precisamente de esa intersección. Habla de la necesidad de que todas las personas, sin importar su origen, discapacidad, clase social o situación legal, tengan acceso a ocupaciones significativas. Francisco, sin usar ese término, habló de lo mismo: de que cada persona tiene derecho a trabajar, a descansar, a jugar, a amar. Es decir, a vivir con dignidad.

Espiritualidad sin religión: sentido, vínculo y ocupación

Una de las paradojas de esta entrada es que parte desde la admiración por una figura religiosa, aunque no sea creyente. Pero es precisamente ahí donde se juega algo importante: la posibilidad de una espiritualidad laica, inclusiva, no dogmática.

Muchos pacientes con los que trabajamos no tienen una fe concreta, pero necesitan encontrar sentido. Necesitan reconstruir su historia tras un ictus, una amputación, un diagnóstico de enfermedad degenerativa. Necesitan volver a ocupar un lugar en el mundo, no solo funcional, sino simbólico. Y ahí, la Terapia Ocupacional puede ser el puente.

La ocupación humana (como acción significativa) es también un lugar espiritual. Cocinar para otros puede ser una forma de amor. Escribir una carta puede ser una forma de duelo. Tocar un instrumento puede ser una forma de oración. Cuidar de una planta puede ser una forma de resistir la tristeza. Acompañar a alguien en su última etapa de vida puede ser una forma de fe.

Francisco habló muchas veces del acompañar sin juzgar. De estar presente sin imponer. De escuchar antes que hablar. Esa es también la tarea del terapeuta ocupacional cuando trabaja con personas que transitan momentos de crisis existencial.

Lo que Francisco ha significado

A lo largo de mi carrera como terapeuta ocupacional y técnico ortopeda, he visto muchas formas de dolor y muchas formas de esperanza. He trabajado con niños que aprendían a caminar con productos de apoyo. Con personas mayores que redescubrían el valor de sentarse sin dolor. Con mujeres que, tras un cáncer de mama, volvían a mirarse al espejo gracias a una prótesis bien ajustada.

En todos esos casos, la dimensión espiritual aparecía. No necesariamente como religión, pero sí como deseo de sentido. Como necesidad de ser vistos, nombrados, respetados. Y muchas veces, en los momentos más difíciles, surgía el nombre de Francisco. «Ese papa sí entiende». «Ese hombre sí se acerca a los pobres». «Ese sí mira a los enfermos como personas».

Yo también lo sentí así. Francisco, sin conocerme, sin saber de la Terapia Ocupacional, fue un referente ético. Un recordatorio de que nuestra profesión no trata solo de ejercicios y ayudas técnicas, sino de humanizar lo cotidiano. De que cada intervención tiene que tener en cuenta el alma, aunque no creamos en ella.

Conclusión

Francisco ha muerto. Pero su legado sigue vivo en quienes intentamos cada día trabajar con dignidad, mirar con respeto y acompañar sin imponer. Su figura nos recuerda que la espiritualidad puede ser una forma de estar en el mundo. Que puede habitar también en lo técnico, en lo pequeño, en lo cotidiano.

Como terapeuta ocupacional, agradezco su mirada hacia los cuerpos vulnerables, hacia las periferias, hacia los descartados. Como persona, agradezco su coherencia, su humildad, su capacidad de escuchar.

No creo en Dios, pero creo que Francisco ha sido lo mejor que le ha pasado a la Iglesia en este siglo. Y creo también que su ejemplo puede inspirar una Terapia Ocupacional más comprometida, más espiritual y, sobre todo, más humana.

Café, Mondas y ocupación: una historia que te va a emocionar

Hay ocupaciones que pasan desapercibidas por su aparente simplicidad, por lo asumidas que están en nuestra rutina, por lo poco que se les interroga. Y sin embargo, son esas mismas acciones, pequeñas y repetidas, las que tejen el entramado más profundo de nuestra salud, de nuestra identidad y de nuestras relaciones. Una de ellas —tan elemental como imprescindible— es tomar café.

En Talavera de la Reina, ciudad que me vio nacer y crecer, el café es más que una bebida: es un lugar de encuentro, una pausa que tiene sentido, un símbolo de vínculo. Y no es casualidad que en esta ciudad, famosa por su cerámica, por la tierra que se cuece y se transforma, también se imparta la formación de futuros terapeutas ocupacionales. Porque Talavera, sin pretenderlo, ha sido maestra en enseñarnos que lo importante no siempre hace ruido. A veces está en una taza humeante sobre una mesa de loza, entre palabras, silencios y costumbre.

En esta entrada quiero explorar esa conexión: entre el café como ocupación significativa, Talavera como territorio simbólico, y la Terapia Ocupacional como disciplina que mira el mundo desde el hacer. Lo haré desde la experiencia, el análisis y también desde el afecto. Porque para quienes trabajamos con la vida cotidiana, hablar de cafés compartidos no es perder el tiempo. Es reconocer que el tiempo compartido es, en sí mismo, un acto de salud.

Esta entrada va, además, por Dani Esteve y su hija Eva. Porque hace años, el café nos juntó. Y estos días, nos ha vuelto a juntar. Dani tuvo una de las cafeterías más brutales que ha tenido Talavera, y cuando tuvo que cerrar en 2019, el sabor quedó, pero también el vacío. Hoy, ha convertido esa pasión en una nueva aventura: su propia marca, Ceres Coffee, que no solo es café, sino una declaración de identidad. Conecta el nombre de la diosa con la ciudad, con su profesión, con su historia.

Y en el centro, su hija Eva. Una niña que inspira, que enseña, que transforma. La terapia aparece aquí no solo como profesión, sino como red: la que tejemos entre todos, entre Talavera, su gente, y los afectos que no se rinden. Acompañar a Dani y a su hermosa familia en su camino para que Eva tenga una vida mejor, pese a las circunstancias, también es terapia. También es ocupación con sentido. Por eso, este texto es para ellos.

Ceres, Talavera y el arte de sostener

Talavera lleva en su historia la fuerza de los oficios, el barro y las manos que dan forma. Cabe recordar que el propio nombre de Ceres —diosa de la agricultura, la fertilidad y la continuidad de los ciclos vitales— está profundamente vinculado a Talavera de la Reina a través de una de sus celebraciones más singulares: las Mondas. Esta festividad, que comienza cada año con el pregón del Leño Florido, tiene su origen en las ofrendas a Ceres por parte del pueblo romano y ha perdurado como símbolo del vínculo entre la tierra, la tradición y la comunidad. Aunque hoy las Mondas tienen una dimensión más festiva y cultural, su trasfondo sigue siendo el de una ciudad que celebra los ritmos de la vida desde lo colectivo, desde lo sencillo, desde el cuidado. El nombre de Ceres, diosa romana de la agricultura, la fertilidad y los ciclos de la vida, resuena en sus raíces. No se trata solo de una referencia mitológica: es una manera de entender la vida desde la conexión con la tierra, con el tiempo orgánico, con el cuidado. Ceres representa, en el fondo, todo aquello que la Terapia Ocupacional defiende: la transformación desde lo cotidiano, la capacidad de nutrir lo que parecía árido, el valor de los ritmos que sanan.

Y si Ceres es símbolo de alimento y continuidad, Talavera lo expresa en su paisaje cultural: desde la cerámica que se cuece con paciencia hasta la forma en que la gente se detiene en una terraza para mirar la vida pasar. La ciudad enseña, sin necesidad de discursos, que cuidar es también estar, acompañar, mirar. Que una ocupación puede no ser productiva en términos económicos y, sin embargo, ser esencial en términos vitales.

