¿Abanicar o no abanicar?, ¿Esa es la cuestión? #SiesTerapiaOcupacional

Ofenderse es gratuito y últimamente las redes sociales dan para ofenderse y a veces, en ocasiones, también para defenderse.

Hace unos días un señor que pocos o nadie conocía, un tal Jesús Sánchez Martos, que resulta que es consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, en mitad de un rifi rafe en el Pleno de la CAM, soltó “Es una terapia ocupacional muy importante para los niños, haciéndolo como lo hacíamos cuando éramos pequeños, dobla, dobla, dobla y tienes el abanico” refiriéndose a las peticiones de grupos de la oposición sobre la climatización y el estado de las aulas en mitad de una ola de calor.

Hasta aquí podemos valorar que un consejero del PP, con la credibilidad y prepotencia del grupo Popular en los últimos tiempos, se ha pasado de frenada y ha menospreciado la profesión que, en teoría debe conocer, como máximo representante de la sanidad en Madrid, y asi mismo, ha menospreciado una situación de vulnerabilidad y de riesgo en una población como la infanto-juvenil en una situación de peligro como son las olas de calor.

Ahora como reflexión interna, con invitación a unirse a ella, propongo lo siguiente.

¿Cómo nos mostramos los terapeutas ocupacionales ante grupos multidisciplinares y por ende, ante agentes públicos y políticos? Cabe destacar que la colegiación de nuestro colectivo no es obligatoria, frente a otros afines que tienen la misma obligatoria. A parte del “pequeño” mundo del colegio/colegiados y de las asociaciones/socios ¿Dónde están los demás?, ¿Hay control sobre la practica?, ¿Hay control sobre la justificación de la misma? Los “teóricos” e “investigadores” que muestran científicamente el valor de nuestra profesión son pocos y mal valorados ya que se les machaca sistemáticamente aludiendo a su falta de práctica. Asi mismo, el ser “teórico” o “investigador” siempre da “cosica” por el elevado esfuerzo e inversión de tiempo que conlleva.

Mi problema real no es que un señor que en teoría debe de saber que es la Terapia Ocupacional no lo sepa, sino que habrá visto ese señor, más o menos formado, de los Terapeutas Ocupacionales para llegar a esa visión “simplista”.

¿Todo vale?

¿Cuántas ofertas de empleo hay “para divertir” o “entretener”? Si no hay una colegiación obligatoria y colegios en todas las comunidades, la presión para denunciar este tipo de prácticas es ínfimo. A parte, en este sentido, ¿Cuántas ofertas encubiertas hay? Intervenir sobre AVDs y acabamos haciendo funciones de auxiliares. Y para justificar estos empleos siempre  habrá alguien que diga eso de “si no lo coges tú, lo cojera otro”.

Yo no me considero un adalid de la Terapia Ocupacional, dicho sea, sé que en mi práctica diaria cometeré aciertos y errores de los cuales aprendo, pero asi mismo, he podido ver muchas ofertas mal planteadas sobre la terapia ocupacional y otras tantas muy sonadas de casos de…. “Te contrato porque me lo exigen pero tú haces lo que yo te digo”, y se hace… la famosa culpa en este caso para mi esta tanto en quien exige como en quien deja hacer, aunque en la parte del contratado, puedo entender el miedo y las necesidades económicas, no exculpa la “responsabilidad” parcial en ese sentido. Si estas en esa situación, háblalo con tus colegas, con otros terapeutas ocupacionales o con la gente de la asociación/colegio de tu comunidad.

¿Cuántas ofertas de empleo hay a jornada completa e indefinida de Terapeuta Ocupacional? Aquí os dejo contestar o pasar por el grupo de Empleo para Terapeutas Ocupacionales.

¿Somos vendedores de marketing o promotores de salud y procesos de recuperación? Muchas veces perdemos esfuerzos conjuntos en denunciar ciertas acciones, cuya presión debería ser ejercida desde nuestras prepúberes entidades colegiales y asociativas, prepúberes pero operativas para lo limitadas que están por desconocimiento, cobertura o número de afiliados. Aun con esa crítica puntual, ¿no se podrían aunar esos esfuerzos en iniciativas pro-terapia ocupacional?, ¿Tenemos un nivel de participación y acción real, más allá e un retwitteo o “compartir” en Facebook?, ¿Qué llamada a la acción necesitamos para ponernos todos a una?

