#terapiaocupacional #rehabilitación #fisioterapia #sedestación #silladeruedas #posicionamiento

Parte 4: Evaluar no es entregar un informe, es cambiar una vida
Documentar con criterio: no es burocracia, es defensa clínica
Uno de los errores más comunes en el ámbito clínico es subestimar la importancia de la documentación. Pero en el campo de la sedestación y movilidad, documentar bien es proteger al usuario, al profesional y al sistema.
Un buen informe de evaluación debe incluir:
- Datos clínicos relevantes: diagnóstico, historial, tono muscular, sensibilidad.
- Descripción detallada de la evaluación postural: inclinación, oblicuidad, rotación, flexibilidad, simetría, alineación.
- Ángulos funcionales medidos: muslo-tronco, muslo-pierna, pierna-pie.
- Descripción de las necesidades de soporte: tipo de control postural, apoyos requeridos, movilidad activa o pasiva.
- Información del entorno habitual: accesos, transporte, necesidades sociales.
- Expectativas del usuario y objetivos consensuados.
- Justificación técnica del producto propuesto.
- Medidas de prevención de riesgo cutáneo y postural.
Este informe no solo sirve para autorizar productos, sino también como mapa clínico para seguir la evolución de la persona. Además, en muchos países es necesario para cumplir con criterios legales o para justificar ante la financiación pública o privada.
El fitting: convertir la teoría en práctica
Una vez aprobada y entregada la silla o sistema, comienza una fase crítica: el ajuste o fitting. Aquí no vale con “entregar el producto”. Hay que verificar que la simulación realizada en camilla y sedestación se ha traducido correctamente al sistema real.
Aspectos clave del fitting:
- Confirmar la alineación de la pelvis (tilt, oblicuidad, rotación).
- Ajustar el respaldo en altura, ángulo y soporte.
- Colocar correctamente los apoyos laterales.
- Comprobar la adaptación del cojín: forma, material, ubicación.
- Ajustar reposapiés según el ángulo muslo-pierna.
- Verificar si el usuario puede autopropulsarse o manejar los mandos sin restricciones.
- Confirmar que la persona puede transferirse, posicionarse y, si es posible, realizar alivios de presión.
El fitting no termina hasta que el usuario se siente cómodo, funcional y seguro.
Entrenamiento: lo que nadie te enseña si no lo planificas
Una silla de ruedas, por muy perfecta que sea, no sirve de nada si la persona no sabe utilizarla bien. Por eso, el entrenamiento en habilidades funcionales, posicionamiento, mantenimiento y prevención es tan importante como el ajuste clínico.
Lo ideal sería que toda entrega incluyera una o más sesiones formativas con el usuario y su entorno. Algunos contenidos esenciales:
- Cómo transferirse dentro/fuera de la silla.
- Cómo colocarse en la postura correcta (auto-posicionamiento).
- Cómo usar sistemas de tilt o reclinación.
- Qué señales observar en la piel.
- Cómo limpiar, revisar o mantener la silla.
- Qué hacer si se presenta incomodidad, dolor o cambio postural.
Un error frecuente es suponer que el usuario “ya sabe” por haber usado otras sillas. Pero cada sistema es único, y cada cuerpo cambia con el tiempo.
El seguimiento no es un lujo, es una obligación ética
El cuerpo no es estático. Las necesidades cambian, el entorno cambia, la vida cambia. Por eso, toda intervención en sedestación debe incluir una estrategia de seguimiento.
Idealmente, el seguimiento debe realizarse:
- A las 2 semanas (verificación inicial).
- Al mes (primer ajuste fino).
- A los 3-6 meses (revisión funcional y postural).
- Cada 12 meses o antes si hay cambios clínicos.
Durante el seguimiento se puede:
- Reajustar la posición.
- Detectar signos de riesgo en piel o postura.
- Confirmar la funcionalidad.
- Introducir nuevos accesorios.
- Reevaluar el entorno.
Además, el seguimiento es una oportunidad para fortalecer la relación terapéutica. Demuestra que estamos presentes, que acompañamos, que nos importa el después. Porque la rehabilitación no se termina con la entrega de una silla. Ahí es donde realmente comienza.
Ser profesionales que empoderan, no que imponen
Trabajar en sedestación y movilidad nos coloca en un lugar privilegiado: somos parte del cambio tangible en la vida de las personas. Pero también debemos ser humildes. Nuestra formación no sustituye la experiencia vivida por el usuario. Nuestra ficha técnica no reemplaza sus deseos, su incomodidad, su intuición.
Por eso, debemos aprender a:
- Preguntar antes de asumir.
- Explicar antes de decidir.
- Acompañar antes de corregir.
- Escuchar antes de proponer.
Una silla de ruedas puede ser un arma de dignidad. Puede abrir puertas reales y simbólicas. Puede devolver la voz, la calle, la autonomía, la vida. Pero eso solo ocurre cuando el dispositivo es el resultado de un encuentro profundo entre técnica y humanidad.