Por eso, cuando pienso en Talavera y en mi formación como terapeuta ocupacional, no pienso sólo en aulas o asignaturas. Pienso en el olor a café recién hecho, en las tazas pesadas de los bares de siempre, en las conversaciones de media mañana. Pienso en los cafés como nodos de una red invisible que sostiene la ciudad: donde se negocian afectos, se tramitan duelos, se celebran pequeñas alegrías. Cafés donde los tiempos no corren, sino que se sientan contigo.

El café como ocupación significativa

La Terapia Ocupacional entiende las ocupaciones significativas como aquellas actividades que dan sentido a la vida de las personas, que organizan su día, que sostienen su identidad. A menudo se piensa en actividades complejas, como trabajar, criar, estudiar o rehabilitarse. Pero el café —ese gesto simple y ritual— merece estar en la lista de ocupaciones clave.

Tomar café implica elección, preferencia, pertenencia. ¿Solo o acompañado? ¿Corto o largo? ¿Con azúcar o sin? ¿En taza de cerámica o de papel? Cada persona tiene su forma. Y en esa forma se reconoce. Pero más allá de lo sensorial o lo personal, está lo compartido: el café es una excusa para estar con otros, una forma de acompañamiento cotidiano. En la consulta, en la universidad, en la familia, en la calle. “Tomamos un café” no es sólo tomar un café. Es abrir una pausa para encontrarse.

Desde el punto de vista terapéutico, el café activa muchas dimensiones a la vez:

  • Estimula lo sensorial (olor, gusto, temperatura).
  • Estructura el tiempo (marcando momentos del día).
  • Refuerza roles sociales (compañero, amigo, anfitrión).
  • Promueve la interacción y el lenguaje.
  • Conecta con la memoria y la historia personal.

Y lo más importante: no exige. El café no pide productividad, solo presencia. No hay que ser hábil, rápido, fuerte. Basta con estar. Y ese “estar” tiene un valor incalculable cuando hablamos de salud mental, de envejecimiento, de inclusión.

Talavera: ciudad que forma y transforma

Talavera no es solo mi ciudad natal. Es también una ciudad que forma profesionales en Terapia Ocupacional. Que se ha convertido en semilla de cambio a través de una carrera universitaria que, aunque a menudo desconocida, trabaja en lo más profundo de las personas: sus hábitos, sus roles, sus rutinas, sus deseos.

Talavera enseña desde sus calles lo que después se aprende en los libros: que el entorno importa, que la identidad se construye en lo cotidiano, que la tradición puede ser herramienta de salud. La cerámica no es solo arte, es también ocupación: requiere planificación, repeticón, memoria, coordinación, paciencia. ¿No es acaso eso lo que trabajamos en rehabilitación?

En Talavera, el café se sirve sobre mesas que podrían haber salido del taller de un artesano local. Y mientras se toma, uno observa las manos de la persona que tiene enfrente. En esas manos hay historias. Algunas tiemblan. Otras están marcadas por el trabajo. Algunas acaban de salir de una cirugía. Y el café, en todos los casos, se convierte en mediador. En vínculo. En ritual de aceptación y compañía.

El café como mediador ocupacional en contextos de intervención

En muchos dispositivos de intervención, el café se convierte en una herramienta tan poderosa como invisible. En centros de día, en residencias, en talleres ocupacionales, la «hora del café» no es solo un recreo, sino un espacio estructurado de acción terapéutica.

La preparación del café implica tareas encadenadas que pueden adaptarse a distintos niveles de función: desde elegir la taza, llenar la jarra, calentar el agua, hasta servirlo y recoger. Cada paso puede ser una oportunidad de intervención en motricidad fina, planificación, memoria o comunicación.

Pero más allá de la tarea en sí, está la dimensión simbólica: servir café a otros es ejercer un rol activo, sentirse útil, recuperar agencia. Recibir un café con tu nombre, en tu taza, es también reconocimiento. El café se vuelve entonces mediador entre lo terapéutico y lo emocional, entre lo funcional y lo social.

Conclusión: el derecho a los pla-ceres cotidianos

Terminar un café es, a menudo, empezar otra cosa. Un paseo, una charla, un silencio compartido. Por eso, no es exagerado decir que el café estructura. Organiza. Vuelve a traer a tierra. Y en tiempos de prisa y ruido, eso es un acto casi revolucionario.

Desde la Terapia Ocupacional, defender el derecho al placer cotidiano es también una forma de cuidar. No todo es rehabilitar, ni todo es medir. A veces basta con sostener una taza caliente, con compartir una pausa, con dejar que el aroma del café nos recuerde que estamos vivos, que estamos juntos, que estamos siendo.

Talavera, con su nombre mitológico y su barro que resiste, nos da lecciones en cada esquina. Y quienes trabajamos con personas, lo sabemos: que hay salud en el ritmo, belleza en lo simple, y esperanza en cada gesto que se hace con sentido.

Por eso, este café no es solo bebida. Es lugar. Es puente. Es presente. Y también es futuro

Low cost en terapia ocupacional: ¿Un apoyo accesible o una amenaza oculta?

En el ámbito de la terapia ocupacional y la ortopedia, el acceso a dispositivos terapéuticos y ortopédicos juega un papel vital en la mejora de la calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, en los últimos años, ha emergido una práctica que está generando controversia: el uso de dispositivos low cost adquiridos en plataformas como AliExpress o Shein, muchos de los cuales no cumplen con la normativa europea ni cuentan con certificación MDR (Medical Device Regulation). Si bien el argumento económico detrás de esta tendencia puede parecer legítimo, desde el interior del mundo de la ortopedia sabemos que cumplir con los estándares normativos no es un capricho comercial, sino un pilar fundamental de la ética profesional.

El marco normativo en la ortopedia: más que un formalismo

En ortopedia, las normativas no son una mera burocracia; son un sistema cuidadosamente diseñado para garantizar que los dispositivos sean seguros, eficaces y apropiados para cada usuario. La MDR, por ejemplo, establece requisitos estrictos de calidad, evaluación clínica y trazabilidad que deben cumplirse antes de que un producto pueda ser comercializado. Ignorar estas normativas al recurrir a productos de bajo coste sin certificación pone en riesgo tanto al paciente como al profesional.

Como terapeutas ocupacionales que trabajamos en este ámbito, enfrentamos un equilibrio desafiante: por un lado, buscamos que los tratamientos sean accesibles para nuestros pacientes; por otro, sabemos que cualquier decisión que comprometa la seguridad o la calidad puede tener consecuencias graves. A veces, se nos olvida lo crucial que es mantenernos dentro de este marco normativo, especialmente cuando estamos bajo presión para ofrecer soluciones rápidas y económicas.

¿Por qué son esenciales estas normativas?

  1. Seguridad del paciente: Los dispositivos ortopédicos y terapéuticos están diseñados para interactuar directamente con el cuerpo humano, a menudo en estados vulnerables de salud. Cualquier fallo en diseño o fabricación puede tener consecuencias negativas, desde lesiones hasta complicaciones médicas graves.
  2. Eficiencia del tratamiento: Un dispositivo no certificado puede no cumplir con las expectativas terapéuticas, lo que podría retrasar el progreso del paciente o incluso empeorar su condición.
  3. Responsabilidad profesional: Los terapeutas ocupacionales que recurren a dispositivos no regulados podrían enfrentarse a problemas legales si estos causan daño al paciente. Más importante aún, comprometen la ética profesional que sustenta la práctica de la terapia ocupacional.

El malentendido sobre los intereses comerciales

Desde fuera, cumplir con estas normativas podría parecer un intento de «vender más productos» o de favorecer a grandes empresas fabricantes. Sin embargo, los terapeutas ocupacionales que trabajamos en ortopedia sabemos que estas normas no son una estrategia de mercado, sino una defensa de la salud y el bienestar del paciente. No se trata de promocionar dispositivos caros por interés comercial, sino de garantizar que cada herramienta utilizada en tratamiento tenga un respaldo científico y clínico sólido.