¿Acciones de guerrilla o acciones de difusión? Esta es una pregunta que un buen amigo me ha generado, al criticar en un círculo cerrado de terapeutas ocupacionales esta “llamada a la acción”. Esta persona me comentaba lo bien que parece este tipo de acciones de “guerrilla” para dar a conocer la profesión, aunque hemos tenido nuestros más y nuestros menos, he acabado aceptando como buena opción dicho concepto, pero aun asi, se me queda corto. La perdida de fuerzas que tenemos como profesión a la hora de “bombear” estas acciones que se pueden “entender” desde cierto prisma, no compensan el infimo calado que tienen otras planteadas desde colegios y asociaciones donde por lo general la participación aun presente, no es total.

En este sentido, pese a plantear una crítica global y lo más comedida posible a un consejero desinformado y a un sector muy “fan” de la terapia ocupacional, me gustaría respaldar en este sentido, la esencia y acciones de colegios profesionales y asociaciones de terapia ocupacional, los cuales nos representan a todos y cada uno de los terapeutas ocupacionales que, tristemente no tienen el volumen y la representatividad real del total de los profesionales de esta labor que, aun siendo preciosa, a veces tiene unos tonos negros que, pese a haber sido muy follonero-fan de la misma, de un tiempo a esta parte (supongo que por la realidad del día a día) me han dejado de gustar por la imagen que nos hace dar hacia el “común” de profesiones que trabajamos en estos sectores.

Como empecé la entrada comento que ofenderse es gratuito, en este sentido adoro mi profesión, aunque siempre soy un escéptico de la misma porque creo que lo mejor está por llegar, si vas a comentar o criticar que sea de manera constructiva y en pro de la Terapia Ocupacional.

Si eres político, en este sentido, te invito a buscar la asociación madrileña de Terapeutas Ocupacionales y pasar un rato con ellos, sino eres del centro, te invito a mirar el directorio de la web y buscar la asociación/colegio de tu comunidad y pasar un rato con ellos.

Si te ha gustado, comparte, sino, espero verte pronto por aquí.

“It’s a long way to the top if you wanna be TO” (si…. Spanglish para cerrar)

La recuperación (Vol 1)

«Todo el mundo habla de la recuperación, y no saben lo que se les viene encima. El cancerbero de la voluntad mayor atrapado para siempre en su vitrina» (Egon Soda, «La recuperación» Dadnos precipicios, 2017)

Para empezar a hablar de la recuperación cabe destacar que este término es la traducción de una palabra anglosajona, “recovery” que tiene muchos y diversos significados en español, por lo que la apropiación de dicho termino por muchos referentes sociosanitarios, no está ligado al matiz real del término inglés.

Este término se acentúa en la intervención sobre el proceso, más que en el resultado final. A mí, como terapeuta ocupacional, me gusta usar el concepto “autonomía con menor apoyo de terceros” es decir, no tengo la “receta” para que la persona con la que trabajo este “sana” en el concepto que la sociedad biomédica entiende como “sanar”. Quiero que esa persona sea plena, feliz y lo mas autónoma posible con todos sus hándicaps, curables o no.

Y es ahí, en el término “curar” donde hay que poner el énfasis, en la distinción que hace la corriente recuperadora. No busca curar situaciones “incurables”, quiere hacer de la vida, un proceso de pleno derecho y con la mayor autonomía/independencia posible.

Haciendo hincapié del nuevo en la literatura anglosajona, cabe diferenciar, después de todo esto, conceptos ambiguos en su traducción al castellano como son “recovery”, “full recovery” o “cure”.

Dentro de las posibles acepciones básicas de este concepto podemos encontrar lo siguiente:

  • No es un concepto operativo, no es una medición de “si” o “no”. Si no un proceso.
  • Y este proceso es personal y subjetivo, el compromiso activo de la persona, da significado a proyecto de vida y a la intervención significativa de los terapeutas ocupacional.

En este sentido, las mediciones a las que tan acostumbrados estamos los Terapeutas Ocupacionales y las diferentes rama de las profesiones socio-sanitarias. ¿Tenemos en cuenta la subjetividad de la persona?, ¿Estar curado implica estar recuperado?, ¿Si un fármaco me ayuda a X síntomas, y me genera 2 o 3 más menos “llamativos”, estoy curado o estable?, ¿Quién elige esos criterios?, ¿Sois vosotros Terapeutas Ocupacionales que buscáis la curación?, ¿O buscáis la recuperación?

