Claves clínicas y humanas para evaluar la sedestación y movilidad en personas con discapacidad (V)

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Parte 5: Una silla bien elegida es un acto de justicia

La silla como extensión del cuerpo y del deseo

Una silla de ruedas no es solo una estructura con ruedas. Es una prolongación del cuerpo. Es la base donde se apoya la dignidad, el instrumento que permite decidir adónde ir, con quién estar, qué hacer, cuándo parar. Y, sobre todo, cómo vivir.

Por eso, evaluar y ajustar correctamente una silla no es un simple acto técnico. Es un acto político. Significa devolver el derecho al movimiento, al confort, a la autonomía, al placer, al dolor evitado, a la elección.

En un mundo que sigue siendo capacitista y lleno de barreras visibles e invisibles, lograr que una persona esté cómoda, funcional y libre en su silla es un acto de justicia cotidiana. Lo que para algunos es “el trabajo de cada día”, para otros es la diferencia entre salir a la calle o quedarse en casa; entre estudiar o abandonar; entre reír o resistir en silencio.

Tecnología de apoyo no es lujo: es necesidad

Demasiadas veces, desde la administración, los seguros o incluso algunos equipos clínicos, se considera que una silla con basculación, un respaldo moldeado o un cojín postural son “extras”, “caprichos” o “accesorios caros”.

Pero la realidad clínica y humana es otra. Un sistema mal ajustado puede generar daños reales y permanentes:

  • Úlceras por presión que requieren hospitalización o cirugía.
  • Dolor crónico que impide la actividad diaria.
  • Escoliosis y deformidades por falta de soporte.
  • Aislamiento por incomodidad o inseguridad.
  • Pérdida de autonomía funcional y emocional.

Invertir en tecnología de apoyo adecuada no es un gasto, es una inversión en salud, participación y calidad de vida. Y como profesionales, debemos aprender a defenderlo con argumentos clínicos, éticos y sociales.

Cuidar también es acompañar en lo invisible

Muchos de los usuarios de sillas de ruedas pasan por procesos personales muy intensos: adaptación tras una lesión, frustración por la pérdida de movilidad, miedo al juicio social, tristeza por las limitaciones del entorno, dependencia creciente, rabia contenida.

Nuestro trabajo no solo toca el cuerpo, también roza la intimidad, la historia, los vínculos, la identidad. Por eso, la empatía, la escucha activa, la sensibilidad cultural y el respeto profundo deben ser parte del equipamiento profesional.

Cuidar no es solo ajustar tornillos. Es estar ahí cuando la persona se siente vulnerable. Es explicar sin infantilizar. Es validar la rabia, el cansancio, la exigencia. Es saber cuándo callar y cuándo proponer. Es hacer de lo técnico, también, un gesto de humanidad.

Un futuro que se diseña sentado

El futuro de la movilidad asistida pasa por romper moldes. Por dejar de pensar en “sillas estándar” y avanzar hacia soluciones personalizadas, flexibles, accesibles, bellas, potentes. Pasamos de hablar de “equipos” a hablar de experiencias de movimiento.

Las sillas del futuro serán:

  • Más ligeras, más inteligentes, más adaptables.
  • Más integradas en los entornos digitales.
  • Más sostenibles y fáciles de mantener.
  • Más conectadas a sensores, apps y sistemas de feedback.
  • Más estéticas, más deseadas, más parte del yo.

Pero para que eso ocurra, necesitamos profesionales que no solo sepan de biomecánica, sino de biografía. Gente que sepa leer los ángulos de la cadera y también los gestos del alma. Que domine el fitting, pero también el afecto.

Ideas clave para profesionales

🧠 Evaluar no es entregar un formulario, es interpretar un cuerpo vivo y su contexto. Cada persona tiene una historia única, y su silla debe acompañarla, no encorsetarla.

📏 La pelvis es el punto de partida. Una postura estable comienza por una base estable. Inclinación, oblicuidad y rotación deben ser evaluadas con cuidado.

💬 La entrevista clínica no es un trámite. Es una oportunidad terapéutica. Escuchar con atención puede ser más valioso que cualquier medición.

🪑 Una buena silla mejora la postura, la función y la vida emocional. No sirve una sin la otra. Si una silla “corrige” pero incomoda, no sirve.

🛠️ El fitting debe ser dinámico, interactivo y orientado al confort real. Que algo encaje no significa que funcione. Que algo funcione no significa que sea aceptable para el usuario.

🫱 La simulación manual es una herramienta poderosa y económica. Con tus propias manos puedes anticipar qué necesita el cuerpo de esa persona para estar bien.

📉 Documentar bien protege a todos. El informe clínico es tu respaldo técnico, ético y profesional. Hazlo completo, claro y con argumentos sólidos.

El seguimiento no es opcional. Cada cuerpo cambia, cada contexto evoluciona. Acompaña. Revisa. Ajusta. Pregunta. No desaparezcas.

🤝 Trabaja en red, no en soledad. La mejor solución nace de un equipo donde todos suman: clínica, técnica, usuario, familia, entorno.

🫶 Una silla puede ser una trampa o una catapulta. Tú eliges qué papel jugar.

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