Ventajas de los dispositivos de bajo coste

En un contexto donde los presupuestos personales y públicos son cada vez más ajustados, los dispositivos de bajo coste presentan ciertas ventajas innegables:

  1. Accesibilidad económica: Los dispositivos low cost permiten que familias con limitaciones económicas accedan a herramientas terapéuticas que de otro modo serían inaccesibles. Esto, en teoría, podría democratizar el acceso a la terapia ocupacional.
  2. Innovación y variedad: Las plataformas como AliExpress y Shein ofrecen una amplia gama de productos que, aunque no son dispositivos médicos oficiales, pueden inspirar adaptaciones creativas en ciertos contextos terapéuticos.
  3. Velocidad de adquisición: Con envíos rápidos y procesos simplificados, estas plataformas agilizan la adquisición de productos.

No obstante, estas ventajas palidecen frente a los riesgos asociados, especialmente cuando se trata de la salud y el bienestar de los pacientes.

Peligros inherentes al uso de dispositivos no regulados

El uso de dispositivos no regulados entraña riesgos que deben ser evaluados críticamente:

  1. Falta de seguridad: La ausencia de certificaciones como la MDR significa que estos dispositivos no han sido sometidos a pruebas rigurosas de calidad y seguridad. Pueden causar daños físicos, empeorar condiciones preexistentes o ser completamente ineficaces.
  2. Responsabilidad profesional: Los terapeutas ocupacionales tienen el deber ético de garantizar que las herramientas que emplean cumplen con los estándares de calidad. Utilizar dispositivos de plataformas de bajo coste pone en peligro la credibilidad de la profesión y podría tener consecuencias legales.
  3. Impacto en la confianza del paciente: Cuando un paciente se enfrenta a problemas derivados del uso de dispositivos defectuosos, se genera desconfianza hacia el terapeuta y, por extensión, hacia toda la profesión.

Una crítica a los argumentos de accesibilidad económica

Es comprensible que muchos profesionales argumenten que no todos los pacientes pueden permitirse dispositivos de alta gama. Sin embargo, este razonamiento oculta un dilema ético central: ¿debemos comprometer la seguridad en nombre de la accesibilidad? Comparémoslo con el uso de medicamentos. ¿Se justificaría la compra de medicamentos de dudosa procedencia, sólo porque son más baratos? La respuesta probablemente sea un rotundo no. De la misma forma, la terapia ocupacional requiere herramientas cuya seguridad y eficacia estén garantizadas.

¿Por qué recurrir a plataformas como AliExpress y Shein?

El auge de estas plataformas en el ámbito de la terapia ocupacional refleja, en parte, una falta de recursos en muchos sistemas de salud. Sin embargo, esto no exime a los profesionales de su responsabilidad de buscar soluciones éticas y seguras. Antes de recurrir a herramientas de bajo coste, sería más apropiado explorar opciones alternativas:

  1. Subvenciones y programas públicos: Muchas entidades gubernamentales y organizaciones sin ánimo de lucro ofrecen ayudas para adquirir dispositivos médicos regulados.
  2. Rediseño de terapias: En lugar de depender de dispositivos, los terapeutas pueden adaptar ejercicios y técnicas que no requieran herramientas costosas.
  3. Colaboraciones con empresas: Negociar con fabricantes para obtener dispositivos a menor coste sin comprometer la calidad.

El impacto a largo plazo

El uso de dispositivos no regulados no sólo afecta al paciente en el corto plazo, sino que también tiene implicaciones a largo plazo para la profesión. Si los terapeutas ocupacionales continúan recurriendo a estas herramientas, se corre el riesgo de erosionar los estándares de la práctica. Además, la percepción pública de la profesión podría verse dañada, afectando tanto la confianza como el respeto hacia los terapeutas.

Reflexiones finales

La accesibilidad económica es un objetivo legítimo y necesario en terapia ocupacional, pero no debe alcanzarse a costa de la seguridad ni de la ética profesional. Los dispositivos de bajo coste, aunque atractivos por su precio, representan un peligro significativo cuando se utilizan sin regulaciones adecuadas. Como profesionales, los terapeutas ocupacionales tienen la responsabilidad de cuestionar estas prácticas y buscar soluciones que garanticen la calidad del cuidado. La salud y el bienestar de los pacientes deben ser siempre la prioridad, incluso cuando ello suponga un desafío financiero.

Cuando la ocupación salvó vidas: Europa, la guerra y el nacimiento de una profesión

Introducción

La Terapia Ocupacional, tal como la entendemos hoy, es el resultado de un largo proceso histórico marcado por guerras, transformaciones sociales, avances médicos y nuevas formas de entender la salud y la funcionalidad humana. Europa fue un escenario fundamental para este desarrollo, especialmente durante los periodos de entre guerras y posguerra. Más tarde, en España, la disciplina fue abriéndose paso de forma gradual hasta consolidarse como una profesión universitaria y reconocida.

Esta entrada recoge, en profundidad, cómo la Terapia Ocupacional evolucionó en Europa entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, cómo se transformó después de la Segunda Guerra Mundial, y cómo llegó y se desarrolló en España desde los años 60 hasta la actualidad

La Terapia Ocupacional entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial

El impacto de la Primera Guerra Mundial

Tras el fin de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Europa enfrentó un desafío colosal: atender a millones de soldados heridos y a una población civil profundamente afectada. Las lesiones físicas eran numerosas, pero también lo eran las secuelas emocionales. Fue en este contexto donde la ocupación comenzó a utilizarse de forma más sistemática como herramienta de rehabilitación.

Los hospitales militares europeos empezaron a incorporar actividades manuales y artesanales con fines terapéuticos. Carpintería, costura, alfarería o encuadernación dejaron de ser simples pasatiempos y pasaron a formar parte de planes de tratamiento. Estas actividades ayudaban no solo a recuperar funciones motoras, sino también a reconstruir la autoestima, el sentido del propósito y la conexión social de los pacientes.

Iniciativas institucionales en Europa

En el Reino Unido, por ejemplo, se crearon puestos específicos como “instructores de manualidades” y se impulsaron programas en colaboración con organizaciones benéficas. Alemania, Francia y los Países Bajos también desarrollaron iniciativas similares, aunque sin una estructura profesional clara. El término “terapia ocupacional” todavía no era común, pero las bases ya estaban puestas.

La Segunda Guerra Mundial: un punto de inflexión para la rehabilitación

Una nueva dimensión de la atención sanitaria

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), los avances tecnológicos en cirugía y medicina de emergencia permitieron salvar muchas más vidas que en la guerra anterior. Sin embargo, también aumentó el número de personas con discapacidades permanentes: amputaciones, lesiones medulares, ceguera, daño cerebral, entre otras.

La necesidad de ofrecer una recuperación integral, que incluyera la reintegración laboral y social, generó un entorno propicio para la consolidación de la Terapia Ocupacional como disciplina. En muchos hospitales militares y centros de rehabilitación, terapeutas ocupacionales comenzaron a formar parte de los equipos sanitarios de forma habitual.

Consolidación académica y profesional

Tras la guerra, se establecieron las primeras escuelas de Terapia Ocupacional en países como el Reino Unido, Suecia y Dinamarca. Estas instituciones ofrecían programas formativos especializados que combinaban conocimientos médicos, psicológicos y prácticos. Además, se fundaron asociaciones profesionales que impulsaron la investigación, el reconocimiento legal y la creación de estándares éticos.

Los terapeutas ocupacionales empezaron a trabajar no solo con soldados, sino también con civiles que requerían atención por enfermedades crónicas, discapacidades infantiles, secuelas de accidentes o problemas de salud mental.

La reconstrucción europea y el papel clave de la Terapia Ocupacional

La Europa de posguerra

El periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial fue uno de reconstrucción a todos los niveles. En el ámbito sanitario, esto se tradujo en la necesidad de crear sistemas públicos de salud más inclusivos y multidisciplinares. La Terapia Ocupacional encontró aquí su lugar natural.