La recuperación se torna pues en un elemento liberador de cadenas biomédicas que, con experiencias positivas en muchos campos de actuación, en otros como la enfermedad mental, tiene el margen de trabajo muy estrecho como demuestran evidencias del “International Pilot Study of v” de la OMS, donde estiman el pronóstico de evolución de la esquizofrenia más valorable en países en vías de desarrollo en contraposición a los países industrializados, lo que arroja como valor la influencia el contexto social y económico sobre el curso y pronóstico de la enfermedad.

Por lo tanto, los terapeutas ocupacionales, estamos validados en trabajar sobre dimensiones que se han valorado dentro de evoluciones favorables de enfermedades como la esquizofrenia. Estas dimensiones, inseparables, son la clínica, neuropsicológica, la funcional y la experiencial.

Nos ha dejado Vicente Rubio

A muchos no os sonara su nombre, a otros os traerá buenas experiencias ligadas. A mí me trae el recuerdo del valor y de la lucha, uno de los muchos (o pocos) ejemplos de que otra salud mental y otros procesos son necesarios.

El pasado día 21, fallecía Vicente Rubio, activista por los derechos, inclusión laboral y social de las personas con trastorno mental grave.

Perteneciente a  “UNO FILMS” producciones audiovisuales, tenía en su haber documentales y cortos como “Solo”, “Integrados” e “Imaginarium” que le dieron un papel de derecho en el activismo pro salud mental en España.

Tuve la suerte de coincidir y trabajar con él un ratito el pasado mes de Diciembre, me asombro su capacidad y la potencia que irradiaba. Jamás pensé que ese “nos vemos pronto” se nos quedaría corto.

Que la tierra te sea leve, amigo.

 

Programar, evaluar y otras cosas que «joden»

Como dice la canción de uno de mis grupos de retaguardia “en la vida hay que hacer cosas que joden, por ejemplo: joder, pisar una mierda… o trabajar”. Y nosotros somos Terapeutas Ocupacionales y tenemos esas necesidad o “jodienda” de programar y evaluar (reconócelo, es tedioso). En mi corta experiencia laboral y en mis años de universidad siempre me dijeron que los terapeutas ocupacionales somos gestores de casos y gestores de programas y actividades (con diferente nivel de significación)

En el trabajo en salud mental, la estructuración de hábitos y rutinas saludables son fundamentales para huir de los procesos sintomáticos, asociados tanto a la sintomatología positiva como negativa. Para esta estructuración necesitamos ofrecer programas y actividades atractivas, inclusivas, con perspectiva de género y con participación activa de la población a la que vamos a ofertarla.

Para conseguir esa oferta es necesario previamente todo un armazón teórico basado en información cualitativa y cuantitativa sobre la población con la que trabajamos, el análisis de la realidad (problemas/objetivos). ¡Alright!

La teoría nos puede decir que un club de lectura es genial en la población X de una asociación de enfermos mentales Y o en un centro de rehabilitación Z, pero si a nivel cualitativo tu población diana no ve esa necesidad o no va a participar en dicha actividad, vamos avocados a una proceso de alienación ocupacional de ocupar el tiempo porque si (no, nosotros no entrenemos…) o a un proceso de encontrarnos en un espacio sin personas con las que trabajar. ¡Y cuantas actividades están puestas ahí por años y años!

En este punto, en una experiencia que he tenido en mi puesto de trabajo algo durilla por tirar de escalas sin analizarlas a fondo. Se pasó junto a una alumna de prácticas un listado de intereses (sin modificar) a un grupo de 40 personas con enfermedad mental para valorar su nivel de interés y participación en un conjunto de 66 actividades. Nuestro error, y el mío como profesor de prácticas, fue no valorar las actividades del listado de intereses recogido del MOHO (que se planteó en una era no digital y a una población americana), y no adaptarlo a la población diana o, por el contrario, utilizar algún otro listado como por ejemplo el Perfil Ocupacional Sobre Ocio (POO) recogido en el libro de “Terapia Ocupacional en Salud Mental” de Panamericana, escrito por Oscar Sánchez, Begoña Polonio y Mariel Pellegrini. Aun así, pese a no haber adaptado el listado, lo que nuestro grupo nos dijo en su análisis posterior es que, aunque quieren realizar actividades en el futuro que están realizando actualmente, su nivel de satisfacción con ellas es menor del esperado y así mismo, surgen un número elevado de actividades que no se realizan que pueden plantearse en un futuro a corto/medio plazo y que tiene ciertos aspectos motivaciones y significativos para ellos. Por lo que tenemos dos niveles de análisis, satisfacción o gusto por la realización de la actividad y un conjunto de actividades nuevas que la propia población demanda.