Muchos países europeos comenzaron a incorporar terapeutas ocupacionales en hospitales generales, centros psiquiátricos, escuelas especiales y servicios sociales. La disciplina evolucionó rápidamente y se expandió a nuevas áreas: salud mental, geriatría, educación especial y rehabilitación comunitaria.

Expansión profesional

Durante los años 50 y 60, la Terapia Ocupacional se institucionalizó en países como:

  • Reino Unido: Con la creación del Council for the Training and Registration of Occupational Therapists.
  • Suecia y Noruega: Con programas pioneros en TO psiquiátrica.
  • Francia y Alemania: Con el desarrollo de escuelas y centros de formación profesional.

Se consolidó así un modelo europeo de Terapia Ocupacional centrado en el ser humano, con una fuerte base ética, educativa y comunitaria.

Terapia Ocupacional en España: de los inicios formales a la consolidación

Años 60: los primeros pasos

En España, la Terapia Ocupacional comenzó su camino más tarde que en otros países europeos. Fue en 1964 cuando se fundó en Madrid la primera Escuela de Terapia Ocupacional, bajo la tutela de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles). Este fue un paso fundamental para introducir la disciplina en el ámbito sanitario español.

En esta etapa se fundó la Asociación Profesional Española de Terapeutas Ocupacionales (APETO), que jugó un papel fundamental en la promoción, defensa y desarrollo de la profesión. La TO se fue incorporando progresivamente en hospitales públicos, centros de salud mental y dispositivos de atención social

Durante esta etapa, la Terapia Ocupacional estuvo principalmente ligada a la rehabilitación física y a la atención de personas con discapacidad visual o motora. También tuvo un papel relevante en algunos hospitales psiquiátricos, aunque de manera más limitada y con un enfoque aún asistencial.

Años 70 y 80: profesionalización y expansión

Con la llegada de la democracia y la reforma del sistema sanitario español, la Terapia Ocupacional empezó a ganar visibilidad. Se crearon nuevas escuelas universitarias en ciudades como Barcelona, Valencia y Sevilla, y se empezaron a formar terapeutas en todo el país.

Años 90: reconocimiento académico y diversificación

La década de los 90 trajo consigo una reforma educativa que permitió que la Terapia Ocupacional pasara a ser una diplomatura universitaria oficial. Esto supuso una mejora en la calidad de la formación, un aumento de la oferta académica y una mayor profesionalización del colectivo.

Además, la disciplina se expandió hacia nuevos ámbitos de intervención:

  • Geriatría: en residencias y centros de día.
  • Pediatría y atención temprana: trabajando con niños con trastornos del desarrollo.
  • Salud mental comunitaria: apoyando la desinstitucionalización y la inclusión social.
  • Discapacidad intelectual: fomentando la autonomía y la participación.

Siglo XXI: grado universitario y proyección internacional

Con la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), la Terapia Ocupacional se convirtió en un Grado universitario de 4 años con reconocimiento internacional. Actualmente, se puede estudiar en más de 10 universidades públicas y privadas de España.

La profesión también ha ganado terreno en investigación, innovación tecnológica, intervención comunitaria y desarrollo de productos de apoyo. Hoy en día, el terapeuta ocupacional español trabaja en hospitales, colegios, centros penitenciarios, asociaciones, atención domiciliaria, empresas tecnológicas y proyectos de cooperación internacional.

Conclusión

La historia de la Terapia Ocupacional en Europa y España es una historia de reconstrucción, adaptación y compromiso con las personas. Nació en el contexto de las guerras, pero floreció en tiempos de paz. Pasó de ser una ayuda puntual para heridos de guerra a convertirse en una profesión sanitaria fundamental para miles de personas con diferentes necesidades.

En Europa, la disciplina se profesionalizó tras la Segunda Guerra Mundial y encontró su lugar en sistemas públicos de salud cada vez más integrados. En España, aunque más tarde, siguió un camino sólido y hoy forma parte esencial del abordaje biopsicosocial en salud, educación y servicios sociales.

La Terapia Ocupacional no es solo una técnica: es una forma de ver al ser humano en su totalidad, de trabajar con lo que le da sentido, y de acompañarlo en su camino hacia una vida más autónoma, digna y significativa.

De las trincheras a la independencia: Terapia Ocupacional, Prótesis y rehabilitación tras la guerra

El impacto de las Guerras Mundiales en la terapia ocupacional fue profundo y transformador, dejando un legado duradero en la manera en que se entiende y aplica la rehabilitación física y vocacional hoy en día. La magnitud de estos conflictos exigió respuestas sin precedentes para atender a miles de soldados que regresaban con lesiones graves, muchas veces permanentes, impulsando un desarrollo acelerado en las prácticas terapéuticas, así como en la creación de tecnologías y ayudas técnicas.

Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), se produjo una cantidad alarmante de heridos, con amputaciones, fracturas, lesiones craneales y condiciones psiquiátricas nunca antes vistas en tal magnitud. Este panorama impulsó la necesidad urgente de terapias efectivas para restaurar la capacidad funcional de los soldados y facilitar su reincorporación a la vida civil y laboral. Fue entonces cuando la Terapia Ocupacional emergió como una disciplina clave, ofreciendo un enfoque holístico y funcional centrado en el uso terapéutico de actividades significativas para promover la recuperación física y emocional.

La demanda creciente de atención especializada generó la creación de programas de formación acelerados para terapeutas ocupacionales, especialmente en Estados Unidos, Canadá y Reino Unido. Profesionales como Eleanor Clarke Slagle, William Rush Dunton y Thomas Bissell Kidner jugaron roles fundamentales en la capacitación y desarrollo de técnicas específicas para la rehabilitación vocacional y física. Slagle, por ejemplo, implementó programas estructurados de formación en hábitos y rutinas para soldados con traumas psiquiátricos, reconociendo que una ocupación regular podía restaurar la estabilidad emocional y social.

Thomas Kidner se destacó particularmente en el ámbito de la rehabilitación vocacional durante la Primera Guerra Mundial. En Canadá, Kidner dirigió programas que enfatizaban la necesidad de mantener las habilidades laborales y evitar que los soldados lesionados cayeran en la inactividad. Sus iniciativas en adaptación de puestos de trabajo y orientación vocacional fueron pioneras en lo que hoy conocemos como ergonomía y diseño universal.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) intensificó aún más estas tendencias, debido a una cifra aún más alta de soldados con discapacidad física y psicológica. La innovación médica y tecnológica adquirió un ritmo acelerado, impulsada por las necesidades críticas generadas por la guerra. Durante este período, se observó una evolución importante en la fabricación de prótesis y órtesis, herramientas fundamentales que permitían la recuperación de la funcionalidad perdida. El avance en el uso de materiales más ligeros y resistentes facilitó prótesis más cómodas y efectivas, permitiendo a los soldados heridos recuperar una mayor autonomía en sus actividades diarias.

Las guerras también impulsaron innovaciones en ayudas técnicas y dispositivos asistenciales, orientados a mejorar la independencia funcional de las personas. Ejemplos incluyen utensilios adaptados para la alimentación y vestimenta, equipos para movilidad personal y modificaciones arquitectónicas para facilitar el acceso en hogares y espacios públicos. Estos desarrollos sentaron bases importantes para la accesibilidad universal, reconociendo por primera vez la necesidad de adaptar el entorno a las capacidades diversas de las personas.

Los avances médicos durante la Segunda Guerra Mundial, particularmente en el manejo de infecciones y tratamientos quirúrgicos más efectivos, aumentaron significativamente la supervivencia de los soldados heridos, generando así un mayor número de personas que requerían atención rehabilitadora a largo plazo. Este fenómeno estimuló el crecimiento y especialización de la medicina física y rehabilitadora, disciplinas que trabajaron en estrecha colaboración con la Terapia Ocupacional.

La creación de centros especializados en rehabilitación durante y después de la Segunda Guerra Mundial fue otro avance crucial. Instituciones como el Walter Reed Army Medical Center en Estados Unidos y el Stoke Mandeville Hospital en Reino Unido se convirtieron en referentes internacionales en la atención integral del soldado lesionado. Estos centros ofrecían tratamientos multidisciplinarios que combinaban fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia y psicología, sentando las bases para el modelo interdisciplinar que prevalece hoy en día.

Además, el desarrollo de la rehabilitación vocacional adquirió una relevancia significativa durante el período de posguerra, con legislaciones específicas como el Vocational Rehabilitation Act en Estados Unidos, que promovía el retorno laboral de los veteranos discapacitados mediante capacitación, educación y adaptación de empleos. Este enfoque no solo beneficiaba a los soldados individualmente, sino que respondía también a una necesidad social y económica de reincorporar a miles de veteranos a la vida productiva.

El impacto psicológico de la guerra, especialmente visible en los casos de «neurosis de guerra» o trastorno por estrés postraumático, también influyó en el desarrollo de la Terapia Ocupacional en el ámbito psiquiátrico. La ocupación terapéutica se reveló como una herramienta eficaz para ayudar a los soldados a gestionar el trauma emocional, facilitando una recuperación integral y una transición más suave hacia la vida civil. Actividades artísticas, artesanales y laborales se emplearon extensivamente para reducir los síntomas de ansiedad, depresión y aislamiento social asociados al trauma bélico.

La influencia de estos conflictos mundiales continúa presente en la práctica contemporánea de la Terapia Ocupacional, manifestándose en la amplia gama de intervenciones disponibles hoy. El énfasis en el uso terapéutico de actividades significativas, la importancia de la rehabilitación vocacional y la creación de prótesis y ayudas técnicas son solo algunos ejemplos del legado duradero de las guerras en esta profesión esencial de la salud.

En definitiva, el impacto de las Guerras Mundiales no solo transformó la práctica clínica y tecnológica, sino que también consolidó a la Terapia Ocupacional como una disciplina imprescindible para la rehabilitación integral y la independencia funcional, beneficiando a millones de personas en todo el mundo.

De historias y ocupaciones: el legado del puente romano en Talavera.

El alma de Talavera y su puente: un nexo que trasciende generaciones

El día 23 de marzo quedará marcado en la memoria de los talaveranos como el día en que el puente de Santa Catalina, o el puente romano, dejó de existir como lo conocíamos. Su colapso no es solo el desplome de una infraestructura; es el eco de un adiós colectivo a un símbolo que nos unía a través del tiempo. Desde sus sólidas piedras, guardó las historias y ocupaciones de quienes nacimos y crecimos en esta ciudad bañada por el Tajo.

El puente era más que una vía de paso; era un testigo silencioso del palpitar diario de Talavera. Fue cruzado por generaciones de talaveranos en sus rutinas diarias, sueños y momentos decisivos. Las familias paseaban al atardecer con el puente como fondo, las procesiones lo cruzaban con devoción, y los mercados resonaban en sus cercanías. Este lugar, impregnado de historia, era un lugar de encuentro entre nuestra identidad como pueblo y nuestra conexión con el entorno.

Además de su papel para los ciudadanos, el puente romano adquirió una dimensión especial para los terapeutas ocupacionales de toda España que estudiaron en Talavera. Ser sede de una de las primeras escuelas de esta profesión no fue casualidad: la ciudad ofrecía un entorno propicio, cargado de contexto cultural e historia, que resonaba con los valores que buscamos como profesionales. Cruzar el puente era casi un rito de paso, un gesto cotidiano que simbolizaba el vínculo entre nuestras raíces humanas y los principios que estudiábamos: la importancia del entorno en el desempeño humano.

Sin embargo, este evento trasciende el ámbito profesional. Para quienes han caminado, vivido y estudiado por Talavera, el sentimiento talaverano es algo que se lleva muy dentro, incluso lejos de la ciudad. La pérdida del puente de Santa Catalina nos duele porque era un trozo del alma de Talavera, un recordatorio de todo lo que somos y lo que compartimos, tanto quienes hemos emigrado como quienes permanecen.

Hoy, el río Tajo corre con una fuerza distinta, llevándose consigo un fragmento de nuestra historia, pero dejándonos también la tarea de recordar y reconstruir. Porque aunque el puente haya caído, el espíritu de Talavera persiste en cada uno de sus hijos, quienes, como tú y como yo, mantenemos viva la esencia de nuestro hogar dondequiera que estemos.

Talavera no es solo un lugar, es un sentimiento, y su historia sigue escribiéndose en cada uno de nosotros.

El entorno como catalizador del desempeño ocupacional

Los entornos y los contextos ocupacionales moldean las vivencias y acciones de las personas. El puente romano no solo era una infraestructura útil, era un espacio que albergaba recuerdos y conexiones. Para quienes cruzaban de la Ronda del Cañillo a los Sifones, cada paso traía consigo un diálogo con el pasado, con los ritmos diarios de la ciudad y con las interacciones humanas que definen nuestro sentido de pertenencia. Es en estos espacios significativos donde se desarrollan las ocupaciones humanas: desde el paseo relajado hasta el cruce apresurado camino al trabajo o estudio.

Un entorno como el puente romano fomentaba el compromiso ocupacional. Su presencia no era solo una parte del paisaje, sino un elemento activo en las trayectorias ocupacionales de los talaveranos. Representaba accesibilidad, conexión y oportunidad, pilares fundamentales del desempeño ocupacional.

Historia y contexto como pilares de identidad

Para quienes estudiaron, vivieron y crecieron en Talavera, el puente romano es más que piedra y estructura. Es un símbolo de la continuidad, del arraigo cultural y del diálogo entre generaciones. Cada persona que cruzó el puente no solo lo hacía físicamente; también, en cada paso, hilaba su propia historia con las de otros que compartieron el mismo acto.

Desde la perspectiva de la terapia ocupacional, los espacios como el puente romano de Santa Catalina permiten desarrollar ocupaciones que construyen identidad y sentido. Cruzarlo de un lado al otro integraba la rutina con la historia, reforzando una conexión entre el lugar y el individuo. Esa conexión, ahora interrumpida, provoca una ruptura simbólica y emocional para quienes lo tenían como un ícono de su vida cotidiana.

La pérdida y el impacto en la comunidad.

La desaparición de este entorno representa una pérdida tanto ocupacional como emocional. Implica una interrupción en los patrones ocupacionales de quienes lo usaban, pero también afecta los recuerdos y la narrativa colectiva de Talavera. Este evento refuerza la importancia de los entornos en la salud y bienestar humanos, destacando la necesidad de preservar y cuidar los espacios que sirven de vínculo entre las personas y su historia.

En definitiva, para quienes sienten el peso de esta pérdida, el puente romano era más que un simple lugar: era una pieza central de sus ocupaciones, sus historias y su identidad. La caída de este símbolo recuerda la importancia de los entornos que definen quiénes somos y cómo vivimos, llevándonos a reflexionar sobre la relación íntima que tenemos con los contextos que nos rodean.

Esquematizando una intervención desde Terapia Ocupacional

Hace tiempo en unas jornadas regionales de terapia ocupacional organizadas por el SESCAM me ofrecí a hablar sobre mi particular visión de la terapia ocupacional, y tiempo después, varias personas me han comentado que hubo un cuadro de mi presentación que les sirvió para estructurar aún más su manera de defender e informar nuestra profesión hacia el resto de profesionales.