Tras toda esta parrafada sobre el análisis de la realidad pasaremos a valorar objetivos/indicadores (por el método que mejor os venga, yo prefiero la matriz de marco lógico de la que hablaré otro día), paso crucial en la planificación de programas (y proyectos) ya que a la hora de evaluaciones intermedias/finales, sobre todo cuando dependen de subvenciones, son los que van a decirnos si lo hicimos bien o mal lo que hemos planteado, o por la contra si tenemos que darle una vuelta a todo lo que creíamos que era y no surgió así.

Tras todo esto, debemos plantear nuestro enfoque (que determina nuestra realidad como bien decía el maestro Yoda), es decir, para qué estamos haciendo esta actividad, que vamos a recuperar, mantener, etc… con ella. Darle un valor profesional a la misma (a tirar de libros y de experiencia).

En el caso de tratarse de programas globales (psicomotricidad, empleo, etc.) debemos reflejar los subprogramas o actividades subyacentes para explicar que vamos a conseguir con ello. Los más puristas, como es mi caso, analizarían incluso cada subactividad al nivel del programa global, pero esto ya va como la sal en las comidas, al gusto, o a lo que la salud (laboral) te deje.

A la hora de plantear los programas y actividades, debemos tirar de manual y de experiencia, ya que podemos creer que nuestro programa/actividad va a ser un Ferrari y nos encontramos con un seat panda de 1992 que sí, tira, pero poquito, llegar vamos a llegar pero a lo mejor en vez de en un año, en dos y hay que plantearlo y reflejar esa opción para salvaguardar la salud laboral del TO, el ritmo de grupo y la continuidad del programa. En resumen, yo en mi actividad de nuevas tecnologías me gustaría que todos fueran youtubers de éxito, pero tengo que ajustar y al menos el primer año conformarme con que sepan utilizar Outlook, Gmail, Facebook, Twitter y Spotify.

Temporalizar una intervención de este calibre va supeditado siempre a la diversidad y alternativas del grupo base, podemos tener una temporalidad fijada a principio de año/curso pero debemos plantear diversas alternativas para que llegue a término el programa/actividad.

Y para terminar, debemos tener un nivel de análisis del entorno bastante elaborado ya que también determina muchos puntos positivos o negativos en cuanto a nuestra intervención. Un ejemplo de nuevo en mi trabajo en asociación, para plantear la actividad de nuevas tecnologías nos cedió un espacio público de la administración local. A la hora de plantear la actividad me encontré varias piedras en el camino, una de ellas… un servidor único de internet, te tira atrás registros en masa (más de 5 personas) sobre cualquier plataforma digital o de redes sociales… ¡Sorpresa!

Y para terminar todo programa y/o actividad y que hasta nuestra madre nos dé el visto bueno necesitamos un departamento de RRHH o administrativo bueno que nos haga eso “de los dineros” y de las personas que van a trabajar ahí (que deberías ser tú, pero al ser el piltrafa que tienes que programar, seguro que no te toca).

Y sin más… espero que os haya gustado un poco (o un mucho) esta entrada que ha sido casi penalti y expulsión.

Para terminar, os dejo un esquemita en el que me he basado sobre la programación en terapia ocupacional, extraída del libro “Manual práctico de salud mental en Terapia Ocupacional” coordinado por el maestro Sergio Guzmán Lozano.

  1. Titulo
  2. Introducción o descripción de la propuesta.
  3. Contexto y población.
  4. Justificación y/o fundamentación.
  5. Objetivos
  6. Indicadores de inclusión y efectividad.
  7. Enfoques de la intervención.
  8. Descripción de programas globales y específicos (subprogramas o subactividades)
  9. Diversidad y alternativas.
  10. Temporalidad de las intervenciones.
  11. Cronograma de intervención y dinamismo del programa.
  12. Dinamismo del programa.
  13. Estructuración y organización de entornos.
  14. Recursos humanos, materiales y financieros.

Terapia Ocupacional y Recuperación, ¿es posible?

En la terapia ocupacional en salud mental siempre se suele formar en base a preceptos biomédicos sobre psiquiatría y psicopatología. En muchos de sus aspectos es un eje necesario de conocimiento para saber cómo abordar el trabajo diario con personas con este tipo de problemas.