Este cuadro esta extraído de mis resúmenes de la asignatura “Terapia Ocupacional en salud mental” impartida por Pedro Moruno. Y que a su vez se extrae del libro homónimo escrito por él y por Miguel Ángel Talavera Valverde (director de la Revista Gallega de Terapia Ocupacional)

Este cuadro estructura nuestro trabajo en los siguientes términos:

  • Abordaje.
  • Tipos de intervención.
  • Técnicas.
  • Modalidades y medios.
  • Métodos terapéuticos.

Una estructura de más a menos, centrada en la persona y en las ocupaciones. Si os sirve, bien, sino podéis aportar vuestras “guías” o “trucos” a la hora de estructurar e informar nuestro trabajo directo con personas.

Felicidad y Resiliencia en Terapia Ocupacional

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La felicidad, la resiliencia, actividades significativas, ocupaciones, etc. Son conceptos que a los terapeutas ocupacionales no nos han de ser ajenos y tenemos que trabajar con ellos a diario.

Aunque puedan ser conceptos que al ser “trabajados” parece que nos metemos en camisas de once varas, son una cuestión nuclear en la población para la que servimos. A vista de compañeros de otras profesiones pueden vernos como “esos que hablan mucho y hacen poco”, quizás hagamos más que muchos, pero al trabajar con conceptos y con ideas tan poco desarrolladas en nuestro país (España), a veces no llega el resultado deseado inmediato. ¡Y qué decir de los jefes!, menos hablar y más trabajar. Pero nuestro trabajo son las personas y su autonomía e independencia, pero no una autonomía robótica o una independencia alienada, sino una autonomía y una independencia (con el menor apoyo de terceros, como me gusta decir a mi) plena y feliz.

Como ya he comentado, trabajo en salud mental, en viviendas supervisadas, y uno de los casos que más me ha chocado en los últimos años es el de un chaval joven que ha tenido una vida, digámoslo suave… dura, una putada de vida de esas que no todos estaríamos “tan bien” como él está, después de pasar lo que él ha pasado.

Es una persona muy demandante y muy manipuladora, y ha pasado por las manos de muchos terapeutas ocupacionales y uno de mis quebraderos de cabeza es el eterno “si yo esto se hacerlo”, “si he hecho esto”, “si ya lo sé” pero se pasa la vida, eternamente, viviendo en su pasado y en su futuro. Vive el día a día pensando en lo que hará el día siguiente y al día siguiente igual. Cuando intervienes con el siempre achaca toda su “pena” (que no tristeza) al pasado, a todo lo mal que hizo X o Y, o todas las piedras que el camino le ha puesto en su vida.

Hace poco, me regalaron un libro “50 palos y sigo soñando” de Pau Donés, cantante de Jarabe de Palo. Un libro de una persona lo más feliz posible en el momento que le ha tocado vivir y una persona resiliente. Le he hablado de él, la narrativa al poder. Todo lo negro que la personas con la trabajo me ponía sobre la mesa, tenía un pero más grande con una gran claro del libro de Pau Dones, una eterna guerra de entre la pena y la felicidad.

Le hice una pregunta, ¿Por qué no dejas de vivir en el pasado o el futuro y disfrutas del presente? En seguida me dijo todo eso que tiene aprendido, me paso X que es muy duro, me paso Y que es muy duro, se hace esto que es lo que me pedís y no me dejáis hacer aquello que es lo que yo quiero (aunque con los riesgos que acompaña).

Y yo me pregunte… ¿Qué puedo hacer para que sea una persona resiliente y feliz? (sabiendo que su concepto de felicidad es toxico y peligroso)

Como terapeuta ocupacional me planteo varias cuestiones:

  • Intentar darle el mayor grado de autonomía con menor apoyo de terceros. Sigo creyendo que eso de la independencia… como constructo es inviable, ni siquiera para una persona de esas mal llamadas “normales”.
  • Cuando planteamos intervenciones de corto promotor, preventivo, restablecimiento, etc… ¿tenemos en cuenta la alineación de las personas?
  • Dentro de un marco asociativo / fundación / centro de día, etc… ¿Debemos tener un montón de actividades porque son “buenas para X o buenas para Y”?, ¿Se imponen?, ¿Se eligen?
  • Dentro del famoso proyecto de vida, ¿tenemos en cuenta la felicidad?
  • ¿Potenciamos aspectos resilientes de las personas?, ¿O tapamos los hitos sufridos en épocas “agudas”?
  • Dentro de la atención en modelos centrados en la persona, modelos recuperadores, rehabilitadores, etc… ¿Basamos la intervención en “yo soy el experto y esto es lo que hay o esto otro” (y de ahí tú eliges) o realmente centramos nuestra mirada en esas “ocupaciones significativas” que tiene/quiere la persona?

Bueno…. Otra paja mental más que me surge del día a día. Lo quiero compartir y criticar con vosotros. Como os digo, me cuestiono mi práctica y la de mis coetáneos para asi poder mejorarla, aunque a veces caiga en errores que nadie ve o valora (como errores) siempre creo que esto tiene un sentido final. En definitiva, la felicidad máxima posible en el momento X determinado de las personas con las que trabajamos.

Terapia Ocupacional basada en la justicia ocupacional y la ciencia de la ocupación (Mariel Pellegrini, Toledo 2016)

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El pasado 4 de Marzo, y a lo largo de fin de semana del 5 y 6, tuve el placer de conocer a Mariel Pellegrini, terapeuta ocupacional argentina de renombre y cualificación en este lado del charco (España). La oportunidad fue brindada por el Colegio de Terapeutas Ocupacionales de Castilla la Mancha (COFTO-CLM). Esta idílica mezcla para terapeutas ocupacionales activos tuvo lugar en el Castillo de San Servando en Toledo capital.

El curso que impartió llevaba como nombre “Terapia Ocupacional basada en la justicia ocupacional y la ciencia de la ocupación”. Si cierto es que el término de justicia ocupacional me sonaba tras la realización de trabajo fin de grado en 2013 con el amparo del “Enabling Occupation II: Advancing an Occupational Therapy Vision for Health,Well-being, & Justice through Occupation” de la Asociación Canadiense de Terapeutas Ocupacionales, cierto también es que el término “Ciencia de la Ocupación” es una corriente que me pillaba algo despistado ya que como a muchos nos pasará, el auge de esta corriente viene empujada desde sectores latinos y americanos de la profesión y, poco a poco, va calando en nuestras raíces.

De cara a dar algunas pinceladas de lo enseñado por Mariel Pellegrini, la ciencia de la ocupación tiene como misiónla búsqueda de elementos teóricos y filosóficos que validen y sustenten las acciones de Terapia Ocupacional” se encarga de estudiar al ser humano como un ser ocupacional, analizando la forma, función y significado de las ocupaciones, lo cual facilita comprender al hombre y su relación con las actividades en relación al cómo/que las selecciona, elige y desempeña.

En resumen:

“La ciencia de la ocupación realiza un estudio metódico del comportamiento humano, cuya meta es desarrollar una base sistemática que describa y sustente la participación en ocupaciones, por medio del análisis de la forma, función y significado de la ocupación. Enfatiza la función crítica que juegan las ocupaciones, al influir en la salud y bienestar” (Pellegrini, 2007)

De cara a validar dicha estructura de ciencia, se establecen unos postulados básicos que os enumero a continuación:

  • Comprometerse en la realización de ocupaciones significativas es esencial para la salud de la persona.
  • La relación entre la ocupación y la narrativa de la persona da forma a la identidad ocupacional.
  • El análisis de la relación entre la narrativa y la ocupación con significado facilita poder comprender el mundo y a nosotros mismos.
  • Los seres humanos construyen su identidad ocupacional según ellos van comprometiéndose en ocupaciones significativas y satisfactorias
  • Los individuos tienen derecho a la existencia significativa.
  • Los seres humanos están más cercanos a su verdadero ser cuando se comprometen en ocupaciones significativas y satisfactorias.

Por último, en esta parte de ciencia de la ocupación nos expuso de manera magistral el nuevo enfoque de la ocupación de vuelta al paradigma principal y contemporáneo de los terapeutas ocupacionales.

Los valores que subyacen a esta ocupación son:

  • Según Yerxa, lo que se percibe como intrínsecamente bueno o deseable.
  • Se reflejan durante el desempeño, como una persona se organiza el día a día, que tiempo dedica a la familia, descanso, etc. Reflejan parte de esos valores.
  • La ciencia de la ocupación, considera algunos valores que se ven reflejados y diferencian la intervención del terapeuta ocupacional, estos consideran el potencial, la facilitación y el fortalecimiento de los aspectos fundamentales de individuo. Esto se refleja cuando vemos a la persona unificada y destacamos su potencial.
  • Debemos describir comportamientos para crear identidad ocupacional.

Por todo lo anterior, el terapeuta ocupacional debe:

  1. Tener valores firmes y claros en su intervención.
  2. Reconocer la fortaleza de su profesión en la utilización de las ocupaciones.
  3. Desarrollar el conocimiento sobre las ocupaciones desde una visión integral y holista.
  4. Para fortalecer su identidad profesional y así poder discriminarse de otras disciplinas.
  5. Los valores y creencias son conceptos intrínsecos que subyacen en la profesión y en la interacción profesional.

El significado personal y social.

  • El eje central del razonamiento clínico es que las ocupaciones significativas poseen un poder potencial de trasformación y tienen lugar en diferentes ambientes o contextos, los cuales tienen dimensiones sociales, materiales, espirituales,….
  • Las historias ocupacionales de las personas deben facilitar al profesional el poder considerarlos como protagonistas de la trama social.
  • El terapeuta ocupacional en su intervención debe de proveer oportunidades para que los individuos trabajen, planifiquen, creen, aprendan a utilizar materiales y herramientas y que obtengan placer en el logro.
  • Las personas nacen con una naturaleza ocupacional, que impulsa la necesidad de ocuparse y construir así su identidad ocupacional.
  • La naturaleza ocupacional del ser humano está en el corazón mismo de las creencias filosóficas de la Terapia ocupacional.
  • Es una necesidad fundamental dirigida hacia la acción.
  • El ser humano satisface su necesidad a través del hacer.
  • Si esta necesidad no se satisface, la salud física y mental se puede ver afectada.

Desempeño ocupacional y significado.

  • Amplia el significado de la ocupación y este tiene solo lugar dentro del contexto de la vida diaria de cada persona.
  • La ciencia de la ocupación ubica al individuo como autor de su propia historia.
  • Las personas hacen elecciones de ocupaciones, las cuales comprometen sus días y al hacer esto, se desarrolla su identidad ocupacional y se constituyen en seres ocupacionales.

Para cerrar esta parte de la ciencia ocupacional, terminamos con varias ideas volcadas a través de la visión de terapia ocupacional (desde este paradigma) que es el punto “más crítico” que puede salir del argumento de Mariel Pellegrini ya que, aunque estoy de acuerdo con ella en el 99% de todo lo que la escuche, esta parte es muy enrevesada para la eterna pelea del “bien contra el mal” de los terapeutas ocupacionales sobre si trabajamos con ocupación (global) o con la función (especifico). Por lo tanto, la visión de terapia ocupacional:

  • Centrada en la ocupación.
  • Centrada en el cliente (persona, grupo, población)…
  • Basada en la evidencia.

Hasta aquí, nos quedan clarificado los postulados necesarios de la interacción positiva entre la terapia ocupacional y la ciencia de la ocupación, como eje vertebrador de las intervenciones de los Terapeutas Ocupacionales.

El curso, dentro de los materiales propios, incluía una parte desarrollada sobre el Marco de Trabajo de la AOTA, 2014 que intentare explicar en otro artículo.

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Ahora nos centraremos en el segundo concepto del título del curso, “Justicia Ocupacional”:

Este concepto del cual nos estamos inundando los terapeutas ocupacionales españoles nació a mediados de los 90 en la búsqueda de fundamentos ocupacionales de la existencia humana. Dentro de sus principios están la atribución de poder y justicia a las personas y de centrar la practica en el cliente. Relaciona la justicia con la salud relacionada de manera inseparable con la actividad con propósito. Busca en resumen la facilitación del poder (no como ejecutor sino como libertad) a través de la ocupación.

Para poder hablar de Justicia Ocupacional hay que hacer un receso en relación a la contra, las injusticias ocupacionales, las cuales comienzan cuando las sociedades toleran la privación, marginación social, desequilibrio ocupacional, etc. Y son experimentadas a través de actividades cotidianas, situaciones de estrés no resueltas en individuos, grupos, sociedades…

Wilcock enumera los puntos esenciales para establecer un diagnóstico de riesgo ocupacional.

  • Desequilibrio ocupacional: falta de balance entre ocupaciones.
  • Depravación ocupacional: limitaciones o circunstancias que no permiten que la persona adquiera, utilice o disfrute de la actividad. (p.e.: aislamiento, discapacidad, falta de trasporte, pobreza, etc.)
  • Alienación ocupacional: falta de satisfacción de una actividad (por estresante, aburrida, no significativa, etc.)

Relacionado con todo esto, encontramos la definición de Edwars sobre el concepto de, la cual calidad de vida enuncia como “tener igualdad de oportunidades en el acceso a recursos y la capacidad para funcionar autónomamente”. Así mismo, el  hacer provee a la persona de logro, imagen realista, organización temporal y autorrealización.

Haciendo un resumen de lo comentado en este punto se puede decir que la justicia ocupacional interviene sobre:

  • Igualdad de oportunidades y recursos para permitir a los individuos involucrarse en ocupaciones significativas.
  • Ocupación significativa que permite la expresión de capacidades y espiritualidad personal y conectarse con las comunidades para transformarlas y transformarnos.
  • De manera complementaria con la justicia social.

Los principios de la justicia ocupacional se enumeran de la siguiente manera:

  • Aceptación de los derechos, responsabilidades y libertades de facilitación.
  • Concepto de inclusión vs. Concepto de integración.
  • Destaca la elección como la aceptación de oportunidades y recursos que facilita expandir la elección de ocupaciones.
  • En base a la Convención Internacional sobre las Personas con Discapacidad.

La palabra justicia está relacionada con política y sociedad, pese a las dificultades de enfocar la necesidad desde la terapia ocupacional, tenemos que relacionar nuestro trabajo sobre contextos y entornos, en los que la política, lo comunitario y social están inmersos, para poder diagnosticar la existencia o no de la justicia ocupacional en relación a las provisión o facilitación de oportunidades y los recursos necesarios para la participación ocupacional suficiente para satisfacer las necesidades personales y la plena ciudadanía (Townsend y Christiansen, 2004)

Por lo tanto necesitamos una sociedad inclusiva y un trabajo desde terapia ocupacional con justicia para:

  • Experimentar el significado y el enriquecimiento en el desempeño de nuestras ocupaciones.
  • Participar en una serie de ocupaciones que colaboren en obtener salud e inclusión social.
  • Elegir y compartir la toma de decisiones de la vida cotidiana.
  • Recibir iguales privilegios para participar en diferentes ocupaciones.

Para terminar el desarrollo de lo comentado por Mariel Pellegrini finalizo con su enumeración de ítems para identificar el trabajo de terapia ocupacional desde el marco de justicia ocupacional:

  • Identificar ocupaciones significativas.
  • Participar en ocupaciones con propósito.
  • Acceder a los recursos comunitarios.
  • Facilitar la inclusión social (y diferenciarla de la integración)
  • Ejercer la ciudadanía plena.
  • Desarrollar la identidad ocupacional.
  • Desarrollar roles ocupaciones.
  • Incrementar la autorrealización.
  • Hacer cosas que las personas valoren y disfruten.
  • Modificar el entorno para prevenir alienación y deprivación.