En mi sentido, en la formación universitaria en la UCLM (Universidad de Castilla la Mancha) siempre he recibido formación sobre X campos de trabajo y, posteriormente, la asignatura correspondiente en terapia ocupacional.

Ejemplos:

  • Patología Medico Quirúrgica I, II y III (tres asignaturas….), después de esto, una asignatura sobre “Terapia Ocupacional en disfunciones físicas”
  • Geriatría y gerontología, después… Terapia ocupacional en geriatría.
  • Las patologías del punto 1, con su sección correspondiente en la infancia, y después… Terapia Ocupacional en la Infancia.
  • Psiquiatría y Psicopatología… para complementarlo con Terapia Ocupacional en salud mental y Terapia ocupacional sociosomunitaria.

Cinco grandes campos donde trabajamos con las personas, cinco campos soslayados a una visión biomédica del ser humano, como refuerzo necesario al tratamiento posterior del terapeuta ocupacional.

Hablo sobre terapia ocupacional, pero este tipo de formación también la reciben muchos universitarios en profesiones más sociales que sanitarias.

Quiero decir, ejemplificando de nuevo, cual es el primer mantra que recibís sobre la intervención con personas diagnosticadas de enfermedad mental. En mi contexto más próximo, primero adherencia al tratamiento, y segundo conciencia de enfermedad.

Por suerte, muchos de los profesionales, sobre todos los jóvenes y de corrientes humanistas como la revolución delirante, se están cuestionando este tipo de mantras. En nuestro sentido, la terapia ocupacional, necesitamos cuestionarnos varios aspectos.

  • ¿Cómo afecta la medicación a las personas con enfermedad mental?
  • ¿Podemos anteponer síntomas negativos a positivos por ser menos “disruptivos”?
  • ¿Tenemos en cuenta a las personas en sus procesos rehabilitadores/farmacológicos?
  • ¿Tenemos derecho a imponer por ley o por el bien individual/común decisiones personales e intransferibles a las personas diagnosticadas de enfermedad mental?
  • ¿Qué separa la normalidad de la anormalidad?, ¿Todos hacemos y pensamos iguales?
  • ¿Respetamos los derechos humanos en nuestras intervenciones?
  • Si aceptamos “diversas funciones” en otros campos de trabajo, ¿Por qué no trabajamos en base a una función mental diversa?
  • ¿Ha de imperar el tratamiento farmacológico sobre tratamientos recuperadores y/o comunitarios?
  • El binomio entorno/contexto, ¿debe ser trabajado desde terapeutas ocupacionales para luchar por la prevención, promoción, restablecimiento de salud mental?
  • ¿Tenemos la formación suficiente para lidiar con estas ideas?
  • ¿Tenemos ganas de lidiar con estas ideas?
  • En el sentido de mi trabajo, ¿Por qué la responsabilidad de los procesos de recuperación recae sobre profesionales (médicos, psiquiatras) que ven al paciente no más de dos/tres veces al año, media hora como mucho por consulta?

Como contaba antes, toda esta corriente recuperadora, humanista crece cada vez más, gracias a la concepción del hombre como un todo en su contexto. Como diría Ortega y Gasset, “yo soy yo y mis circunstancias”

¿Cómo enmarcáis vuestro trabajo diario?, ¿Veis personas o conjunto de síntomas?, ¿Seres humanos o enfermedades?, ¿Vecinos, amigos, familia o máquinas?

Para todo esto, hace tiempo solicité en mi Facebook personal material sobre recuperación y enfermedad mental y os cuelgo aquí varias de las cosas que conseguí y otras cuantas que ya tenía.

Ánimo y al lio

[VUELVO] Lucha de gigantes

Caminos y senderos en la vida hay millones, y en esto de la terapia ocupacional a veces hay que andar y desandar, como está tan de moda ahora en la intervención con salud mental, toca recuperarse y mirar siempre hacia adelante.

Como habréis notado muchos, llevo bastante tiempo off, desde que acabó mi periodo universitario (2013/2014) varios han sido los intentos de retomar el terapeuta electrónico y el remar a contracorriente para llevar a buen puerto un proyecto que inicie con ilusión y ganas, y gracias al cual, a día de hoy, tengo el trabajo que tengo.

La vida, como dice mi querido Quique Gónzalez, te lleva por caminos raros y a mí, en estos tres años de experiencia laboral me ha dado muchos dolores de cabeza ocupacionales (acuño el término) y también he tenido muchos quebraderos personales que me han impedido sacar tiempo y huir de la procrastinación más propia del trabajador de 30 años de trayectoria / padre de familia / currito / desmotivado.