A modo de conclusión y aunque ha sido solo el desarrollo de dos términos centrales del curso, quiero agradecer a Mariel Pellegrini desde este humilde espacio, la posibilidad, que nos dio a las 23 personas que participamos en el curso, de aprender con ella en este viaje llamado vida y terapia ocupacional.

A nivel personal el curso me ha servido para reafirmar mi situación como terapeuta ocupacional y reivindicar la misma desde una posición firme y segura desde mi trabajo diario y el de mis compañeras y compañeros, además de darme una motivación y una cantidad inmensa de posibles intervenciones y reflexiones en mi práctica diaria. Además, me he llevado nuevos compañeros en este viaje y he afianzado antiguos ganados previamente, ¡¡GRACIAS A TODOS!

Espero que os haya servido de algo este largo post, si habéis llegado aquí muchas gracias por leer y compartir.

Como BSO de la entrada…

Marco de trabajo de la AOTA, marcos de referencia y modelos de práctica: implicaciones para el desempeño diario del terapeuta ocupacional

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En noviembre/diciembre de 2015 se fraguaron desde el SESCAM lo que iban a ser las V Jornadas Regionales de Terapia Ocupacional en Salud Mental. Una vez más Jorge Arenas, presidente del COFTO-CLM y TO en el Hospital de Día de Talavera de la Reina, tomó la batuta para intentar organizar a los terapeutas ocupacionales que trabajamos en salud mental para darle sentido y forma a estas jornadas que tan buenos recuerdos me traen. Tras un silencio digno del colectivo de Terapeutas Ocupacionales, fiel reflejo de la profesión a nivel nacional, solo unos cuantos saltamos con argumentos para pedir formación y en el caso de darse pie a, darla.

Yo plantee dos opciones que puedo entender o dominar, por un lado plantear un caso clínico en salud mental (la fácil) y por otro lado intentar plantear reflexiones sobre las implicaciones de Marcos y Modelos en la intervención diaria de los terapeutas ocupacionales.

Finalmente, tras varios días de espera, me encomendaron junto a Cecilia Gracia, plantear la siguiente mesa redonda “Marco de trabajo de la AOTA, Marcos de Referencia y Modelos de Práctica: implicaciones para el desempeño diario del terapeuta ocupacional”

Al cuestionarme sobre la necesidad de la teoría, me fui a los libros que tanto dolor de cabeza me dieron en la universidad y encontré varias justificaciones que a mí me valían como buenas:

  • Permite la organización del conocimiento. Necesitamos una base conceptual que interprete, defina, explique y organice los conocimientos que SUSTENTAN el ejercicio profesional.
  • Aporta CONSENSO, UNIDAD E IDENTIDAD PROFESIONAL.
  • Constituye un soporte de la metodología, que permite contrastar de manera empírica las creencias, hipótesis y valores subyacentes a la profesión.
  • Justifica socialmente, a través del desarrollo y la validación de nuestra metodología, el ejercicio profesional.

De esta primera parte sencilla me surgió una duda o reflexión que aún estoy en pro de contestar:

¿POSEEMOS LOS TERAPEUTAS OCUPACIONALES CONSENSO, UNIDAD E IDENTIDAD PROFESIONAL?

¿Os acordáis del movimiento que empezó con las asociaciones y colegios de #UnionTO?, ¿Es una herramienta para calmar nuestra conciencia o realmente sirvió como unión de terapeutas para dar a conocer nuestra profesión desde la base?

¿CÓMO NOS RELACIONAMOS CON OTRAS PROFESIONES Y CÓMO NOS VINCULAMOS CON LA SOCIEDAD?

Pregunta y reflexión aún en proceso derivado de lo anterior.

Ahora bien… la teoría, además de dar esa estructura que tanto nos hace falta y sustenta cualquier profesión, también tiene sus cantos rodados, las limitaciones propiamente dichas.

  • El conocimiento de estos aspectos no nos posibilita tener maneras de actuar o maneras de hacer nuestra profesión. Son guías que ayudan a organizar la práctica, pero no la dictan.
  • Aunar la complejidad del campo de acción de la terapia ocupacional con la ingente cantidad de referencias teóricas aplicables a nuestro día a día.
  • El excesivo empeño en enfatizar la teoría puede ir en detrimento de la gestión de abordajes prácticos para nuestras intervenciones.
  • La corriente actual de actuación es soslayar la necesidad de aplicar marcos y modelos conceptuales y de práctica en pro del desarrollo de las habilidades prácticas y del ejercicio y experiencia profesional.
  • Inseguridad profesional.

Tras buscar y rebuscar en libros, me surgió la duda de en qué momento estoy y de si lo que ha de haber está dentro de mi ejercicio diario, en el de mis compañeros de trabajo y de profesión, cada uno dentro de un momento vital y profesional particular.

Rascando la mente, llegue a la conclusión de que aunque debiera, no tengo la formación suficiente en marcos teóricos, modelos de práctica o la tan famosa y en auge ciencia de la ocupación. Al no tenerla, mi praxis diaria báscula como quien da palos de ciego intentando darle un sentido a lo que las exigencias que mi entidad y mi comunidad me impone.

¿Me baso más en una condición humanista?, ¿O conductual? (trabajo en salud mental, en otros campos habrían muchos más abanicos), ¿Son compatibles ambas?, ¿Cómo aplico un modelo de práctica?, ¿Quién tiene la chuleta o instrucción de cómo hacerlo?, ¿Quién usa modelos?, ¿Puedo ir de la concepción de la TO del MOHO a la del Canadiense?, ¿La AOTA que carajos es?, ¿Cómo lo concibe mi profesión?, ¿Qué hago con esta persona que tengo dentro de la comunidad esperando a que facilite su desempeño?, ¿Le refuerzo?, ¿Le empodero?, ¿Puedo hacer todo a la vez?

Un mar de dudas que solo podía ser resuelta con unos cuantos minutos de desarrollo en google docs y la buena voluntad de mis compañeros al contestar una encuesta con unas preguntas básicas:

  • Sexo.
  • Edad.
  • Universidad donde estudió TO.
  • Campo donde trabajas.
  • Tipo de dispositivo.
  • ¿Crees que tienes formación suficiente en marcos teóricos y modelos de práctica?
  • ¿Qué reforzarías en tu formación teórica/práctica?
  • ¿En qué marco teórico o modelo teórico basas tu intervención diaria?
  • ¿En qué modelo de prácticas te basas para intervenir en tu trabajo diario?
  • ¿Realizarías algún curso de formación teórica/práctica sobre modelos propios?

Me fije más en las que subrayé, pero creo que el ejercicio necesario, de congruencia, es que vosotros veáis los resultados que os adjunto y podáis decirme que valoráis de los mismos. Son 87 respuestas de 87 TOs algunas con sentido, otras con sentido aparente y otras sin sentido alguno.

Sé que puede ser un harakiri ocupacional ya que las contestaciones no suelen ser un común en el espacio de la TO y menos aún si es virtual, aunque de más facilidades.

¿Qué pensáis de nuestra formación?, ¿Creéis que sabemos justificar nuestro trabajo?, Si tanto NO se muestra, ¿Por qué nos quedamos sentados mirando?

Aquí os dejo el enlace al cuestionario que os volqué hace un mes en las redes sociales del TOelectronico

La comunicación que hice tenía esta parte de preguntas, que recibieron en mayor o menor medida, respuestas que a un servidor no contentaron al 100% aunque sí que me permitió dibujar un momento actual bastante extraño en cuanto a nuestra base teórico/práctica.

Como herramienta para entender y comprender estas cuestiones, reflexiones y preguntas varias, os dejo el link con el monografico Terapia Ocupacional y Ocupacion: de la definicion a la praxis profesional de la Revista TOG