Dos factores intervienen en estos sucesos, mi lucha de gigantes particular, y os los dejo aquí a modo reflexión que os puede servir o no, pero como TO lucho por la prevención, promoción, mantenimiento de la salud con un estado de autonomía positivo, en este sentido el vuestro:

  1. El primero de ellos son los cuentos de Disney y el porno. Como bien explica Pau Donés en su “50 palos y sigo soñando” nos venden la vida amorosa como un cuento de Disney hasta los 13-14 y de ahí en adelante descubrimos su antagonista, el porno sin tapujos, y entre medias nos quedamos sin amor. Pues lo mismo, con la Terapia Ocupacional, en la universidad nos dan amor del bueno, nos cuidan, nos dicen lo bonito que es y cómo valemos para ello, pero tristemente, no nos dicen cómo “ejecutarlo”, la idea es cojonuda en formato y forma, pero en la práctica… cojeamos y como cojeamos nos dejamos llevar por el fango más fangoso de la práctica, el día a día, ese “porno duro”, que nos mete en un bucle de no cuestionarnos y hacer por hacer, entre medias, nos cuestionamos internamente muchas cosas que, como en el sexo, nos da miedo preguntar o exteriorizar por el que dirán. ¡¡SOMOS TERAPEUTAS OCUPACIONALES!! ¿CÓMO OSAS CUESTIONAR NUESTRA PROFESIÓN? (esto lo escuche hace poco, ¿eh?) Pues si…. Hay que darle una vueltecita a todo o que hacemos, huir de Disney y de Brazzers y meternos en la materia del día a día y decir lo que hacemos sin tapujos, miedos o sensaciones de que lo que hacemos no es lo que esta “correcto”. Tenemos que ser críticos y científicos, pero sobre todo HUMANOS. Trabajamos con PERSONAS que respiran, siente y padecen como todos nosotros y no estamos en un trono de hierro, ya sabemos que en ese trono…. Puedes perder la cabeza.

Yo, inocente, vivía en mi Disney particular en la carrera y la vida laboral, es lo que es, un compendio de días que se acumulan y que muchas veces te hacen perder el objetivo de tu profesión, muchos se pierden y se dejan llevar por esa “comodidad” yo me reniego y me cuestiono y lo paso mal. Mi consejo… pasarlo mal, no seáis como el rebaño, cuestionar (con respeto) y cuestionarios vuestras intervenciones, leer y tirar adelante con vuestro quehacer, darle sentido y palabra y al final del día, os sentiréis cojonudamente bien.

  1. La vida, es una putada, no es que sea un nihilista en esta nueva etapa de El terapeuta electrónico, sino que como he dicho antes, el día a día en formación es muy bonito, pero la vida no se basa en “olvido y morfina”/disney sino en enfrentarla y madurar con sus enseñanzas, y tristemente, a esta mi generación (millennials), esa que está entrando en el mercado laboral, nos han criado muy agustito, con mucho confort y nos cuesta mirarnos más allá de nosotros, entonar “meas culpas” y ver la vida como un terreno algo fangoso que te da a días una de cal y a días una de arena. Os recomiendo echarle un vistazo a este Manual de Ejercicios de Psicología Positiva Aplicada, si vais a trabajar en esto, necesitáis estrategias y trucos para miraros, analizarlos, cambiarios y sobre todo, quereros.

Y si, de esto irá la nueva etapa del terapeuta electrónico, intentaré ser sincero conmigo mismo y ser sincero con vosotros, os contaré mi día a día en la profesión, con respeto y cariño (sin contar ataques de ira).

Dicho sea, y aludiendo al nombre que acuña el blog, intentaré ser también electrónico (aka, tecnológico) y dejaros herramientas que como Terapeutas Ocupacionales, os puedan servir en vuestro día a día profesional y laboral.

También hablaré un poco de salud mental, el campo donde curro con mis días más y mis días menos. En este sentido, trabajo en una asociación de personas con enfermedad mental e intervenimos muchas áreas (más o menos afianzadas) como son los programas residenciales (en todos los niveles de supervisión), atención a familias, sensibilización, ocio, empleo y diseño y gestión de proyectos sociales, por lo que si necesitáis algo de eso…  me tenéis en Pedro.Loarte@afaus.es

Y para terminar, como siempre, agradecer (que es como un abrazo digital) a todos aquellos que siempre estáis ahí, de una manera u otra. Se os quiere.